El autotest del VIH a la palestra

A finales de año el Gobierno aprobó la venta del autotest de VIH en farmacias sin prescripción médica, con el fin de intentar disminuir el número de positivos no diagnosticados (casi 1 de cada 5 infectados) en España.

En la redacción ha habido revuelo con esta decisión. Como en Atroz nos gusta mirar siempre las dos caras de la noticia (igualito que en los debates televisivos) y como todo lo socrático nos pone como una moto, hemos querido plasmar el debate desde dos puntos de vista, uno “a favor” (MuTarr) y otro “en contra” (El Científico Loco), aprovechando todas las opiniones propias como las de nuestros compañeros, por motivos meramente dialécticos (y porque nos ha dado la gana). Pero el reparto de papeles podría haber sido el contrario: lo importante es que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones.

A favor:

Hoy en día el VIH es una enfermedad crónica, como puede ser la diabetes. Tienes que tratarte de por vida y, mientras te cuides, tu calidad y esperanza de vida será igual que la de una persona negativa. Por ello es muy importante detectar los casos positivos cuanto antes y que dichas personas se pongan en manos de especialistas.

Que haya un 18% de las personas positivas sin diagnosticar quiere decir que no se están tratando y están poniendo en riesgo SU salud. Y sí, digo su salud porque tú eres responsable de TÚ salud y no la de terceras personas (a menos que estén a tu cargo). Y si dos personas mantienen relaciones sexuales sin protección es responsabilidad de ambos y ya está bien de demonizar y de echar la culpa fácilmente a terceros sin asumir la propia.

Siendo voluntario en una ONG en la que realizo tests de VIH, me ha llegado mucha gente que viene rebotada del médico porque en vez de tratarlo como un paciente que está pasando por un mal trago, se ha puesto en modo “moralista-católico” y les ha pegado una bronca. Con esto, lo que han conseguido en muchos casos es que esa persona no vuelva a aparecer por la consulta y su posible diagnóstico quede “congelado” en el tiempo, dilatándose, por un mal profesional.

El hacer accesible el test al público hace que tú seas el dueño del diagnóstico y que te hagas responsable de tu propia salud; eligiendo cuándo y dónde hacerte el test. Hacerse una prueba de VIH no es un trago fácil en muchos de los casos, y deberías poder estar lo más cómodo posible y rodeado de la gente que quieras, o hacerlo solo sin terceras personas husmeando o mirándote por encima del hombro. Sí, tengo fe en la gente y creo que hay que dejar de tratar al español medio como tonto del culo y que tome la riendas de su propia salud.

Que se venda el test en farmacias, no implica en ningún caso que se dejen de hacer en consultas médicas, ONGs, etc. No estamos hablando de medidas excluyentes sino complementarias. Cuanta más gente se haga el test más protegida estará su salud y la de la población en general.

Además, si lo miramos desde el punto de vista económico, el precio del test es bastante asequible 29€. Desde el punto de vista de Sanidad, cuanto antes una persona se ponga en manos de especialistas (y/o en tratamiento) los costes derivados de complicaciones asociadas al VIH serán mucho menores y nos hará ahorrar a todos; es lo que se llama una situación win-win, en la que todos (los que se hacen y los que no se hacen el test) ganan. Sin contar que las ONGs tienen recursos limitados y los centros de ITSs están saturados.

Espero que al igual que han hecho para VIH, se repita lo mismo para el caso de, por ejemplo, la hepatitis C o la sífilis, que ya existen pruebas rápidas en el mercado.

En contra:

Como bien dice mi estimado colega (y, sin embargo, amigo) MuTarr, el VIH hoy en día ni es una sentencia de muerte, ni debería arrastrar consigo ese injusto estigma social que tanto sufrimiento inútil está causando. Pero, sin embargo, el estigma existe, y quienes más lo sufren son los afectados. Si a nadie le gusta recibir una mala noticia médica cualquiera como puede ser tener un hígado graso o unos niveles altos de ácido úrico, recibir la noticia de un positivo en un test de VIH puede ser devastador, sobre todo en los primeros momentos tras la noticia. Es por eso fundamental tener el apoyo y el consejo de un profesional debidamente formado, capaz de acompañarte y darte toda la información y el soporte emocional necesario para que no se te hunda el suelo bajo tus pies en esos momentos. Un conocido mío decidió hacerse el test en una conocida clínica privada madrileña y recibió su positivo mediante un frío correo electrónico, a solas en su casa, un viernes por la tarde y sin la posibilidad de hablar con nadie de la clínica durante todo el fin de semana. Sólo de pensar cómo debió de sentirse me estremezco. En todas las ONGs donde se realizan tests anónimos y gratuitos, así como en los centros públicos de planificación familiar y salud sexual y en cada vez más centros hospitalarios del sistema público existen personas formadas y entrenadas para dar este tipo de noticias y ayudar a las personas que se acerquen, tanto con información veraz y fiable como con apoyo psicológico. Muchas de las ONGs, además, cuentan con grupos permanentes de apoyo donde una persona recién descubridora de su estado serológico puede encontrar ayuda. Por todo esto, tiendo a desaconsejar cualquier tipo de test en el que quien lo realiza tenga que guisárselo y comérselo todo a solas.

