Tesa Arranz nos recibe en su casa y nos dice: «Donde tengas el corazón tienes tu tesoro»

Fotos: Tesa Arranz – Sonia Fraga

Mañana de un jueves del mes de octubre. Llego a la estación del AVE de Valencia y Tesa me recibe en el hall con una inmensa sonrisa y un cálido abrazo.  Me escruta, me mira a los ojos y me riñe por esconderme tras unas gafas de sol en mis perfiles de las RR.SS.  Toma, observa y sopesa mis manos y me hace sentir maravillosamente. Transmite amor.

Tesa es una mujer que irradia energía positiva. Su pelo color rosa y sus gafas de montura gruesa de pasta oscura no eclipsan para nada la intensidad de su inteligente mirada. Desprende una felicidad y cariño infinitos.

Tomamos un taxi y nos dirigimos a su domicilio, situando en el puro centro de Valencia, sin parar de charlar.

Me acoge en su hogar como si nos conociéramos de toda la vida, me hace sentir en mi casa. Tesa vive en un lugar amplio y luminoso donde puertas y ventanas están abiertas de par en par. Sus obras cubren todas las paredes. Nada mas llegar me pone un disco con una música alucinante y me cuenta que es un réquiem que le ha compuesto Luis Carlos Esteban (Olé Olé) para el día de su funeral.

No paramos de hablar de esto y aquello. Le comento la broma que solemos hacer con las entrevistas en persona con la confusión del arroz con leche y ella accede encantada.  Por fin, conseguimos preparar la grabación de la entrevista en una mesa camilla.

Buenos días Tesa ¿Cómo estás?

Buenos días, maravillosamente.

Debo decir que estas guapísima y, ante alguien que sonríe con todo su cuerpo, el resto del mundo queda desvanecido.  Muchas gracias por acogernos en tu casa, en tu hogar.

Eres muy bienvenido. (me sirve una cerveza)

Eres, sin duda, una diva de nuestro universo artístico.  Una estrella amable y cercana (cualidades muy poco habituales) La gente debe pensar que siempre estuviste flotando en el Olimpo de los mitos, pero a nosotros nos interesa saber quién es en realidad Tesa Arranz al margen de Zombies y de todo ese halo. Sin pisar tus memorias. ¿Nos hablas un poco de ti? Puedes ser todo lo directa y políticamente incorrecta que quieras.  Somos libres.

Qué maravilla ser libres.

Pues mira yo me llamo María de las Mercedes Concepción Josefina Teresa y mi abuela era marquesa de San Millán: Mercedes Beorlegui Oyaregui, una señora vasca. Y yo podría recuperar el título si me gasto siete mil Euros, pero eso de los títulos me parece una gilipollez. Al margen soy una persona con la mente muy inquieta que necesito montarme alguna película en la vida, así: a nivel de imaginación, propiciándola, para tener adrenalina en el cuerpo y agarrarme un poco a la vida a través de todo esto.

Nací aquí, en Valencia, en 1960 y a los veinte días me llevaron a Madrid donde viví hasta los treinta y cuatro años. Luego ya regresé aquí donde soy feliz porque dejé atrás muchos lastres a pesar de que también dejé a mi amiga del alma Almudena de Anca. En Madrid pasé mi época de drogadicta con sus recuerdos, todos los rollos y triquiñuelas para sacar pasta.

En la época de La Movida tampoco fui feliz: había mucho postureo, mucho petardeo de no hablemos con estos o aquellos. Como un patio de colegio donde nos criticábamos los unos a los otros.  Yo era una niña sensible y tímida y me pasé prácticamente drogada toda aquella época. No significó gran cosa. En casa de Costus viví tres meses. Pero en mi memoria quedan más genios como Luis Ripoll, Carlos Berlanga, Eduardo Benavente

¿Buscaste tú a la música o la música te encontró a ti?

La música me encontró a mí. Yo vivía en mi mundo y Edurne (García Blanco) se encaprichó por ir con un grupo de amigos de su primo porque los veía ideales, que eran Las Pepis y toda esta gente del principio de La Movida, nos juntamos con su grupo de gente. La gente con la que yo iba antes también eran muy musiqueros tipo John Mayall, King Crimson  y así: rock sinfónico, y luego ya pasé a todo esto de las influencias.  Me gustó mucho ese rollo y me quedé con él.

¿Tienes formación musical, Tesa?

Ninguna. Mi hermano tocaba la guitarra y yo pasaba olímpicamente de tocar nada.

No voy a redundar sobre temas que ya se han tratado antes. La gente se interesa mucho por tus infiernos, tus dolores y tus malos tragos. No voy a tirar de eso.  Te voy a preguntar por el amor, háblanos de tu amor. ¿A quién has amado de verdad?

