«Marilia Se Reinventa» : por Juan Rebenaque

Es que no puedo estar más contenta con la inmersión y visita de este académico para paladares exigentes en Atroz con leche. Este maestro del verbo y comprometido hasta niveles que incluso hoy, él se sorprende de hasta donde puede llegar su persona en ese pacto con todo lo que se antoje música o cualquier rama de la cultura, es Juan Rebenaque actualmente conduce la sección «El Radar» que se emite dentro del emocionante «La Noche En Vela» en Radio Nacional De España cuando finaliza el Domingo y dando entrada al lunes en su comienzo a las 00’00 horas que presenta y dirige la siempre amable y concisa Pilar Tabares. 

Marilia, quien perteneciese al dúo Ella Baila Sola, es agasajada por el ilustre Juan Rebenaque para contarnos más allá de su expectante, célebre y aplaudida carrera en solitario. Gracias, muchas gracias Juan.  

Juan Rebenaque (con Bryan Ferry)

MARILIA SE REINVENTA

Hace justo ahora veinte años, conocí a Marilia. Yo acababa de llegar a Madrid (para quedarme) y me tocó cubrir la información de la gala de entrega de los desaparecidos Premios de la Música. Como entonces yo apenas conocía a nadie en la capital, esa noche, en el Palacio de Vistalegre, fueron mis cicerones el periodista Jesús Rodríguez Lenin, a quien yo leía en revistas musicales cuando todavía era un imberbe y que en ese momento era director de la revista Escenarios, y su mujer, Maite Pérez. Llegué a la sala de prensa y planté mi cámara (con su trípode) junto a la de Maite. De repente, un griterío lo inundó todo y asistí, por primera vez, a eso que se llama “fenómeno fans”: las Ella Baila Sola, que minutos antes habían entregado uno de los galardones, estaban entrando. Inmediatamente, me fijé en ella. Ante mí tenía a una de las mujeres más guapas que había visto nunca. Me giré hacia Maite y le pregunté, “¿pero es de verdad?” Maite me sonrió pícaramente, como si quisiera decirme “tú también has caído bajo el hechizo de Marilia”. Esa fue la última vez que vi a Maite. Falleció poco después por culpa de una enfermedad cruel.

Fui hasta el escenario y me presenté a Marilia. Ya habíamos hablado alguna vez por teléfono, pero nunca nos habíamos visto cara a cara. Y allí estaba yo, que nunca –tengo que admitirlo- fui fan de Ella Baila Sola, seducido por aquella mujer y disparando fotos sin parar (dos de ellas ilustran este artículo). Para ser justo, tengo que decir que no se trataba solo de belleza física. Marilia es mucho más que eso. Tiene carisma y es magnética, irradia luz, encanto, honestidad, bondad… Tal vez sea demasiado buena persona como para tratar con otras que no lo son tanto en una profesión tan complicada como la suya. Pero no voy a entrar en detalles.

Marilia

 

 

 

                                                                                                                         Esa primera impresión que me causó se confirmó a lo largo de los dos años siguientes: yo trabajaba en la gerencia de una asociación de compositores y Marilia formaba parte de su junta directiva, así que nos veíamos y/o hablábamos muy a menudo. Tras la disolución de su exgrupo, Marilia desapareció. Nadie supo de ella –yo tampoco- durante más de una década, hasta que en 2013 reapareció con su primer disco en solitario, Subir una montaña. Para el segundo, Infinito (2017), pude entrevistarla y ella explicaba así el porqué de su larga ausencia:
“Cuando finalizó el ciclo creativo de Ella Baila Sola y nos separamos de mutuo acuerdo, quise asimilar lo ocurrido, tomarme un tiempo para reconectar conmigo, con mi voz, mis canciones, asimilar lo aprendido, lo que me gustaba y lo que no de lo que había vivido. No quería conformarme con grabar por inercia. Necesitaba un tiempo para buscar y darme la libertad creativa necesaria. Me gusta que la música sea mi oficio, por eso valoro mucho esta etapa presente y también la anterior, que me permitió conocer, aprender y vivir muchas cosas. Estoy muy agradecida, pero no soy una persona nostálgica. Me gusta vivir en el presente y darme la libertad de ser quien soy y seguir componiendo y haciendo lo que me gusta”.
Marilia autoprodujo y autoeditó aquellos dos discos. Ya no tenía una gran discográfica detrás como en su etapa en Ella Baila Sola. Pero desde la más absoluta independencia, ha ido (hemos ido) constatando el respeto que se le tiene como artista: ha actuado por toda España, México y Londres, ha participado en festivales, ha captado la atención de la prensa y los programas de radio de música alternativa, ha grabado con Nacho Vegas… Y ahora, en 2020, Marilia se prepara para dar un nuevo salto mortal. Y esta vez promete ser realmente sorprendente.


Si no hay cambios, en mayo se publicará su tercer álbum en solitario. Aún no conocemos el título ni su contenido, pero el pasado mes de noviembre ya adelantó una canción. ¡Y qué canción! Aunque en su letra sigue estando presente su esencia y su universo lírico, en la parte musical Marilia ha dado un paso de gigante hacia adelante. Arriesgándose, sin dejar de ser ella. Mi dragón es un temazo que engancha desde la primera escucha, como todas las grandes canciones. Con la acertada producción de Juan Sueiro (SPAM), productor de algunos de los discos de Fangoria, la cantante y compositora conquense ha parido una de las mejores canciones de la música española de estos últimos meses. Un electro-pop de ritmo casi glam y que, incluso, incluye algunos elementos propios de la música disco (¡esas campanas al estilo de Ni tú ni nadie, de Dinarama!). Yo no paro de escucharla, cantarla, bailarla… Y a ti debería pasarte lo mismo porque es mágica.

MariliaMi Dragón

Estoy ansioso por escuchar el resto del álbum, pero si sigue esta misma línea y con canciones igual de buenas, me atrevería a pronosticar que será uno de los discos del año. Cómo dije en aquella entrevista de hace casi tres años, Marilia ha vuelto y lo ha hecho arriesgándose, apostando por lo más difícil, pero con su honestidad artística de siempre. En solitario, pero no está sola. No es lo mismo, pero es igual. Marilia ya solo quiere ser Marilia.

Texto y fotos: Juan Rebenaque

Marilia «Mi Dragón» en Spotify

 

 


Sobre el autor

Donna Semen

¡Guerra a la vulgaridad!