Veganismos de hoy y otras lerdo-tendencias

Espero que no seáis una de tantas modernas de esas que, tras los tatoos, las barbas, los pitillos pesqueros  y demás elementos uniformizantes, se han pasado al veganismo de pacotilla porque me vais a oír, bonitas.

Si, si: DE PACOTILLA. Abro el paraguas porque se que me van a caer salivazos venenosos por parte todas las petardas que se han sumado a esta historia sin tener siquiera idea de lo que supone en realidad. ¿Que ser vegana es lo mas cool? pues Mariquita La Primera.

A ver, pedazo de torpedas mentales. Ser vegana es en realidad un asunto muy serio. Es toda una filosofía, casi una variante ascética que viene de los años 40 del siglo pasado y. a su vez, de viejas corrientes orientales.  Desde luego no tiene nada que ver en absoluto con la vida que lleváis.
Lo que vosotras hacéis es cacarear que sois las más veganas del hemisferio, pintáis mucho la mona, compartís chorraditas en las redes sociales, compráis vegetales presuntamente obtenidos de manera no agresiva con el medio ambiente y os gastáis la pastizara en productos procesados en lugares para nada ecológicos a base de restos (si: RESTOS, como se hace para fabricar papel y cartón) en fábricas falsamente ecofriendly como champú vegano, maquillaje vegano y blah blah blah.  ¿Tú sabes cómo se fabrica el tofu? pues igual deberías empezar por ahí.

Vale, puede que por fin hayáis hecho caso a vuestras madres y estéis comiendo frutas, verduras y legumbres como si las fuesen a prohibir mañana. Que todo eso está muy bien, de verdad que si, pero resulta que lo tenéis que comprar en comercios muy alejados de su origen. ¿Habéis pensado en la huella ecológica del transporte hasta la frutería esa tan mona del barrio? Nenas: que vivís en Madrid y aquí solo crecen las petunias de los parterres. Además ¿no os habéis percatado de lo terriblemente mal que huelen los pedos desde que sois veganas? Huy ¡¡¡Que horror!!!

Retuiteáis miles de cosas acerca del sufrimiento animal, de la huella ecológica de las granjas ganaderas, del terrible destino de millones de animales. Y no os falta razón: todo eso es muy cierto. Lo que sucede es que no mencionáis -o no tenéis ni puta idea- de lo que suponen para la biosfera los millones y millones de hectáreas de plantaciones agrarias. Habláis de la desaparición de especies animales que no seríais capaces de reconocer ni por medio de artículos con imágenes en internet. Se os llena la boca y os juntáis en comandita para criticar y señalar con el dedo a los “carnívoros”, llegáis incluso a sumaros a grupos donde os manifestáis para denunciar todo lo que consideráis tan terrible.

Pero ¡¡ay amigas!!. Coméis vegano aunque buscando desesperadamente sabores y texturas cárnicas en vuestros platos. Utilizáis toda clase de subterfugios para tratar de disfrazar esos preparados vegetóides que os zampáis: sobrasada vegana, escalopines veganos, salchichas veganas, etc. ¿Qué mierda me estáis contando? Si tanto odiáis la carne no busquéis nada que se le acerque siquiera. Si Freud levantase la cabeza volvería a morir deshidratado por la eyaculación del orgasmazo que le produciría conocer estos nuevos desórdenes mentales.

El colmo es lo que se está conociendo últimamente: empresas que fabrican abiertamente “carne falsa”. Multinacionales que salen al mercado bursátil y se forran. ¿Habéis leído bien? Múl Tí Ná Ció Ná Lés de esas que explotan a sus empleados con políticas ultra capitalistas y obtienen sus materias primas de cualquier manera mientras sea barata. ¿Cómo se os queda el cuerpo, veganas mías?

No queda aquí la cosa: ya han inventado un software que, usando un potingue vegetal, permite imprimir tus filetes veganos en casa con la impresora 3-D que tienes conectada a tu Macbook-Pro fabricado en lejanos países en vías de desarrollo, con mano de obra en régimen de semi-esclavitud y con materiales extraídos de minas africanas por esclavos de cuerpo entero. Todo muy ecológico y muy a favor de la salvación del planeta.

Que total ¿no? Compro unos botes de “Preparado para filetes marca A.C.M.E.” me imprimo unos entrecotes, me pongo hasta el hojaldre de esta porquería que sabe como salida una parrilla argentina, quedo que te cagas ante el personal por cool, por moderna y vegana y no tengo ya ni que ir a los puestos ecológicos del mercado de Los Mostenses, que es una pesadez.

Pero es que aún hay mas: bien que os golpeáis el pecho (tatuado) por el sufrimiento del ganado pero salís de fiesta, os metéis esas rayitas y os zampáis esas pastillitas que también se obtienen al compás de las ametralladoras y vienen hasta aquí en las entrañas de pobre gente que arriesga su vida para conseguir unos papeles que les libren de la miseria y algo de dinero. Para vosotras eso no es producto del sufrimiento porque no hay corderitos de por medio y porque resulta que eso que os metéis os proporciona cierto placer. Me dejáis hemipléjica con vuestra coherencia y principios.

A ver si os dais cuenta de que el ser humano es así: omnívoro y depredador. Da igual que coma carne, pescado o tréboles del prado: todo lo que hacemos los humanos para conseguir nuestro alimento deja una huella en el planeta. La única solución posible pasaría por la extinción, de modo que ya sabéis..


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......