Trilogía del Olvido, el universo de Jan J. Martí

Aún estaba conmocionado por “Cuando el Amor no tenía Nombre” y tenía esbozada una reseña cuando supe del lanzamiento de una segunda parte que, finalmente, se convirtió en dos entregas presentadas en forma de otro conjunto de relatos y una novela final que viene a cerrar una serie de nombre rotundo: «Trilogía del Olvido»

Todo esto comenzó hace dos años, al caer en mis manos uno de los cinco relatos que componen el primer volumen. Jan, a quien ya considero un buen amigo, estuvo repartiéndolos a través de las redes sociales entre personas escogidas, supongo, un poco al azar, pues en ese momento yo no tenía ninguna relación con él. Ni siquiera éramos amigos virtuales. El caso es que lo leí con curiosidad al principio y con avidez según iba avanzando la trama. Se trataba de la historia del Trucha y el Gitano.

Cuando terminé de leerlo y le di mi opinión al autor supe que formaba parte de un proyecto literario y que, en algún momento, se publicaría un libro con este relato entre otros. Inmediatamente quedé atrapado por la intriga y por la gana de leer ese conjunto: si las demás historias eran tan buenas como la que había devorado no podía dejar de tener esa maravilla.

A finales de 2018 se publicó el libro pero tuve que esperar a principios de 2019 para poder hacerme con mi ejemplar y leerlo. Como me suele suceder con la buena literatura, tuve poner freno para poder disfrutar con calma, pues lo hubiese devorado de una sola sentada.
Cada relato es una historia descarnada pero desgarradoramente tierna, construida por el autor a partir de una vieja fotografía de dos hombres juntos en actitud cómplice cuanto menos. Un extraordinario ejercicio de imaginación que resulta asombrosamente posible y, por lo tanto, real.

Cinco situaciones de sabores distintos aunque, a mi juicio personal, el mas arrollador es del de Tobías y Erik, por lo crudo de la situación, por ser el único relato en el que se afronta una vieja deuda de amor y deseo con sus rencores, desplantes y golpes bajos, aderezado por una terrorífica ausencia de futuro y un casi imposible final feliz y, en consecuencia, por el abandono desesperado con que se entregan al amor.

Llegaron los dos siguientes libros a finales de 2019. Siguiendo el orden, aunque no es necesario porque se puede leer indistintamente, primero leí el de relatos, titulado “Lo que no fue escrito” donde encuentro que el tono se oscurece y resulta más descorazonado, con un aire de profunda derrota mucho más marcado en los comienzos de sus cinco historias pero que Jan consigue remontar hasta coronarlas con el halo de luz del amor. Siempre, por encima de todo, acaba brillando el amor.

La primera -que transcurre en Edimburgo- y la cuarta -que sucede en Viena- son las que más me han impactado sin desmerecer las otras tres. Nada más lejos. Quizás la historia de Jordan remueva un poco el relleno a los que tenemos ya cierta edad y acarreamos vivencias con ese trasfondo falto de afecto, ni cariño siquiera, que se daban en aquellos tiempos todavía ahumados por los vapores de la dictadura y una sociedad represora.  El relato de Olav, transcurre por el periodo de entreguerras y el ambiente es radicalmente distinto. Las circunstancias que producen la vuelta a la vida del protagonista y todas las situaciones que se desarrollan en torno suyo hacen un conjunto que podría, por sí solo, componer el argumento de un gran largometraje.

Es, en suma, una impecable continuación a la primera entrega.

Por fin llegué a la tercera obra: “Azul es el olvido”, que sitúa el foco en la convulsa Segunda República y en una tierra donde la pobreza y sometimiento de un pueblo maltratado por los caciques locales nos ponen el hígado de pie. Murcia y su huerta siempre han sido idealizadas por la tradición literaria de los siglos XIX y XX, mas o menos como sucedió con Valencia hasta la llegada de Vicente Blasco Ibáñez y su descarnado realismo. En este caso se incluye el factor de la pulsión homosexual de sus protagonistas, la presión insoportable de la religión, de las costumbres y tradiciones de una manera de vivir asfixiante para los humildes y despiadada para los poderosos.

La lucha interna que sufren los protagonistas cuando el deseo sexual les atenaza sin, muchas veces, comprender por qué les sucede tal cosa, conjugando la permanente culpabilidad impuesta por la mezquindad de la iglesia, machaca todavía más la dura vida de los personajes hasta convertirla en un tormento insoportable.

La crueldad y cinismo de los terratenientes, su profundo desprecio por la gente que se destroza la vida trabajando sin descanso en condiciones humillantes hacen que esta obra te encoja el corazón. Por otro lado, a pesar de lo trágico de algunos lances, la fuerza y la luminosidad con que los maltratados huertanos afrontan sus existencias y buscan la salida a su situación infernal acaban por llenarte de alegría.

Azul no es un color escogido al azar, como tampoco están construidas y enlazadas de cualquier manera las historias de esta novela, pequeña en extensión pero enorme en esencia. Las sutiles (o no tanto) conexiones que vas encontrado vertebran la trilogía y la convierten en un todo.

Jan J. Martí, has creado un cosmos donde el amor es el oxígeno que le da la vida a todo. No te quedes aquí, por favor.


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......