13 años después de “Queer as folk”

La revista Entertainment Weekly es muy de reunir repartos de series míticas y aprovechando que junio es el mes del orgullo LGTBI, lo ha hecho con una serie tan importante para el colectivo como “Queer as folk“.

La norteamericana era una remake de una más pequeña inglesa y llegó a tener 83 capítulos en cinco temporadas (2000-2005). Fue posible porque se hizo en una cadena de pago como Showtime, ya que en abierto cuesta imaginar que alguna otra cadena se hubiera arriesgado.

Vista trece años después de su final hay cosas que han envejecido malamente, pero otras siguen teniendo el ,mismo impacto, aún más grande cuando cuentas todos los años que han pasado.

Su manera abierta y sin tapujos de hablar del SIDA, del sexo, de las drogas, de la promiscuidad, del ligoteo en redes, del porno, de la maternidad siendo lesbiana o de mil asuntos más (que nunca se habían visto en la pantalla televisiva), fue un puñetazo a las mentes bienpensantes de la época y se convirtió en un referente y un remanso de felicidad para  maricas y bollos, que veían como despegaba el mundo de las series y había una en la que se podían reflejar.

Lo cierto que estos cuatro de la foto de arriba, pandilla germen de toda la serie, cada uno con su personalidad y circunstancias se convirtieron en casi parte fundamental de una generación ya salida del armario y necesitada de referentes.

Su gran mérito hace que muchos le hayamos perdonado que no supieran terminar a tiempo, que en la cuarta temporada desbarrarán en más de una ocasión y que la quinta sea un disparate sin orden ni concierto donde los personajes parecen agotados y hacen cosas que, directamente, van contra la esencia misma del personaje. Especialmente Michael, que se convirtió en un ser muy pero que muy odioso.

La mayoría del reparto entra o está a punto de entrar en los cincuenta y hay que reconocer que lo hacen estupendamente y que el tiempo ha sido bondadoso, aunque el actor que hacía de Michael va camino de tener toda una cara de jubilada inglesa.

Se convirtió en un referente tan importante que la productora y los propios protagonistas jugaban al despiste  sin aclarar mucho la condición sexual de los actores. Las dos chicas protagonistas no eran lesbianas en realidad y de los chicos mitad y mitad; los actores que hacían de Justin, de Emmet y de Ben sí que lo eran. Para que no te vuelvas loca, te los señalo con un círculo rojo.

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.