¿Mi amor? El amor más grande de todos ha sido Jesucristo porque cuando dejé las drogas, al volver de El Patriarca, yo estaba completamente desesperada; desquiciada de la vida porque me había vuelto a enganchar. De repente un día que me tomé unos tranxiliums porque estaba tratando de dejarlo, vi un libro que me había dejado una tía mía: la tía Fina, que en paz descanse. Empecé a leerlo y me comenzó a arder el corazón de tal manera que no entendía nada porque eso era lo que yo había estado buscando siempre en los hombres, en las drogas ¡en todo! El corazón me ardía, me volví loca de amor y fui feliz durante cuatro, cinco o seis meses, hasta que me quedé embarazada y ahí se me pasó todo, se me pasó todo el amor y sentí como si me hubiese abandonado el hombre de mi vida. El amor de mi vida ha sido Jesús, pero no el de los curas sino el que yo identificaba con esa llama interior.  Lo comenté luego con gente y me dijeron que había sido una… ¿Cómo es la palabra? Sí: una conversión en toda regla, como San Francisco cuando cogió el libro estando encarcelado y le dio el flash leyendo los Evangelios, pues una cosa parecida. Yo era feliz, lo amaba todo. Era una cosa, un estado de Nirvana total. Yo alucinaba, no necesitaba más…  Pero luego se fue y me quedé hecha polvo unos años, porque claro: no se puede comparar el amor humano con el amor divino, y yo estaba desterrada de todo.  Poco a poco se me fue pasando aquello, que no he olvidado nunca del todo: lo tengo ahí porque ese amor que me envolvía me dijo: me voy pero volveré. Y desde entonces estoy esperando, desde los veintiocho años, y voy a cumplir sesenta.

Mientras tanto he tenido amores de hombres que han eclipsado un poco el tema porque, emocionalmente, yo soy un poco complicada. Tengo mucho miedo al rechazo y en las relaciones, ante cualquier muestrecita soy muy vulnerable, me como la cabeza con que si me quieren o no me quieren y entonces no me gusta enamorarme porque lo paso mal y sufro mucho.

Cuando yo tenía cincuenta años me enamoré como una loca de un niño de veinticuatro, Tibor, que era el lazarillo de un amigo mío ciego: un chaperito que se había encontrado, monísimo, checoslovaco.  Lo echó de su casa y yo lo acogí en la mía, en plan hijo, y se me metió en la cama. Yo, claro ¿qué quieres que te diga? Un bombón así… pues me quedé petrificada, se me subió la autoestima.  Además enamorados perdidos pero, es que no te lo pierdas, como nos drogábamos estábamos toda la noche pintando y creando porque era un genio…  Debía tener un cociente intelectual de 280. Yo flipaba porque todo lo entendía, todo lo sabía hacer: la química, la física, la astrología…  Yo jamás había tenido nada así entre mis manos ni entre mis piernas.  Y nada, nos enamoramos locamente yo de él y el de mí. Como lo oyes. Y es que resulta que los dos estábamos bipolares en fase maníaca: drogándonos, flipando los dos, el me entendía y yo a él, no dormíamos, telepatía completa, las mentes totalmente expandidas, comprendíamos el idioma… Alucinante.

Pero un día dijo: “vámonos a Checoslovaquia a ver a mi familia en Navidad”. Nos íbamos a ir Mari -mi prima hermana- él y yo. Cuando mi amigo, el ciego este, se enteró de que nos íbamos a ir, le dijo: “como te lleves a las chicas llamo a la Interpol” El estaba en el baño, salió y me dijo: “política de separación” y yo dije: ¿qué? “pues que tenemos que separarnos”. Me dio un ataque, me tire llorando toda la noche, todo el día, luego se fue y venga llorar… Me desquicié y acabé en un psiquiátrico en Valencia y el niño en otro psiquiátrico en Checoslovaquia.  No me escribía -yo muerta ¿esto qué es?- claro, estuvo internado tres meses. Al salir me escribió y tal y con el tiempo me fue contando que buscaba una chica joven, que si la nacionalidad y tal…  Pero bueno: yo no he llorado así por ningún amor. O sea, te lo digo de verdad, y fueron tres meses pero tú no sabes con qué intensidad…

