Supervivientes 2018

Estamos llegando al ecuador de la edición de este año de Supervivientes, que si bien empezó un poco descafeinada por el fichaje de sus personajes, pronto las tramas que produce la sinergia de cada cual han hecho que el programa haga mella en la programación de Telecinco de nuevo.

Algunos de sus rostros son poco conocidos por todos, ya que los famosos de verdad, entre ir a GH VIP, Tu Cara Me Suena y anteriores ediciones de este mismo programa, se van acabando. Es por esto que se empieza a ver más personajes “de segunda” o intrínsecos a la misma cadena.

Así que si te los has perdido, aún estás a tiempo de engancharte. Contemplemos sus perfiles y analicemos sus superpoderes para ganar el concurso:

Alberto Isla se presenta de nuevo enamorado de Chabelita, que poco importa que le dijera Machu Picchu algunas veces. Ha ido escondiéndose detrás de las peleas de sus compañeros para no denotar mucho y prolongar su estancia. Le llevaron a su novia y se casaron por un rito de esos de las tetas al aire, pero en plan recatado.

Superpoder: Dicen de él que tiene una cola meritoria sin ser sirenita, y que por eso tiene destrezas marítimas.

Isabel Castell es algo conocida por enseñar las menguis en Interviú. Parece ser que era directora de un banco y por ello fue la “banquera en topless” de la extinta publicación.

Superpoder: Está cachas cachas.

Ya estuvo Adrián Rodríguez en una edición de Tu Cara Me Suena, en la que no es que cantara mal, es que ya tuvimos visos de que no había una digievolución neuronal desde que participó en Los Serrano y en el gran grupo musical Santa Justa Klan (ganador de certámenes tan importantes como “Pedos de Oro y Orinales de bronce”). Desde que hizo el vídeo de presentación no sabemos por qué se empecinó en decir de continuo que era el primer actor tatuado de España (véase que no roza aún la treintena). No sabemos si esto, junto con que se cree que acaba de poner a la moda el tema de la gorra p´atrás, es el reclamo que usa en su videobook aconsejado por alguien y es por eso que no curra demasiado. Por otro lado, su afán de macho alfa se vio diluido cuando los viceversos empezaron a desnudarse en los cayos. Decidió que no quería pasar hambre en un malentendido refrán que recordaba de su madre (“con la comida no se juega” no se refiere a que nunca dejes de comer, chico) y se piró a su casa.

Superpoder: La cabeza le flota como un coco.

Lo más grande que Francisco ha hecho en su vida es casarse con Paca, que está esperando a que RuPaul la capte como jurado para su programa. El cantante, cuyas declaraciones en meses anteriores giran en torno a la nostalgia de los tiempos de la dictadura y plasma sus ideales políticos a través del machismo, no despierta demasiadas simpatías entre el público más joven, que espera que alguna gaviota le haga una lobotomía y lo cure.

Superpoder: Franco aparecerá en un carro de fuego y lo salvará si decide ahogarse en los cayos.

No sabíamos que seguía celebrándose Míster España hasta que Logan se apuntó a esta aventura. Un chico, que de primeras es mono y parecía simpático, se descubrió como estratega que quería usar la baza del romance isleño, aunque allí, que uno lleva más mierda encima que los pies de Tarzán, no sabemos si el sex appeal asoma por doquier.

Superpoder: Es un guapo, y los guapos no mueren en la tele.

Si esto fuera una peli de superviviencia real, el Maestro Joao sería el perfil de morir el primero. Lo más útil que hace es leerle el futuro en el culo a sus compañeros (no sabe nada, el payo).

Superpoder: Se supone que tiene la videncia pero de acuático solo tiene parecerse a Raponchi.

María Lapiedra es filóloga catalana y anatomista de todo famoso español del que luego pueda hablar en Sálvame. Ella es de las que sacaron el título de Europava, ligerilla de cascos, pero que siempre cae bien.

Superpoder: Sabe poner cara de sorpresa siempre, y aunque no lo creas, eso lleva a muchos sitios.

Siempre se ha dicho que Mayte Zaldívar se autoinculpó a sí misma en el Caso Malaya por hablar, a modo de despecho, de las bolsas de basura llenitas de panoja que le guardaba a su entonces esposo, Julián Muñoz. O sea, que su franqueza es la que nos gusta porque enciende mecha a sus compañeros.