Es cierto que existen aún muchos médicos del paleolítico lastrando nuestro sistema de salud y haciendo daño con sus prejuicios, pero la solución debería pasar, entre otras medidas, por mejorar la formación no solamente técnica sino también ética del personal sanitario. Quiero pensar que los casos de médicos que agravan el estigma y el dolor de sus pacientes por sesgos religioso/morales irán desapareciendo con el tiempo.

Otra de las preocupaciones que se plantean es la del precio del test en las farmacias. Estoy por principio en contra de cualquier tipo de monetizar cualquier recurso relacionado con la salud. Puede parecer que 29 euros es un precio módico por una prueba voluntaria, pero en un país donde un gran porcentaje de la población está en el paro o ronda el umbral de la pobreza, a mí no me parece una cantidad desdeñable. Puede aducirse que quienes no tengan recursos siempre pueden acogerse a la solución ya existente de acudir a su centro de salud o a las ONGs, pero desde el momento en que un Ministerio (público) autoriza una opción sólo apta para clases medias y altas considero que se están violando los principios de igualdad y de universalidad de la asistencia sanitaria. Más aún, si lo que se pretende es disminuir el número de casos de portadores del VIH que no conocen su estado, lo que debería hacerse es facilitar el acceso a la prueba a los sectores más desfavorecidos social y económicamente, que suelen ser donde más se dan este tipo de casos. Recordemos que hoy en día una gran cantidad de inmigrantes ni tienen dinero para pagarse uno de estos tests, ni siquiera la posibilidad de acercarse normalmente a un centro de salud para solicitar una prueba. En estos casos es solo la labor de las ONGs la que puede ayudar a este sector. En mi opinión, lo que debería hacer el Gobierno es ampliar las ayudas y subvenciones a ONGs debidamente certificadas, en lugar de estar haciendo justamente lo contrario; sospecho que tras este tipo de iniciativas pueda haber una agenda ideológica nociva.

Pasando a cuestiones más técnicas, pero al mismo tiempo manteniéndome dentro de lo personal, yo suelo preferir hacerme la prueba a través de mi médico (que tengo la suerte de que sea de los que si tienen algún tipo de prejuicio, no lo hacen notar en ningún momento) por una cuestión de período de ventana. Como sabéis, las pruebas del VIH no son capaces de detectar si el virus ha sido o no transmitido de forma inmediata al contacto de riesgo. Se necesita un tiempo para que el virus se instale en el cuerpo, comience a replicarse y de lugar a la aparición de una cantidad suficiente de antígenos y/o anticuerpos para que la prueba pueda detectar el VIH. Este periodo ventana es de tres meses para la mayoría de pruebas rápidas, incluida la que se comercializará en farmacias, así que si has tenido un contacto de riesgo y quieres saber si se ha transmitido o no el virus, te toca aguardar todo ese tiempo con la duda. Para mí es una tortura. Sin embargo, las pruebas “lentas” de cuarta generación, que se realizan tras extracción de sangre en la gran mayoría de laboratorios de los hospitales españoles hoy en día, son capaces de acortar ese período ventana a la mitad de tiempo, unas seis semanas (incluso cuatro, según el criterio de algunos organismos como el NHS británico). Esto es debido a que este tipo de pruebas no sólo son capaces de detectar el anticuerpo del virus, sino también el antígeno p24, que suele aparecer bastante antes que el anticuerpo. No es que seis semanas sean mucho en comparación con toda una vida, pero para mí la diferencia psicológica es brutal. Ya sean 4, 6 ó 12 semanas, sin la formación y asesoramiento necesario para los usuarios de este test, puede llegarse a la perversión de su uso para decir “¡Ey! Vamos a hacernos la prueba y como damos negativo follamos sin condón”. No, un negativo del test de farmacia indica que lo eres hace 3 meses no que lo seas ahora.

En resumen querid@s lectores/as, como en todas las decisiones hay puntos positivos y negativos; aciertos y errores; oportunidades y riesgos. Mucha gente piensa que el VIH es algo que le pasa a otro, es algo que le sólo afecta a gente de baja clase o que a mí no me puede pasar porque yo me “cuido”. ¡Ja! Puede que no lo sepas, pero es posible que tu herman@, tu mejor amig@, y/o tú seais positivos y lo importante es que te pongas en manos de profesionales cualificados y que disfrutes de la vida. Por todo ello, desde la redacción os animamos, ya sea en un centro de ITS, en tu médico de cabecera, en tu ONG o en la comodidad de tu salón, a que os hagáis las pruebas y animéis a otros a que se las hagan. Tu salud es vida.


Sobre el autor

Atroz Con Leche

Podríamos empezar diciendo “Bienvenidos a este blog” pero mentiríamos cual bellacos. También podríamos comenzar con las palabras “Esta es una nuevo modelo de red social” pero ni de coña y tampoco hay ganas. Esto es… Atroz…No hay palabra que mejor lo defina. Bueno sí que hay otras, pero si las escribimos no podrían leerlo niños y además ustedes se van a asustar.