Y luego me enamoré de Emilio que se me murió de un infarto -es que solo me acuerdo de los últimos-  Mi Emilio, que me volví loca por él y ya te digo, se me murió sobre el hombro de un infarto y últimamente me he enamorado de un ser maravilloso que me está ayudando muchísimo, para mi es milagroso: estando cerca de él me entran ganas de ser mejor persona -y lejos también- y he aprendido el amor incondicional porque es una persona con la que, hoy por hoy, no puedo tener relaciones, pero yo no puedo evitar amarle y entonces le amo desde la distancia y todo lo bueno que le ocurre me parece maravilloso. Y ahí estoy, pululando por ahí y enamorada de su hijo -que yo creo que es hijo mío- porque hay cosas increíbles entre su hijo de catorce años y yo, pero alucinantes. Fíjate que el otro día le regalaron un ordenador al cumplir los 15 años, lo enciende y sale una foto y dice que esa foto no la conoce de nada y era una foto donde estamos mi padre y yo y le digo: mira, es la foto que he puesto cuando te has ido -porque ha estado conmigo este verano- y resulta que en mi ordenador tengo la foto mía con mi padre y en Barcelona, nada más abrir el ordenador, sale la misma foto.  De ese tipo de cosas nos pasan mogollón y digo “esto no es normal” y por eso creo que es mi hijo cósmico, porque tengo otras dos niñas cósmicas por el mundo: Christie y Magenta, una está en Mánchester y la otra en Londres, ahora la de Mánchester se va a Ámsterdam.  Son niñas que encuentro en la vida con trece o catorce años y las adopto a nivel madre cósmica: las apoyo en todo, estoy pendiente de ellas, si pudiera mecenar lo haría para todo, y lo que quiero es que no sufran lo que yo he tenido que sufrir porque, cuando sabes lo que quieres y te tienes que alienar en esta puta mierda de sociedad, y tienes que aguantar a personas más mayores que no te llegan ni a la altura de la rodilla, y están descerebradas pues resulta horrible, y no quiero que estas personas terminen chinadas, aburridas, asqueadas, drogadas, autocastigadas pisoteadas y suicidadas.

Entonces pues mira, mi granito de arena es ese: Tengo a mis niñas, tengo a mi niño de Barcelona y tengo a mi hijo natural, Bruno, que lo amo con toda mi alma, que es la  luz de mi vida y que me va a dar un montón de nietos porque que él hace proyectos para cooperación y desarrollo y es el mejor del mundo y va a derivar todo el dinero de los cerdos -bueno, pobres cerdos- de los idiotas a mis niños preciosos.

Abro un paréntesis para comentar que, mientras veníamos para acá, Tesa me ha contado que su hijo, cuando termine la beca por dos años que tiene ahora en Valencia, va a montar en África un orfanato para niños seropositivos huérfanos, y eso es algo…  No sé cómo calificarlo. Emocionante es decir muy poco…

Intentaré colocarlos en alguna familia, y, si no puedo, me los quedo a todos. Y si no, trataré de hacer algo para que, cuando sean mayores de edad, tengan su modo de vida y procuraré que les den su medicación, porque te digo una cosa: si a ellos no se la dan, yo dejaré de tomarme la mía y me moriré en directo, porque no se puede consentir que me la den a mí y no se la den a ellos.

Tras las maravillas que nos estás contando, Tesa, vamos a tocar temas un poco más mundanos porque te tenemos que preguntar (no voy a hacer más que esta pregunta)

Tu pregúntame por todo (me rellena la copa de cerveza entre risas)

Como mero espectador yo, personalmente, considero que “La Movida” murió en el instante de su bautizo ya que pasó de ser fenómeno a producto.  Grosso modo ¿qué opinión te merece?

Pues pienso exactamente lo mismo que tú, tienes toda la razón del mundo. Me encanta la frase, mira: es verdad.

Me encanta que tengamos este punto de vista en común, y ya que hemos llegado a esta conexión, voy a hablarte de tres cositas: Digamos que de aquella época sobrevivís -por así decir- tres iconos.  Una eres tú, la segunda es nuestra querida Ana Curra y la tercera es Olvido Gara. ¿Tienes relación con ellas?

Pues mira, ahora mismo  no mucha pero; vamos: las veo por la calle y nos damos un abrazo de tres cuartos de hora.

La última vez que vi a Olvido fue en el concierto que tuvimos en la Sala Caracol y ella estuvo súper encantadora y, cuando éramos jóvenes nos llevábamos ni bien ni mal, pero no mal. Yo la veía una chica inteligente, no se drogaba, muy cauta, sabía lo que quería, iba a lo que iba: querías ser famosa, lo ha conseguido y a mí me parece perfecto y ya está. O sea, ella en aquella época ya tocaba en RockOla todos los fines de semana y a mí me parecían un poco repetitivos y me siguen pareciendo lo mismo: muy cansinos. Pero bueno: es su forma de ser. Ya te digo: íbamos todos los fines de semana a RockOla y tocaban ellos, y ya era un coñazo y ahora es lo mismo: enciendes la tele, te los ves y aburren ya. Pero, salvando estas historias, la considero una chica muy inteligente por mantenerse en aquella época sin drogarse ni nada. Pero claro, yo era muy mona y esa es la desgracia, que cuando eres mona todas las tías te odian, te tienen envidia y no te pueden resistir, eres la amenaza y, en el mundo de las mujeres, eso es horroroso. No he tenido muchas amigas salvo Edurne, que la pobre se murió, porque ya te digo: me veían competencia y ya sabes lo que hay.

