Recordando a… José Luis Cuerda

Seguramente, en la memoria de muchos, se encuentre «Amanece, que no es poco» como la obra más popular y destacada de José Luis Cuerda, que nos acaba de dejar. Lo hace, mostrándonos en lado mitológico y costumbrista de lo que podía ser la cruz de un Berlanga dulcificado por las sombras del dialecto popular de la infancia, el surrealismo mágico y el lenguaje de las mariposas y las hadas. Yo, personalmente, me quedo con el recuerdo de mi película favorita del realizador de Albacete: «El bosque animado». Volveré a ver algún día, más pronto que tarde, las andanzas de «fendetestas» y recrearme en esa memorable fantasía; como quien lanza una piedra plana a un río y rebota, formando ondas; para hundirse en la memoria del mejor cine que ofreció España en la década de los ochenta.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.