Las variadas vidas de “Running up that hill”

Que somos fans de Kate Bush ya lo hemos demostrado varias veces, tanto en posts como en los comentarios de nuestras redes sociales, así que no tenemos que demostrar nada. Lo que nos ha sorprendido es que una de sus canciones, concretamente Running up that Hill, incluida en su album Hounds of Love (de cuyo aniversario ya dimos buena cuenta aquí) haya sido objeto de varias versiones, a cada cual más atroz. Pero atroces de arrancar los oídos a tus hijos para que vivan sin posibilidad de escucharlas. A saber:

La versión emo de Placebo

También denominada “la de las maricas adolescentes para las que todo es un drama absoluto”. Quizá sea la más pasable de todas.

La metalera de mercadillo de Within Temptation

Estas chicas tan discretamente vestidas y sin ninguna relación con empresas de ventiladores perpetraron esta versión el mismo año que las otras chicas del vídeo anterior, que fíjate tú la putada. Para la grabación del vídeo se utilizaron suficientes metros de seda y tules para cubrir doce campos de fútbol sala.

La metalera de verdad de un señor que pasaba por allí.

Vale, no es un señor que pasaba por allí, es Jorn Lande, uno de los músicos noruegos de hard rock más importantes de todos los tiempos, y la verdad es que, dejando aparte que no nos gusta mucho el estilo, hay que reconocer que el señor tiene un vozarrón y muy poquito presupuesto para hacer sus vídeos musicales.

La electrónica de Chromatics 

¡Ostras, qué sopresa! ¡Y qué versión más prescindible!

La ochentera de William Control

Que está publicada en 2017, pero perfectamente podría ser un descarte de la banda sonora de jóvenes ocultos. Muy glow/stranger things todo…

La clásica de Mozartine 

Salvo por el hecho de que está cantada por un coro que hace que las Flos Mariae parezcan buenas, la música es bastante pasable. Pero claro, cantan, y no se escucha bien.

Y por último, a mi juicio, la única que merece la pena y casi supera a la original

La sencilla de Wye Oak 

¡ESTA LA TIENES QUE ESCUCHAR, PEDAZO MARICÓN!

Porque es en directo, y con tres instrumentos tocados por dos personas. Y la voz de la cantante de Wye Oak es alucinante.

Ahora bien, ninguna de ellas supera a la original, que ya tiene más de treinta años y sigue sonando mucho más moderna que las anteriores.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.