El año de oro del thriller español (en la tele)

El año 2019 se recordará por el estreno de tres grandes series de producción patria y que han vuelto a elevar el nivel de la televisión y de lo que podemos esperar de ella en nuestro país. Es curioso que las tres series tengan mucho en común y sin embargo no hay sensación de deja vu, plagio o que se copien las unas a las otras. De hecho, es imprescindible verlas las tres antes de que acabe el año si quieres demostrar criterio, buen gusto y que sabes gastar tus horas de ocio en cosicas interesantes. Las tres tienen como género el thriller. Las tres se van a un sitio muy concreto de nuestro país y le dan al paisaje un valor fundamental. Las tres tienen como protagonista a una mujer que no sólo debe luchar contra los malos si no también contra un sistema de machotes al que tienen en contra. Estas son:

LA CAZA. MONTEPERDIDO

Espléndido thriller que se emitió en la tele pública antes del verano y que plantea el secuestro de dos niñas en un pequeño pueblo en el que pasan cinco años hasta que una de ellas reaparece convertida en adolescente. Pesimista y sin esperanza, tiene uno de los finales más duros y descarnados que te vas a encontrar en mucho tiempo. Pese a ello, ya está asegurada la segunda temporada (independiente en la trama) lo que demuestra que sus responsables son conscientes de su calidad. Yo de ti no me encariñaría mucho de nigún personaje porque es posible que no lleguen vivos al final del metraje o descubras que es un ser despreciable. Axfisiante con un toque muy existencialista, tiene a una Megan Montaner de prota en un personaje ido de la olla muy en la línea de la Carrie de Homeland .Como acompañante de penurias y sorpresas, a un Alain Hernández que no puede estar más buenorro y follable y que cada día es mejor actor. AY DIOS.

El reparto mezcla glorias consagradas (Beatriz Carbajal, Francis Lorenzo…) con actores que se prodigan poco en la televisión y eso le da un rollo auténtico que era imprescindible para que la trama fuera creíble.

Puedes verla aquí. 

 

HIERRO

A Movistar le ha salido muy bien su apuesta por un proyecto que llevaba años dando vueltas por distintas televisiones y al final acabó en la plataforma de pago. El brutal despliegue técnico consigue una factura, una fotografía y una atmósfera que ya quisieran muchas series internacionales, pero lo mejor no es cuestión técnica. Lo mejor es una Candela Peña haciendo de jueza recién llegada a la isla que se encuentra un asesinato nada más llegar y que se muestra en estado de gracia. La tía hace toda una exhibición para demostrar que es un actrizón y que está en la plenitud de su carrera, aunque eso ya lo sabíamos. Si le han dado el Ondas a ella y a la serie es por algo.

Acompañándola hay todo un reparto desconocido espectacular que no necesita forzar un acento canario porque la mayoría lo son. Y es que «lo canario» es parte fundamental de la trama, casi el personaje más importante. Sirve para retratar a un mundo marcado por la insularidad y el aislamiento, una sociedad que muchas veces a  los penínsulares no es ajena y ya estaba bien de que Madrid o Barcelona (mucho menos, hay que reconocerlo) fueran los únicos escenarios de ficción . 

MALAKA

Malaka atesora uno de los mejores guiones que vas a poder ver en mucho tiempo y poco se puede discutir de semejante afirmación. Aparentemente comienza como un thriller de personajes turbulentos y poco simpáticos. En los dos últimos episocios dan un volantazo de guión para dejar al descubierto que la investigación policial solo era una excusa para presentarnos a unos personajes perdidos y solos con un irremediable destino triste. Al principio los detestas y al final los acabas comprendiendo. Pero ya se sabe que comprender es querer y eso en una serie es fundamental. Asesinatos, polis infiltrados y mafias de las drogas para repasar los escenarios y acentos que hasta hace poco no veíamos en la televisión. Polígonos, gimnasios cutres, bares de mala muerte… La Málaga que retrata la serie no tiene nada de glamour pero sí mucho de auténticidad y de un realismo sucio y bestia que te salta a la cara. Además la mayoría del reparto por fin hablan como malagueños de verdad (que hay gente que dice que no se entiende, oiga) y la trama va de menos a más en un mosaico de personajes complejo, adulto y muy difícil de mantener sin perder el pulso. Pero vaya si los lo mantienen.

Maggie Civantos recién venida de Vis a Vis está estupenda, pero Salva Reina está para conventirse en mito. Su actuación en el maravilloso, poético y casi perfecto capítulo final es de las que debería aparecer comentada en el libro de la televisión de este país.

 Reconozco que se me han caído las bragas con Alejandro Casaseca que interpretaba a Monzón. Dios mío que animalón más follable.

Puedes verla aquí.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.