Con ella muy amiga no fui, pero de Ana si fui amiga, bastante, porque las dos estuvimos enamoradas de Eduardo (Benavente) y, cuando él murió, nos juntábamos en El Escorial y nos metíamos: yo algún pico, y ella fumaba chinos en aquella época, siempre traumatizada acordándose del tema de Eduardo, la pobrecilla. Luego vi que iba con gente extraña y drogas raras pero ahora estoy muy contenta porque la veo que está muy bien y la quiero porque es muy buena, tiene un corazón muy bueno. Ana era una niña y de repente ¡plaf! La vistieron, la cambiaron, la metieron, la pusieron de tocar el piano al grupo y, muy inteligente, se adaptó en seguida e hizo muy feliz a Eduardo, a quien yo amaré siempre porque es un genio. Y la quiero, a Ana la quiero mucho, y a Olvido no le tengo manía ni muchísimo menos.

Fuera del guion te vamos a confesar una cosa: un compañero y amigo de la redacción y que se llama Juambe Muñoz -que acaba de publicar un libro maravilloso que se llama “Surtido Ibérico” y te recomiendo absolutamente- vive en El Escorial y es quien le hizo hace unos días la entrevista a Ana Curra para el Atroz con Leche.

Me encantó y la compartí, si.

Juambe y yo tenemos un sueño: sentaros a las dos y haceros una entrevista al alimón.

¿Si?, (risas) Pues me encantaría.  Yo a Ana la quiero. Es una chica buena que ha tenido mala suerte con algún hombre que otro -como todas- y nos hemos autocastigado las dos. Hemos tenido épocas así, épocas asá y bien.  Y Olvido ya te digo: es una chica simpática, bien…

Aparte de vosotras tres, hay una cuarta dama.  Se trata de Ana Torroja, a quien menciono aparte no por animadversión, sino porque ella siempre estuvo eclipsada por los hermanos y no ha tenido “entidad” hasta que ha comenzado a trabajar en solitario. Aún así, repito las preguntas anteriores.

No nos llevábamos bien con Mecano.

Mecano es una cosa, yo me refiero a Ana Torroja.

Yo digo Mecano porque ella estaba absorbida. Ana Torroja no existía para nada y no nos llevábamos bien porque ya te digo, siempre estábamos… como te diría yo: con rollos de quien es más, quien es menos, y estos que han aparecido aquí, pero qué petardos…

Ellos eran los comerciales y vosotros los alternativos.

Eso es. Les cogimos una manía que no los podíamos ni ver. Pobrecitos. Esta chica tiene una voz preciosa ¿eh?. Éramos muy jóvenes y teníamos muchas tonterías en la cabeza porque, dime tú ¿qué nos habían hecho? Nada, pero era una especie de competencia y no los tragábamos.

¿Tienes alguna relación con Ana Torroja?

No, ni siquiera hemos coincidido. Yo desaparecí de la Movida en octubre de 1981, después me pasaron cinco mil historias y me vine para acá.  Luego, cuando aparecieron las redes y tal, estaba casada y un poco aburrida, me hice un blog y empecé a recordar a Tesa, que la tenía por ahí apartada. No contacté con ella.

Resulta sorprendente que nadie muestre interés en publicar tus memorias. ¿Crees que son demasiado transgresoras para este momento tan hipócrita y mojigato que estamos viviendo?

El problema de mis memorias no es que nadie quiera publicarlas, a mi me las pidió un amigo que fue novio mío en COU, editor, y me las metía en una editorial muy buena pero en seguida empezó con los mamoneos: cambió cosas como la descripción que yo hacía de él y luego resulta que tenía que ser mi representante…  Representarme a mi ¿de qué?… En fin, que no me gustó el mundo de la editorial y corté por lo sano. Yo solo se las he enseñado a tres personas y no quiero publicarlas en estas circunstancias de este mundo tan asqueroso porque no lo resisto.  Entonces, post mortem que hagan lo que quieran. Aparte, yo soy muy sincera y lo cuento todo, las tengo escritas y. si quieres, te las dejo leer. Pero hablo de uno de mis exmaridos y hay cosas que él no quiere que yo cuente porque tiene una niña pequeña y, entonces, yo prefiero morirme y que salgan mis memorias que son la bomba. Pero, mientras tanto, voy dando pinceladas y exclusivas. Pero yo no vendo, no lo aguanto. Mira, yo he abierto la web, he puesto mis libros gratis. Mis dibujos no los vendo porque los tengo para hacer tableros de ajedrez que, si algún día valen algo, será para mis niños seropositivos y ya te digo: prefiero darlo para que la gente lo lea que meterme en ese mamoneo de mundo editorial donde te sientes un conejo.  Yo escribo porque me apetece, me gusta y para que la gente lo lea y punto. Como económicamente no tengo problemas, gracias a Dios, pues me puedo permitir este lujo. No puedo. No puedo con el mundo editorial ni con el musical, ni con ningún mundo de estos donde el dinero sea el dios y rey de todo.

Ya has respondido a la pregunta que iba a hacerte sobre la situación del mundo editorial, así que voy a por la siguiente ¿Has escrito algo más?

