En USA sí se usa la discriminación rosa

 

Disculpad la tontuna del título, el tema es peliagudo y muy desagradable.

De nuevo tenemos que mirar hacia el país de la libertad de pacotilla tapándonos la nariz. Esta vez ha sido por un asunto tan repugnante que me está costando escribir estas líneas sin abarrotarlas con insultos, pero me rebajaría a su nivel. Así que estoy en medio de un duro ejercicio de contención.

Sean Reinert era un músico californiano de 48 años. Compositor y baterista de gran prestigio en la escena del Metal que formó parte de grupos como Cynic, Death, Gordian Knot, Aghora y Æon Spoke.
Resulta que el pasado 24 de enero la pareja de Sean llegó a su hogar, en San Bernardino, y se lo encontró inconsciente. Avisó a emergencias, participó en los intentos de reanimación -sin éxito- y lo trasladaron al un hospital local donde solo pudieron certificar su muerte. La policía y los médicos indicaron que no había indicios de suicidio ni nada por el estilo y además, había superado favorablemente un chequeo médico unos meses atrás, así que la causa del fallecimiento queda a la espera de los resultados de la autopsia.

Pero, a pesar de la gran pérdida para la música, seguidores, fans y familiares, lo repulsivo de todo esto viene por parte de la FDA americana, ente gubernamental de los USA responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos como los órganos para transplantes.

Sean era donante de órganos, de modo que el hospital donde lo llevaron activó rápidamente el protocolo correspondiente, ya que el tiempo es un factor determinante para estas cuestiones.

Tom Snyder es (era) la pareja de Sean. Si: uno de los iconos del RockMetal era un gay felizmente casado. Fue Tom quien soportó el horror de encontrarlo inconsciente en el suelo, asumir su fallecimiento y comprobar como el sistema de salud yankee impedía una de las últimas voluntades de su marido: donar sus órganos.
A las pocas horas del fallecimiento Tom recibió una llamada de la FDA para hacerle unas preguntas “rutinarias” acerca de la donación de órganos. Entre ellas estaban las siguientes:

¿Sean era homosexual?
¿Sean era sexualmente activo?
¿Sean había mantenido relaciones homosexuales en los últimos doce meses?

Al responder afirmativamente a las tres respuestas, Tom tuvo que escuchar -por voz de una eficiente funcionaria- que los órganos de su marido, a pesar de haber gozado de buena salud y estar libre de cualquier problema infeccioso, eran rechazados y su deseo pisoteado por una legislación absolutamente infecta y homófoba.

Es intolerable que todavía existan normativas de esta clase no ya en EEUU sino en muchas otras partes de este mundo que cada vez me parece mas de mierda.
Tom y la hermana de Sean hicieron un comunicado en la página de Facebook del fallecido que podéis leer aquí. Es demoledor.

Me cisco en las muelas más podridas de todos aquellos que van cacareando que la gente LGTBIQ ya tenemos bastantes derechos y otras barbaridades, a las pruebas me remito. Si tenéis interés podéis leer el contenido de esa basura de normativa aquí.

No debemos dejar de pelear con toda nuestra energía para conseguir que cosas como esta desaparezcan de la faz de la Tierra.


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......