Me puse el propósito de leer 52 libros en un año, lo he cumplido y ahora me arrepiento.

Como casi todas las personas de este mundo de tradiciones absurdas en el que nos ha tocado vivir, todos los años me propongo realizar algunos retos de superación personal que en la mayoría de los casos no cumplo. Uno de ellos fue el de leer 52 libros durante el año 2017, y lo he conseguido. Ahora, después de comenzado el año, y tras pasar el resacón de las fiestas (¡menudo resacón!) he pensado que es la peor decisión que he tomado en mucho tiempo. ¿Por qué? Pues no me has preguntado, pero yo te lo voy a contar, aprovechando que tengo este espacio libre para contar lo que se me pasa por la cabeza. Durante todo el 2017 he elegido los libros “al peso” ¡52 libros! ¡Eso es un libro por semana! No puedes meterte a leer un tocho de novecientas páginas que te llevará casi un mes o más completar. Me he perdido grandes libros, en el sentido literal y figurado, que sé positivamente que me dará pereza leer en otro momento. Aún así he descubierto maravillosas novelas cortas, como mi adorado “Nosotros en la noche” de Kent Haruf, para mí el libro más bonito que he leído en todo el año, y uno de los más hermosos de los últimos tiempos.  
Para mí, el mejor libro del año.

Para mí, el mejor libro del año.

Leer se ha convertido en un agobio Sobre todo durante los últimos meses del año, cuando ves que se va acercando la fecha límite del 31 de diciembre y te quedan todavía varios libros para cumplir tu meta. Tan agobio ha sido que básicamente los libros han pasado por mí pero yo no he pasado por los libros. Me he esforzado en el volumen pero no en la calidad de la lectura. De hecho hay libros que si me preguntas de qué van no te sabría ni decir. Como por ejemplo “Apegos Feroces” de Vivian Gornick. Estoy convencido que si lo hubiera leído sin la presión del tiempo lo hubiera disfrutado mucho más. 9788416677399 Al final, he leído para la galería Y aquí cometí otro error: publicar los libros que iba leyendo en mis redes sociales. Con hashtag y todo. Con lo que cada uno de los libros, me hubiese gustado o no, ha tenido que ser publicado, para que la gente supiera que seguía cumpliendo mi objetivo. Y mira, no. Me he dado cuenta de que leer es un acto íntimo y personal, no algo que deba ser comentado al cien por cien con tu grupo de amigos y conocidos. Y que tan válido es leer libros que te den prestigio (sí, hay libros que te desprestigian) como libros que no confesarías haber leído ni aunque te matasen. Que no me he leído, pero no te diría yo que no me hubiera apetecido leer alguno de Ana Rosa o de cualquiera del palo. Pero claro, he pensado “¡Qué van a pensar de mí si publico que estoy leyendo la biografía de Belén Esteban? Mejor no la leo”. Y mira, limitarse con un hobby es lo peor que puedes hacer.   He hecho trampas Sí, lo confieso. Soy un tramposo. He hecho trampas porque no han sido 52 libros. He incluido alguna novela gráfica. Bueno, varias. Así que, aunque formalmente he cumplido mi objetivo, me siento fatal por ello. A pesar de haber descubierto joyas como la recreación del viaje de Lorca a Nueva York de Carles Esquembre.  
Una de las novelas gráficas que me ha servido para cumplir mi objetivo. Recomendadísima.

Una de las novelas gráficas que me ha servido para cumplir mi objetivo. Recomendadísima.

Conclusión: la lectura, y en general cualquier hobby, no es algo que tenga que producir estrés. Que quieres leer un libro al año porque te apetece, o porque no tienes más tiempo, o simplemente porque no quieres leer más, pues hazlo. No te cortes. Pero disfruta cada momento, cada línea.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.