Si, claro. Aparte de lo que he subido a la web -que son ocho- tengo seis mas por corregir.  Estoy ahora con “Cartas a Emilio”. Antes no podía con el tema de Emilio, pero ya han pasado seis años y estoy retocando. Tengo “Cartas a Emilio Dos”, “Cartas a Emilio Tres”, Cuatro y Cinco.  En “Cartas a Emilio Dos” yo ya decía <<Emilio está diciendo que se va a morir>> y en “Cartas a Emilio Tres” se muere. Y son mis cartas de amor a esta criatura. Los estoy rectificando un poco porque cometo muchas faltas de ortografía a pesar de todo lo que leo, es como una dislexia extraña.

https://www.tesaarranzlibroslibres.com/

Eso nos pasa a muchos y creo que es porque la mente va más rápida que la mano. (Risas)                            Vemos que Emilio es muy importante en tu vida ¿Nos hablarías un poco de el?

Si, Emilio es…  Cuando Tibor se fue yo quedé en casa hecha polvo, bastante recluida. Un día me llamó Bernardo porque venía a Valencia a la FNAC. Quedé con el y me dieron mas ganas de salir. Me dijo que fuese, con él, a cantar en la Sala Caracol para aquel concierto que dio. Yo llevaba mucho tiempo sin beber, ese día bebí -es obvio porque se ve en las grabaciones- y volví de aquello con una euforia que te cagas. Así que llame a un amigo que había conocido en el psiquiátrico y le dije “vámonos de marcha. Vámonos a un karaoke, que tengo ganas de cantar” Total, que nos fuimos, me senté y ví a un chico allí, y sentí un chispazo porque lo vi como en la portada de un libro, y me dio un flash de esos que me dan a mi entre que flipo, dejo de flipar, la imaginación que tengo y la fe que le meto, y le dije a mi amigo: «vete para casa que yo me quedo con este». Hablamos de 2012.                                                Lo conocí y, a partir de entonces, no me separé de el hasta que murió. Ocurrió un 14 de abril porque el 13 había sido el concierto de Bernardo y se me murió el 29 de marzo del año siguiente. Fue un amor maravilloso porque, no sé, ya te ves… Con el descubrí cosas que no se explicar. ¡Enamorada perdida!.  Tengo aquí todos los libros puestos y escritos. Él estaba en proceso de separación con mucho drama, mucha movida, mucho alcohol, muchas historias. Tenía un año más que yo. Y nada, una noche que estábamos tranquilamente vi que se me quedó en el hombro así: como caído y le pregunté que le pasaba y me respondió “me he extrapolado” Se volvió a apoyar en mi hombro y no se despertó. Le había dado un infarto. Se quedó como dormido en mis brazos. Llamé al vecino, llame a todo el mundo y le hicimos el boca a boca, llegaron los de la ambulancia, nos sacaron de la habitación y trataron de reanimarlo sin éxito. Lo metieron en una bolsa negra y se lo llevaron. Llamé a su ex, estuve con los niños, con el duelo y después…                                                                                                               Es que a mi me pasan unas cosas muy raras, yo me enamoro mucho de los familiares de las personas de las que me enamoro. Yo me enamoré de Emilio por su tío Luis.  Él empezó a hablarme de su tío Luis y a mí me dio un flechazo con el tío Luis, que en paz descanse, y no sé por qué ¡plaff! se me mete en el coco que el tío Luis y yo tenemos que ayudar a Emilio. Me pasa con todas las personas que conozco: me alío con un familiar muerto y ya me encargo del asunto.

 Es un tipo de conexión muy curioso.

Si. Por ejemplo: cuando voy a Barcelona voy cantando en francés todo el rato porque la abuela de la persona que me acompaña ahora en esto del amor era francesa, yo conecté y sintonicé con ella totalmente para buscar lo mejor para el nieto.  Cosas de estas me pasan, no lo puedo evitar. ¿Quieres otra cerveza? (Risas)

Tras una pausa retomamos la entrevista comentando que en Atroz siempre hemos procurado eludir los temas políticos pero, ante la situación de hipocresía reaccionaria y las negaciones reiteradas en lo referente a la violencia machista y demás barbaridades respecto de la orientación sexual por parte de ese grupo de….  especímenes…. que pretenden derribar todo lo avanzado, incluido el terrible asunto de la violencia contra la mujer no hemos tenido más remedio que afrontarlo. ¿Qué está pasando?

Mira, muy claro: no hay ideales, no hay a quien seguir. Tu sigues al líder de tu pandilla que hace de padre, madre, tío y perrito porque no hay entendimiento entre unos y otros porque estamos todos desquiciados y alienados y, entonces: por ahí van los tiros.

¿Cómo lo vive alguien como tú, que ha sufrido todo esto de manera directa?

