El desparrame bailable de Tracey Thorn

Un discazo así no puede ser flor de un día. En estos tiempos tan acelerados, donde los discos son tan efímeros,  toparse con un álbum como tal, con un concepto tan definido y tan bien estructurado, no tiene precio. Más aún si hablamos de una de las voces más importantes del pop internacional que nos regala, con cuentagotas, canciones maravillosas. En este caso su nuevo álbum, “Récord”, es una colección breve de nueve canciones extraordinarias. No hay ni una sola fisura en este compendio de temas luminosos, bailables (casi todos) y de temáticas tan diversas: desde el feminismo más explícito de “Sister” al deterioro urbano, el aborto o la luz después de pasar por un divorcio, al que le cantaba en su anterior disco, ‘Love and Its Opposite‘.

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“Récord” está cargado de baterías electrónicas y otros sonidos analógicos que envuelven el trabajo en un halo discotequero que nos ha sorprendido a propios (fans) y extraños (los que están por venir). El mejor ejemplo es este: “Dancefloor”, una de esas joyitas que se quedan ahí, en los pies.

Evidentemente nada tiene que ver con aquel “Missing” de Everything but the Girl que revolucionó el mundo en 1995 remezclado, eso sí, porque la versión primigenia del 94 pasó desapercibida. Entonces fue cuando su pareja, Ben Watt, comenzó a experimentar con sonidos de baile que dieron de sí un notable disco, Walking Wounded . Cuando creíamos que la buena de Tracey iba a enfocar su carrera hacia lo íntimo, nos sorprende y emociona con esta nuevo disco que hay que escuchar una y otra vez porque sus matices son infinitos.

El vinilo rojo, los escuetos títulos de las nueve canciones, el más escueto aún título del álbum y una cuidada edición dan el toque definitivo a este trabajo tan redondo. No solo de canciones de baile vive “Récord”, entre sus surcos coexisten temas más pausados y elegantes en su concepto como “Smoke” o “Air” que nos recuerdan a tiempos pasados cuando Tracey y Ben Watt unían cuerpo y corazón en un dúo atípico en los primeros 80. Mientras que daba sus últimos coletazos el afterpunk  y se transformaba en New Romantic, ellos apostaban por el folk y las canciones ¿aburridas?


Sobre el autor

Mocico Viejo Official

Amante y amigo. A punto de abrazar la fe, pero a punto a punto. Viajero incansable y buscador de tesoros. Mocico andaluz y rabioso.