Treinta años amando el silencio

Que bonita es la nostalgia, cuando ésta se lleva bien, sin que se convierta en obsesión o en un mantra del tipo: ‘ya no se hace música como la de antes‘. Claro que se hace música como la de antes, lo que pasa es que no la saboreamos igual. La inmediatez ahoga el disfrute de la incertidumbre; de la espera; del desconocimiento. Antes no había ansiedad, en este sentido, porque las noticias no volaban tan rápido como hoy. Para escuchar una canción nueva, de tu grupo favorito, tenías que esperar a que, por casualidad, soltarán la bomba en la radio de turno y a ti te pillara escuchando esa emisora en concreto. Cuando Los 40 (Principales) eran religión (sic).

Recuerdo, perfectamente, esa magia. Entonces a uno se le ponían los pelos de punta. Y así fue cuando, de repente, una tarde de 1990—a las 17,00 horas exactamente—una locutora de la mencionada emisora alertaba de una novedad muy esperada que sonaría tras un pequeño bloque de publicidad y un par de  jingles promocionales . Novedad, que no Disco Rojo, eso sería la semana siguiente. Estreno absoluto. Y solo tuvieron que sonar tres acordes para ponerme en alerta. «Esto es de Depeche», pensaba yo. El riff de guitarra  del inicio vino a confirmarlo y cuando sonó la voz de Dave Gahan el vello se me escapaba del cuerpo. Pocas veces se me ha erizado de esa manera y durante tanto tiempo. Un orgasmo inmenso. Puesta de largo de ‘Enjoy The Silence’, canción mítica no solo de la banda, yo me atrevería a decir que de la historia de la música, así de forma genérica. El segundo avance de ‘Violator’ tras la machacona (y extraña) ‘Personal Jesus’.

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Todo lo que vino después ya lo sabemos: que ‘Violator’ vendió más de 13 millones de discos en todo el mundo, que les consagró como grupo de estadio—algo que ya habían conseguido con ‘Music for The Masses’— ,que fue su mejor álbum (no sobra ni una sola nota) y que, desde aquello, ya nada podía ser igual. ¿Que tocaron techo? Yo creo que a nivel creativo aún les quedaba un as importante en la manga, el perfecto ‘Songs on faith and devotion’, pero eso se podría discutir muy mucho entre sus fans más acérrimos.

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Dicen que nació como una balada y que gracias al bueno de Alan Wilder #cuantoteechamosdemenos, se convirtió en lo que luego fue. Alabada sea la visión del productor y el músico. También dicen que no era de las favoritas para su propio compositor, Martin Gore, ángelico. La canción se fue quedando, poco a poco, entre nosotros. Su elegante estructura, sus arreglos, la forma de cantar de Dave y, en buena medida, el vídeo clip de Anton Corbijn, construyeron el mito que hoy es. Una de esas canciones salvavidas que nos invitan, curiosamente, a disfrutar de la vida en silencio.

¿Es esta su mejor canción? ¿Es el Yesterday de los de Basildon? El debate está abierto…


Sobre el autor

Mocico Viejo Official

Amante y amigo. A punto de abrazar la fe, pero a punto a punto. Viajero incansable y buscador de tesoros. Mocico andaluz y rabioso.