Miss Caffeina deslumbran

A Miss Caffeina les ha llegado el momento y han sabido aprovecharlo. Están en el punto justo en el momento correcto para convertirse en un grupo mítico para varias generaciones. Y todo gracias a un disco tan chulo que los convertirá en cabezas de cartel allá donde vayan. Los adelantos que conocimos (Merli)  ya anunciaban una evolución hacia un pop electrónico luminoso y optimista que ya tantearon en su anterior y exitoso disco (aquí tienes la crítica de Detroit). Luego vino como segundo adelanto,  Reina, que es desde ya un himno para todos los que sufrieron acoso escolar y quieren librarse de sus fantasmas y sus demonios . Eso también nos daba la pista de un disco más combativo, con letras más militantes, incluso me atrevería a llamar a alguna directamente como queer, pero no sé si es mucho atrevimiento.

Al mismo tiempo que salía el disco, conocimos un nuevo vídeo/canción. Prende es luz alegre y explosión de color en un trabajo visual que sigue apuntalando la imagen del grupo con un cada vez más carismático y seguro Alberto Jimenez. En los vídeos, en la estética, en el tipo de sonido, en cómo están presentando este nuevo disco llamado Oh Long Johnson se nota un trabajo detrás de lo más pensado y currado y eso, amiguis, siempre es digno de respeto te guste su música o no.

Oh Long Johnson toma todas las virtudes de Miss Caffeina y las hace explotar, puliendo los pequeños defectillos que antes se les escapaban. Por ejemplo, las letras están mucho más pulidas, no hay ni una rima que chirríe. Han dejado de sonar a otros grupos del panorama actual y lo consiguen con una madurez de sonido con el que se desmarcan de la media en este país y consiguen lo más difícil; sonar a Miss Caffeina,  fuera de modas y de lo convencional, con personalidad propia. Y eso se hace con mucha menos presencia de guitarras y mas protagonismo de los sintes, a veces casi italodisco como ocurre en esa maravilla llamada  El gran temblor…¡¡Deseando cantarla en el WARM, donde se les espera con ansia!!

(y yo que a esta canción le veo un nosequé melódico electrónico muy Erasure/Vince Clarke)

 

Sin duda la mano del productor en sus dos últimos discos se nota. Max Dingel ha sabido guiarles hasta ese sonido propio y único hecho de una amalgama de referencias.  La calidad de las canciones de este disco es tal que a veces aturulla la cantidad de temazos seguidos que suenan en el reproductor, así que te verás loco por que suene cada vez que tengas una oportunidad, porque ni cansa ni agota. Es una puta adicción, una puta enfermedad de disco. Canciones joviales, toques disco, audacias que brillan, ganas de saltar y de celebrar, letras con retranca (¡Qué hallazgo lo de Consuelo Berlanga!),  melodías pegadizas, brillantes y música de baile ochentera y noventera. De hecho ¿Empezarán sus conciertos con este himno que es un clásico de la pista de baile y casi una declaración de intenciones? Porque deberían…

 No les voy a desear suerte con este nuevo disco porque no la necesitan; se harán multitudionarios sin perder un ápice de calidad, que es a lo máximo que puede aspirar un grupo. Lo que me queda es disfrutar de ser fan y contemporáneo de un disco que he escuchado en los últimos cuatro días como doscientas veces y cada vez me gusta más…¿Tú sabes el mérito que tiene eso? Ojalá el amor fuera así. Pero a falta de amor, temazos tan perfectos como Cola de pez (Fuego). Una canción a la que no le pondría un díez porque  directamente es matrícula de honor. Canción del año desde ya.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.