Superpoder: Cae bien a la gente porque era la OTRA respecto a la tonadillera bigotuda.

Fernando es el novio que se lleva Mayte como condición de ir ella. Al pobre lo han largado en parte por ella, en parte porque tiene cara de los años 30. Es feapo.

Superpoder: Ser feapo hoy en día es tendencia. No como la Superpop o la Stevia.

La primera expulsada de este año fue esta chica, Melissa, de la que poco podemos decir. Acudió a pretender en “Hombres, Mujeres y todo al revés” a Suso, el de los minibañadores de Gran Hermano.

Superpoder: Es lista porque solo se llevó un bikini, ya que sabía que hiciera lo que hiciera, iba a  la calle prontamente.

María Jesús Ruiz fue una de esas Missespañas cuya designación nunca entendimos. Simple como el mecanismo de un dedal, a veces le da por irse con señores  y de repente acaba prometida o casada o algo así. De hecho han puesto un cartel de WARNING en la puerta de los urólogos. Cabe destacar que una tortuga le pegó un mordisco en el brazo y la pobre damnificada no murió (la tortuga).

Superpoder: Es fina, pero a modo del caviar de morcilla.

Aunque para explicar cualquier cosa, Raquel Mosquera dé más vueltas que la narizotas de Dirty Dancing, nos encanta. Es clara favorita. Se hace de querer porque siempre nos estremecieron sus looks pin ups mal compuestos, sus relaciones fatales con Rociíto y el gusto por los machos que calzan como en esta foto indica.

Superpoder: Ella, de forma integral y holística.

Romina Malaespina, cuya fama la precede por moñear a una compañera en un reality argentino, tiene más peligro que una piraña en un bidé. Le gusta la gresca y se ha aprendido quién es cada uno de sus compañeros para atacar en puntos débiles.

Superpoder: Ser argentina siempre es un plus porque no para de hablar sin decir nada y aburre a las almejas, que se rinden y se dejan comer. Otro superpoder, su nombre y apellido.

El descubrimiento de esta edición quizás sea Saray Montoya, participante del reality Gipsy Kings que ya nos cautivó con sus dimes y diretes en el programa calé. Se ha hecho íntima de Raquel Mosquera e hizo bloque con ella contra su grupo, llegando a agredir a la Romina, que recibió al karma en su propia testa, ganándose una expulsión disciplinaria.

Superpoder: Moñea a quien se ponga por delante y con Raquel formarán el nuevo dueto musical  del verano.

Este chico nos vino vendido como influencer y modelo. Que levante la mano (si lleva desodorante) a quién ha influido Sergio Carvajal, porque es para desterrarlo de la galaxia.

Superpoder: Esperamos que influya a sus compis en no nominarlo.

Es Sofía Suescun la hija de la gran poetisa Mayte Galdeano, aquella que solo vestida con una sábana bajera nos deleitó con los versos de “La Papela del Camión“. Ganadora de Gran Hermano 16 (última edición que mereció la pena del concurso), Sofía tiene un mohín de oler cacarruta que es preludio de una retahíla de insultos y gestos hacia el que no la quiere que pasmaría a Regan la del vómito verde. Ha sido novia unos meses del ex de Chabelita, pero como le dio por tontear con Logan, el chico llegó a Honduras y la dejó. Cabe resaltar que, con este programa, a veces dudamos que con tanto viaje a Honduras de familia y concursantes, no esté rodado en verdad en Almería.

Favorita del público por los enfrentamientos que torea (saliendo vencedora), auguramos que estará en la final.

Superpoder: Su léxico bélico, del que somo fan fatale.

Si no habláramos de Hugo Paz no pasaría nada, pero ya que estamos colocando a todos los participantes, da como penica dejarlo aparte. Ha llegado de rebote para darle vidilla al asunto, ya que es un ex de Sofía. A ella le ha hecho tanta gracia recibirlo como un canapé de vómito de canguro, pero así es la tele.

Superpoder: Tiene un tupé para atacar a las tortugas.


Sobre el autor

Fon Cole

De los Cole de toda la vida.