“Black Hammer” de Jeff Lemire

En “Black Hammer” (publicada en España por Astiberri), la novela gráfica ganadora del Premio Eisner 2017 a mejor serie nueva, Jeff Lemire (“Moon Knight”, “Essex County”) toma los pilares del comic de superhéroes clásico para hundirlos en la miseria emocional humana. Una granja aislada de la que los protagonistas no pueden escapar desde hace 10 años, funciona a modo de purgatorio metafórico en la que ellas y ellos deben lidiar con su propia existencia y el sentido de la misma. De alguna manera, como se suele decir, “atrapado con uno mismo, todo se maximiza”.

Sin nada ni nadie que salvar ni rescatar, con la fe abandonada, y un nuevo escenario desalentador por delante. Así se encuentran esta “familia” de exsuperhéroes. Batallando con sus conflictos y en la lucha continua contra el peor de los enemigos: el olvido.

Pero “Black Hammer” no es un comic de autoayuda, ni mucho menos. Ni siquiera se comporta ni funciona como un ejercicio de nostalgia, aunque bien podría ser – y ojalá ocurra – un film crepuscular dirigido por David Lowery (“A ghost story”, “Pete and the Dragon”). Sí es, en cambio, un ejercicio demoledor sobre la condición humana, sus temores, y sobre los sueños rotos en la que se tratan temas universales y muy presentes como la no aceptación del propio cuerpo, la automutilación de la personalidad, el amor y desamor, y los conflictos de la sexualidad. De alguna manera, es un ensayo sobre la frustración.

Black Hammer” es importante. Por su peso. Por su importancia bien podría ganarse, con el paso del tiempo, una exclusiva plaza en la estantería en la que conviven “Watchmen”, ”Born Again”, o “Dark Knight” . Por su tono y sus temas, “Black Hammer” juega en la liga de la obra literaria de John Steinbeck (“Al Este del Edén“) y la intensa dramaturgia versión sci-fi de Tennessee Williams, y con películas com“The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”, “Sin Perdón”, o la reciente “Logan”.

Black Hammer es extraño. Es hipnótico. Es tristemente bello. Es como caminar por el barrio en el que te criaste,  20 años después de haberte ido de ahí.


Sobre el autor

Bellísima Persona

Catalán rojuno y apátrida.