Pues mira, me parece que en el planeta hay varios tipos de personas: las que evolucionan, las que se estancan y las que involucionan. Entonces, los involucionados o primitivos -que llamo yo- son eso: primitivos; tienen instintos primitivos y tienen todo muy primitivo.  Viven entre nosotros y ya está.  Llega un momento en que no saben qué hacer con su vida. Vivimos un momento de crispación sin ningún ideal o algo que ilumine, entonces van al placer inmediato, a la instantaneidad y tal y si tienen un instinto pues pegan, violan o matan y les da igual, que aquí están ellos que se la suda todo. Y es tal la ancestralidad que llevamos a hombros desde abuelos, bisabuelos, tatarabuelos que, el que no mata muriendo, muere matando. Estamos en un momento muy crítico, los buenos son muy buenos pero los malos son muy malos ¿me entiendes?. Y entonces, al más malo, se le ocurren más burradas, más bestialidades y locuras y esto ocurre porque yo presiento que al planeta no le queda mucho y, ya te digo.  El universo es matemático y tiene que estar compensado; cuando una cosa se pone mal de un lado se tiene que equilibrar por el otro, y todas estas mierdas de energías existen: hay mucha maldad y endemoniamientos. Cuando tu corazón pertenece a un instinto ya no eres libre, y es lo que pasa.  Cuando te puede el sexo, el poder, el dinero, el ser divino e incluso los “megustas” no eres libre y, entonces pues ya puede pasar de todo, hasta películas de ciencia ficción.

Según dicen los que presuntamente saben de esto, estamos próximos a un cambio de ciclo planetario.

Se palpa. Pero, por el amor de Dios, si estamos en una galaxia que tiene setecientos mil soles más donde somos unos mocos en un planeta donde vamos de listos e inteligentes y, todo lo contrario: nos quedamos atrapados por la pasta, por esto, por aquello y, al final, somos unos guiñoles de nosotros mismos. Y así va el planeta. No hay concienciación humana ni gente que se una. Yo siempre he querido formar un grupo de gente con cerebro para hacer estrategia y es fácil:  si lo han podido hacer cuatro retrasados es cuestión de ponerse, es que no queda otra. Pero por encima de todo está el dinero. El dinero es una puta mierda, no puedo resistirlo. Es el demonio y es que no lo aguanto. Lo quemaría todo. Yo creo en los niños, en la revolución infantil. Tu imagínate un niño de catorce años       -ese es un problema que me preocupa muchísimo- hasta que cumpla dieciocho tiene que estar aguantando profesores absurdos, sistemas ridículos y retrasados mentales cuando están en un punto de evolución en que vienen ya con todo hecho, que vienen a echarnos un cable y a enseñarnos, y encima tienen que estar aguantando. Es que te dan ganas de todo ¡¡por favor!!  Los niños y los adolescentes al poder, completamente. Y se ha acabado. El futuro está en los niños, que vienen en unas hornadas que yo me quedo muerta. Estamos todo el día dándole al coco y el corazón lo tenemos hecho polvo.  La mente debe estar al servicio del corazón y, ahí, iríamos bien. Donde tengas el corazón tienes tu tesoro.

Mientras redactaba estas preguntas llegó la noticia de que el Tribunal Supremo avala por unanimidad la exhumación del dictador que yace en el mausoleo de Cuelgamuros. ¿Qué te pasa, así: de pronto, por la cabeza?

Pues me viene a la cabeza que hay que dejar a los muertos. Que la gente que entierre a sus muertos, que todas estas mierdas son historias del pasado. ¿Que te salió un grano en el culo hace cinco años y ahora estas removiéndotelo? Vete a la mierda y sal adelante con otras historias, por amor de Dios. Paso de todo esto. Me parece una pérdida de tiempo.

Hemos hablado de la industria editorial, prácticamente devastada, pero no podemos obviar la industria musical. ¿Crees que aún existe o ha quedado relegada a una especie de factoría donde solo se elaboran productos estandarizados?

¿La industria musical? pues lo mismo que la editorial: en cuanto hay dinero hay corrupción; aquí mando yo y dos y dos son cuatro. Lo de siempre. Cogen a uno, lo ponen así: ideal para que el otro esté nosequé y tal. Manipulaciones, mierdas y objetos para sacar dinero.

¿Y la industria alternativa?

Hay unos grupos maravillosos que hacen cosas increíbles. Mi hijo Bruno es guitarrista en un grupo punk divino total. (Risas)

Me vuelvo loco, ¡no me puede encantar más!.

Mas que la existencia de una industria alternativa, lo bueno es que la gente siga tocando, siga creando y componiendo y luego ya verán donde van a caer. Mi hijo y su grupo se autoproducen y tal. El caso es soltar lo que se lleva dentro.

Estamos muy de acuerdo con que la industria musical es un horror y muy a favor de la alternativa, que es la salvación.

Que se maten entre ellos y se vayan a la mierda. No puedo

Es evidente que eres una verdadera “Mujer del Renacimiento” porque, en modo literal, has renacido cincuenta millones de veces.

Si, eso es cierto.

En estos tiempos cada vez más planos y sin contenidos has llevado una vida mucho más que intensa y aquí estás compartiéndola sin filtros. No paras de hacer cosas y una de ellas es pintar (magníficamente) y aquí es donde necesito que me hables de tus divinos extraterrestres. ¿De dónde salió esta serie tan maravillosa?

