1.984 – Año cero

Buenos días.  Voy a estrenarme en este espacio atroz al hilo de la no menos cruel noticia de la desaparición de ese espíritu libre que nos ha dejado helados a todos los que tenemos ya cierta edad. Iba a hacerlo hablando de BabyFace (Errejón) o de alguna petardada que ha llegado a mis fauces, pero la política solo trae mal rollo y las mariconadas pueden entrar en cualquier otro momento.

Al grano. No voy a daros la tabarra con un panegírico sobre esta gran mente porque eso sería lo sencillo.  Nunca me gustaron las cosas fáciles: me aburren sobremanera.

Os voy a invitar a realizar conmigo un viaje retrospectivo hasta el momento en que Lolo Rico irrumpió a cuchillo en nuestras vidas aunque algunos ya habíamos visto programas infantiles anteriores de su cosecha.

1.984: alcanzábamos el año marcado por George Orwell para situar su apocalíptica novela, año en que se desencadenó mi vida adulta con toda intensidad, como una explosión y sin pretender yo nada más que vivir: el carnet de conducir, las primeras vacaciones por mi cuenta, algo de dinero poniendo copas…. Certezas de libertad.

Muchas primeras veces en experiencias que luego fueron perdiendo la intensidad inicial a fuerza de repetirlas. Algunas quedaron en esa primera vez para no ser repetidas nunca más, pero eso daría para un novelón y no es el lugar ni mucho menos el momento.

Madrid era todavía una ciudad inhóspita, gris y sucia, donde se respiraba un ambiente triste, plomizo y asfixiante con mucha carga violenta como los frecuentes atentados de ETA, la terrible Policía que te molía a hostias a la mínima, las primeras bandas callejeras, los atracos…  Madrid no era una ciudad atractiva ni cómoda… Pero llegaba la noche, se encendían las luces y la ratonera se convertía en mi ciudad y en ella fui feliz.

En 1.984 cumplí 18 años.

En 1.984 dejé crecer mi pelo y estrené lentes de contacto: el patito feo empezaba a brillar como cisne.

En 1.984 entré en la universidad, aunque salí de ella desengañado poco tiempo después.

En 1.984 experimenté el primer beso de verdad, siendo todo lo anterior simple sexo básico sin sentimientos.  No es que desprecie mis actividades sexuales hasta el momento, pero aquel primer beso tierno, cálido, húmedo y eterno lo cambió todo en mi para siempre.  Gracias Danny, fueron pocas veces pero no las he olvidado.

En 1.984 conocí el primer tugurio completamente gay con su cuarto oscuro.  La primera vez que entré en uno iba muerto de miedo… La vez siguiente el miedo lo daba yo…..

En 1.984 pude ver en vivo y a escasos metros tres mitos: Depeche Mode, New Order y a la tremenda Divine (casi por casualidad).  Su actuación -la de Divine- fue una basura, pero no se podía esperar de ella otra cosa. De los otros dos: aún estoy ovulando…

En 1.984 experimenté el primer viaje de LSD.

En 1.984 hice mi primera escapada «al extranjero» con dos amigos. Si: a Londres ¿donde si no?

En 1.984 comencé a tratar seriamente de abandonar el nido y buscar mi propia guarida.

En 1.984 empecé a vivir y fui consciente que también comenzaba a morir.  Morir de ganas cada dia que terminaba porque sentía que me iba a ir sin apenas haber vivido. Me faltaban horas en el día, jamás quería volver a casa. Necesitaba estar en todos los rincones, en todos los conciertos, en todos los garitos, en todas las fiestas.  Necesitaba conocer gente que me aportara cosas nuevas.  Huía de todo convencionalismo y no sabía como gestionar mi homosexualidad: no me identificaba con las distintas maneras de expresar la senda del Arco Iris que me rodeaba.  La verdad es que no me identificaba del todo con nada: un día era mod para ser siniestro al siguiente y new romantic al otro…  Así estaba yo: destrozado de los nervios…

Vivía sumido en un estado de ansiedad constante que llegaba a bloquearme.  Necesitaba información y era algo muy complicado porque no disponíamos de los medios actuales. Devoraba magazines, revistas, publicaciones….   Iba de un lado a otro muchas veces en soledad porque no tenía tiempo que perder: me iba de una fiesta a la francesa porque había oído en algún rincón que había otra fiesta en tal otro lugar.  Entraba y salía de locales del mismo modo, siempre buscando la novedad.

Y así, en 1.984, Lolo Rico puso en antena La Bola de Cristal donde se mostraban abiertamente ideas y conceptos que hasta entonces solo asomaban tímidamente en mi imaginación. Me hizo encarar la vida de otra manera y creo que no soy el único.

Gracias Lolo, siempre estarás en mi.


Sobre el autor

DMalignus

No te pases de lista, que te vas a Diego de León......