El esplendor de la madurez y la cosificación del cuerpo humano

En el metro de Londres acaban de prohibir una campaña de Lumen, empresa que se dedica a los contactos para gente mayor de 50 años. El protagonista es un señor modelo de 58 años llamado Paul Orchard y me gustaría guardar la compostura ante la foto del anunció pero DIOSMÍOCOMOESTÁDEFOLLABLEELTÍO.

A mí dame un Paul Orchard y quita de mi vista a quinientos Zack Efron, que esos blandilampiños no me valen pa na. Pues bien; el metro de Londres ha censurado la foto porque “está cosificándose al hombre por su físico“. El nivel de tontería que estamos llegando no tiene límites, porque aparte de la semi desnudez de semejante chulazo, la foto no tiene nada de obsceno ni de guarrindongo. Pa guarrindongo, lo que yo le haría si me lo dejan a solas, pero ese es otro tema…El propio modelo se ha mostrado pelín mosqueado por tal acto de cutrecensura y Lumen ha reaccionado cambiando la foto, que vestido o desnudo, hay que ver cómo está el bueno de Paul.

El nivel de nuestra sociedad ofendida es este, que se pone la venda antes de la herida (o antes de la denuncia o el boikot, que lo mismo da). Y sin embargo, a mi me parece un elogio a la madurez (tan escondida en la publicidad y en los medios) como pocos, así que el metro de Londres ha perdido una oportunidad maravillosa de demostrar que el mundo no se acaba a los cuarenta (viagra mediante). Otro tema es que haya gente, como es mi caso, que en un momento dado nos puede dar morbo que nos cosifiquen y nos valoren sólo por el cuerpo y el físico ¿A ti no te ha pasado? A mí todos los días, porque sólo me quieren por mi cuerpo…

¿Qué nos queda de todo este lío aparte de que caiga alguna pajilla? Tenemos un doble asunto de lo más paradójico: por evitar la cosificación, hemos caído en el ageism más vil. Pues menudo arreglo! 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.