Ya quisiera Stranger Things ser Verano Azul

Los españoles somos muy de despreciar lo nuestro y si a eso le sumamos el cinismo millennial, apaga y vámonos. Yo no estoy libre de esa culpa. Me he pasado los últimos veinte años despreciando la serie Verano Azul. Tratándola con condescendencia perdonavidas,  porque éramos tan jóvenes y tan inocentes cuando se estrenó allá en el 82. En TVE la han emitido verano tras verano pero a mí nunca me dio por volver a echarle un ojo. No quería llevarme la decepción que me he llevado con otras series de infancia, que las ves ahora y dan ganas de llorar. Desde Los ángeles de Charly pasando por Vacaciones en el mar o La casa de la pradera hasta llegar a Mazinger Z, Eran productos de su tiempo que han aguantado mal el paso de los años y envejecieron…

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Tras muchos años sin emitirla, TVE decidió reponerla y a mí por horario me venia bien. Quiero decir, que aunque está online de toda la vida, nunca hubiera hecho el ánimo de verla con ojos adultos si no fuera porque la han emitido justo a la hora de comer. Tenía afilados los cuchillos y me preparaba para perdonarle todo, porque éramos tan puros cuando la vimos…No creerás lo que vino después…

Para mi sorpresa, la serie que ya tiene más de treinta años, ha aguantado el paso del tiempo de manera asombrosa. Es más, corrió riesgos y tiene méritos increíbles que siguen plenamente vigentes. Me pongo a compararla con series generacionales de pandillas y, amiguis, creo que no hay nada que esté a la altura…Ni siquiera las tres temporadas de Stranger Things. Y comparándola con la serie de Netflix, he hecho un decálogo para que te dejes los prejuicios y le des una nueva oportunidad a Verano Azul, porque LO VAS A FLIPAR.

1- TIENE ENCANTO. Tú te reirás, pero es lo más difícil del mundo. Como el talento. O se tiene o no se tiene. Ni se puede forzar ni se paga con dinero porque aparece cuando menos te lo esperas. Muchas veces ni se relaciona con la calidad, porque mira que es mala Xanadú pero tiene un encanto que ya quisieran miles….

En Verano Azul se conjugaron varios elementos para que así ocurriera: una banda sonora que se clava, frases que son míticas,  química entre los personajes que salta de la pantalla y te atrapa desde el primer capítulo. Por eso no es arqueología visual y se disfruta sin fisuras. Además resulta de una naturalidad que apabulla porque el reparto fue escogido con un ojo increíble y entre ellos saltan chispas de conexión real. Si comparas con lo que se hacía por la época, no hay color ni de coña.

2- SE ADELANTÓ A SU TIEMPO. Y lo hizo con una clarividencia y un acierto que llegado el descreído siglo XXI, se hace imposible de asumir. Hay inquietud ecologista por la contaminación de los océanos y las playas, se habla sin tapujos de la liberación sexual o pasando por la denuncia del urbanismo salvaje en las costas españolas. Los guionistas  (uno de ellos fue Mercero, claro) hilaron muy fino  y yo creo que ni eran conscientes. 

3. NO NECESITA DE LA NOSTALGIA. No lo necesita la serie para reivindicarse ni para tocar la fibra sensible del espectador. No la necesitarás tú para redescubrirla. Y yo tampoco la voy a usar para defender una serie que se defiende sola, sin guiños a cualquier tiempo pasado fue mejor. Estoy HASTA EL HIGO de pelis y series que usan la nostalgia como truco fácil. Y no quiero mirar ni a Spielberg ni a Stranger Things.

4. RETRATA UN TIEMPO Y UN PAÍS. Una nación que estrenaba democracia y se salvaba de un golpe de estado en el 81, Resulta casi enternecedor el retrato de una clase media que aún no había olido el poder corruptor del dinero fácil. No alardean de coches de alta gama, ni les importan las marcas, no calzan zapatillas caras ni lucen el móvi de último modelo. No tienen una vida lujosa porque su único lujo es pasar un par de meses en las playas de Nerja con mucho de tupper y mucho de bici. Todo era sencillo.

5. ELIGE TU FAMILIA. Mercero sin darnos cuenta nos endosó un discurso que mantenía que los padres son circunstanciales. Todos los padres de Verano Azul rozan el patetismo y ninguna se salva con alguna honrosa excepción. La mirada sobre la familia de sangre y el mundo de los adultos es cruel y despiadada. En la serie lo importante en la vida es tener una familia propia que sea de tu elección. Si encima te agencias como padre y madre a Chanquete y Julia, conseguirás el verano de tu vida.

6. FUNCIONA. Podemos discutir muchas cosas sobre Verano Azul pero sus 19 episodios funcionan como un todo en el que cada uno tiene el orden y el lugar correcto para conseguir lo que se propone. De la comedia al drama y la lucha de clases o directamente hacia la tragedia, la serie es un cuento para niños que en muchos momentos no tiene ni puta gracia, porque no trata a los niños (ni a los adultos) como gilipollas. Funciona tanto que te fija en la cabeza impresiones como pocos se atrevieron a hacer. Porque nadie ha retratado de una manera tan certera y desoladora lo que significa el final del verano y lo sabes.

7- ES POLÍTICAMENTE INCORRECTA. De su audacia da buena cuenta que se atrevan con todo, hay sal gruesa y chistes muy incorrectos que probablemente hoy nadie se atrevería a hacer porque montarían un pifostio los que rezan a este santo…

8-ES SUBVERSIVA Y en esto comparte un discurso con otro programa paradigmático de la época llamado La bola de cristal. Los chavales de la pandilla están todo el tiempo retando al poder, sea el fáctico o el de sus padres. Nunca los ves resignarse. La serie los muestra luchando por sus principios, quejándose por lo que no les gusta o rebelándose contra la injusticia y nadie los llamaba «buenistas». Trasmite valores que merecen la pena, así que deberías plantearte el verla con tus hijos o tus sobrinos, que les va a molar.

9-¡DURA CUARENTA Y CINCO MINUTOS! Sí, amiguis. Hubo una época en que la ficción española tenía el tiempo de duración adecuado para cada episodio.

 

 

10-LLORARÁS Y TE REIRÁS. No te resistas y disfruta desde el principio porque va a merecer la pena..

Y ahora que ya te he convencido…¡Dale al Play!

 

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.