Pues mira, todo esto salió cuando me diagnosticaron la bipolaridad en octubre de 1981; caí en una depresión importante. Yo había abusado mucho de los tripis (lsd) y entré en una fase maníaca. Yo no sabía que era eso de la bipolaridad ni nada. Entonces me pasé un año en la cama, no quería ver a nadie.  Al principio me llamaba la gente y poco a poco pasaron de mi. Yo, con veintiún años me sentía una fracasada, me sentía fatal con una depresión horrorosa. Yo no quería saber nada de medicaciones ni de nada.  Llegó el verano, me puse a tomar el sol y se me pasó. Y nada más pasarlo yo necesitaba sacar de mi todo lo que sentía y empecé a hacer dibujos de familias. Dibujos de grupos de gente que me hicieran compañía porque yo estaba muy sola conmigo misma en El Escorial, en el sótano de una casa con un poco de jardín y ahí estaba pintando gente, no sé: como para estar acompañada.            Yo me imaginaba que esta gente no era de este planeta y que me iban a sacar un poco de aquí. Tenía veintidós años. Después fue variando el asunto y ya solo pintaba rostros, pero siempre para estar acompañada y siempre de fuera de la Tierra. No quería compañía terrestre, no sé por qué.

Quizás porque la gente de la Tierra te había defraudado.

Si, o me aburría. No sé por qué.

Así que llevas desde los veintidós años pintando extraterrestres. Qué maravilla.

Pues sí, lo que pasa es que muchísimas hornadas han desaparecido entre las mudanzas, para aquí, para allá… Conservo unos seiscientos. Hice unos preciosos cuando tuve la sífilis, porque en mi época de yonki me prostituí también -al final ya no sabía qué hacer- y ahí me contagiaron la sífilis porque yo era una pardilla. Duré un mes porque no me gustaba nada ser prostituta. Y, al contagiarme la sífilis, me entro una locura tremenda, dejé de estudiar Periodismo en el C.E.U. y me dio por pintar en esa época unos maravillosos: con la sífilis. Y no tengo ni uno de aquellos, que eran preciosos. Me da una rabia… Pero los tengo todos en el cerebro.

Y ¿Quién puede tenerlos?

Huy, se quedarían… Yo que sé. Una vez nos robaron cosas en uno de los traslados. Pero bueno, donde estén están aunque sea en el aire y son energía aunque estén quemados.  Luego estuve en una secta donde me quemaron el álbum de fotos. Menos mal que he recuperado unas cuantas preciosas.  Yo tenía ahí todas mis fotos, las de todos mis novios. De todo. Pues dijeron que eran demoníacas y tal y un día volví y las habían quemado. Casi me da algo. Pero el otro día hablé con Jaime Gorospe y me mandó una serie preciosa y a ver si voy recuperando, porque tenía una gente tan bonita…

En las redes vas compartiendo fotos preciosas. Menos mal.                                                                        ¿Ves la televisión?

No.

¿Te has hecho seguidora de series de plataforma como muchos de nosotros?

Si: Netflix. La Casa de Papel la he visto 4 veces y ahora ya no se cual ver. Recomiéndame alguna. (uff) Es que ¿sabes que pasa? me inicié en Netflix en agosto y ahora me ha dado la fiebre -que nunca me había parado delante de una televisión ni de nada- y me he tragado Bis a bis, Élite, La casa de papel

Pues te voy a decir una: hay una que me gustó mucho, que trata sobre la evolución humana y se llama Sense8. Tiene un toque violento que igual te sobrecoge, pero subyace un rollo muy bueno en cuanto al tratamiento a los que son diferentes. Y, además, hace una crítica tan dura a lo que está pasando en todo el mundo respecto de los derechos humanos que ya verás.

Pausamos porque llega Mari, la prima de Tesa -que es otro amor- con los avituallamientos para la comida. Tesa comenta que no soporta las llaves, las puertas, las cosas cerradas….

¿En que estábamos? Ah sí: Netflix. Estoy enganchada (risas)

Pues te voy a recomendar otra muy interesante, se llama Historias de San Francisco. Trata de una comunidad gay que vive en una casa de apartamentos regentada por una señora nonagenaria transexual, y no te cuento más.

Pues me quedo con el nombre porque seguro que me va a gustar.

Mójate. Voy a decir media docena de nombres más o menos en boga para que respondas lo que te parezca.

Melendi.

Me pasa por la cabeza Asturias, que me encanta. Pero Melendi ni me va ni me viene.

Jorge Javier Vázquez.

Mi compañía cuando estaba con mi madre, que veía T5 y tal, pero me merece… Pues no lo aguanto mucho, tiene algo, no sé. Es un poco creído.  No lo aguanto mucho, no.

Isa P.

La hija de la Pantoja. Huy la pobre, me da pena. Esta va a acabar como Michael Jackson. Pero bueno, le va la pasta, así que haga lo que le dé la gana.

