La risa equivocada

¿Que podrían tener en común la mejor serie del año y una de las mejores españolas?. Visto el nuevo rumbo que están adoptando las series que reflejan la vida cuyos protagonistas rozan la treintena, se está poniendo de moda la comedia agridulce, esa que te hace pasar de la risa al límite de la lágrima, congelándote una alegría a medias y dejando en tu memoria un «nosequé» de haber visto algo tan divertido como triste; con el hallazgo de hacer brincar tu cerebro en un tris que balancea la melancolía y la sonrisa amarga. Eso lo consiguen Fleabag, soberbia tragicomedia, donde las cejas de su protagonista te interrogaban directamente a cámara y, en su segunda temporada, tras haber visto como su protagonista intentaba liarse con un cura, con la otra ceja veía como su presente se tambaleaba como gelatina en un molde rebosante de incertidumbres.

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En el primero de ésta segunda tanda de episodios, la protagonista y su familia discutían en una cena familiar, en un extraordinario «tour de force» interpretativo, como preámbulo a una temporada que superpone las relaciones amorosas y familiares, fundíendo el humor negro con el gris de esas escenas en varios sentidos; dirigiendo sus propuestas hacia varios filos, igual de punzantes que amargos, de divertidos y sonrojantes, que vívidos. Ningún episodio sobra, no hay relleno, para culminar en un último episodio, cuya escena en la parada de autobús, forma parte de la historia de la televisión de los últimos años. De nuevo, se juega con el borde de la lágrima y la sonrisa desdibujada.

Por su parte, la española «Vida perfecta«, comienza con la ruptura. Se quiebra una pareja poniendo en entredicho el absurdo. A partir de entonces, Leticia Dolera, utiliza lo que podía ser una relación imposible en algo tan esquivo como creíble, en un juego a tres bandas. En ambas, tan importante es la protagonista principal, como los personajes secundarios, uniendo fuerzas para ver dialógos rápidos y giros de guión en base a la casualidad y los desórdenes de la vida cotidiana. Este desbarajuste de situaciones, lo enfilan las dos series de forma maestra.

«Fleabag«, con la relación de la protagonista y un sacerdote. «Vida perfecta«, con Leticia Dolera embarazada de un jardinero con discapacidad. Dolera, con su Premio a la Mejor serie en el último Festival internacional de series de Cannes, demuestra que funciona muy bien en las distancias de largo recorrido. A sus pies señoras.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.