Recordando a … Nosoträsh

Mermelada y merienda con tus besos. Voy a aterrizar, en compañía de amores horteras que producen esas heridas que se tapan con mercromina. Y se disimulan los tatuajes del dolor. Derrapando en giros «vainiqueros», que nacieron en un «Xixón Sound», allá por 1994. Cuando la gente hablaba del indie y nacional y los grupos se peleaban por participar en los festivales musicales a la estela del tirón popular, encabezado por Los Planetas.Se cantaba a los parques de atracciones y a los destellos de color con melodías chispeantes. Es lo que ha quedado de todo eso. Fue mucho más que bastante.

Eran seis mujeres. En 1997, el primer álbum: «Nadie hablará de…Nosträsh». En el 2002, una obra maestra del costumbrismo cantado en español. «Popemas», haciendo que la lírica del pop de dos minutos durara una eternidad.

Lo que para un montón de gente eran canciones infantiles e insustanciales («Mis muñecas», podría ser un ejemplo), para otros era la personificación de nuestro día a día. Y tras ese juego de aparentes sinsentidos entre melodías de algodón, se escondían (a veces) mordaces mensajes. Como en «El enemigo en casa». ¿Es que los Beatles no cantaron a los campos de fresas?. Pues eso.

Y, para los que las seguimos echando de menos, nos quedan «Pauline en la playa», viajando en el asiento de atrás.

Fue más efímero que lo que nos hubiese gustado. Como cantan en ésta «Caperucita»: «el amor es así de corto y de dulce, empieza en agosto y se acaba en octubre». Popemas, sí.


Sobre el autor

Ángel Del Olmo

Donostiarra de nacimiento, madrileño de adopción. No me aburro (sólo huyo) porque, como decía Leolo -porque sueño, yo no lo estoy-.