Iñigo Errejón.

Políticamente me he criado en familia de derechas, pero yo me siento de izquierdas y, entonces, este chico no me disgusta del todo. Otras veces me gusta menos, pero tampoco me convence.

Bob Pop.

Tuve que mirarlo en Google cuando me mandaste el guion. No lo conocía. Ya te digo que no veo la tele, que no me atrapa.

Felipe VI

Me da una mezcla de pena, angustia, pereza… No sé. Lo veo un monigote al pobre hombre.

No te zarandeo más, así que vamos al momento actual. Has propiciado la reedición de la obra de Zombies, estás haciendo un programa de radio con Inma PC que se llama «Es lo k Toca» y nos encanta.  Está claro que no puedes quedarte quieta y eso es fantástico.

No, yo no he propiciado nada, lo ha hecho todo Juan Sánchez: el marido de Bernardo durante 30 años. 

Si, vale, pero tu….

Vale, yo he hecho dibujos, he aportado entrevistas, le he ayudado en todo lo que he podido porque adoro a Juan, que es un ser maravilloso y, quizás si. Tienes razón.

¿Cómo surgió la idea de la reedición?

Se le ocurrió todo a Juan para hacer un homenaje a Bernardo, y queda pendiente hacer una fiesta de presentación en El Sol.

¿El proyecto radiofónico va para largo? (dinos que si, por favor)

Estoy encantada. A mí, que me den una hora para poder soltar todo lo que se me pasa por la cabeza así: sin tapujos, que de igual el qué dirán, si meto la pata o no la meto, donde soy libre y soy como una abuela que necesita soltar todo a mis nietos. Me encanta y… es una radio tan sencilla. Me gusta.  Me encantaría que durase siempre.

¿Algún proyecto más en mente?

Si, tengo un proyecto del que no puedo hablar mucho, del tema dibujos. No es de venta, es otra película porque,ya te digo: yo no vendo.  Y también yo coproduzco ”Love Strip”, que es un docutrhiller que hace Tony Macousqui, que le conozco porque me hizo una entrevista, a través de Iván Zulueta y me gusta mucho. Y luego otro proyecto es que estoy aprendiendo a editar porque me gusta el tema de la edición y me encanta hacer vídeos, cortitos, muy cortitos. Otro proyecto que tengo es con el niño este mío de Barcelona de catorce años, que está haciendo unos cortos maravillosos porque le encanta el tema y los hacemos a medias. Es mi hijo cósmico del que te hablé antes.  También hacemos escultura.  Es muy creativo y a mi me pone las pilas.  El año que próximo se viene a vivir aquí conmigo.

No puedo cerrar esta entrevista sin tratar un tema clave que dejo para el final: Bernardo, en toda su extensión. Habla lo que quieras.

Pues mira.  Mi Bernardo….  Tengo sentimientos encontrados. Lo quiero con locura.  En aquella época, cuando éramos jóvenes, pues sí: teníamos nuestras cosas pero nos llevábamos muy bien.  Era un niño muy incomprendido.  Me llevaban con él a todas las promociones porque yo era la chica y él era el líder.  Teníamos mucha complicidad, mucha unión, hemos pasado momentos maravillosos.                 No le entendía casi nadie, le criticaba mucha gente.  Para mi era… mi bebé.  Lo quería y cuando se murió lo pasé mal porque, aunque para mi la muerte es un premio y tal, pues uff…  Me di cuenta de que lo quería mucho. Me hubiera gustado verlo más porque lo traté mucho de joven y luego perdí el rastro cuando yo desaparecí de todo.  Luego regresé y ahí estaba: como siempre.

La desaparición de Bernardo fue terrible porque se perdió algo que debía tener continuidad. Dejó mucho por hacer y, sobre todo, por dar.

Total. Su padre dijo en el funeral que fue un eterno incomprendido. No supo aceptar que tirasen tomates en Bilbao y que fueran cuatro gatos.  Él vivía encerrado en el mundo de Facebook tomando cervezas delante del ordenador y se pensaba, pues eso: era el principio de Facebook y creyó que tenía a toda su gente y, cuando salió vio que no era verdad. Chocó con la realidad y se hundió. Una pena total.

Pues hemos llegado al final, Tesa.  Ha sido un enorme placer, es un gusto poder charlar contigo de esta manera y no descarto -te tomo la palabra- haceros esa entrevista a Ana Curra y a ti sentaditas las dos.

Me encantaría.  Bueno lo de Ana Curra y yo sentadas me encanta porque la quiero, la quiero mucho.  Es una niña buena.

¿Subirías a El Escorial para estar con Ana y hacer esto?

Si, claro. ¿Para ver a Ana? donde haga falta. Además yo veraneé en El Escorial de los catorce hasta los treinta y cuatro que me vine aquí.

De nuevo gracias por acogernos, por atendernos y por ser como eres.

 

 

 

 


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......