El italo que nos parió

     Ahora que se acaba el veraneo, vengo aquí a reivindicar un género denostado que nos dejó unas cuantas canciones de esas que suenan insistentemente en todo chiringuito de playa que se precie, en coches descapotables a todo trapo y en cualquier radio-fórmula que así se considere, En la actualidad, en todos ellos se repite hasta la saciedad el electro latino o el reggaeton, pero hubo una época, en la que España andaba despertando y encontrándose con la vecina Europa, donde los himnos del verano eran, “La Dolce Vita” de Ryan Paris, “Around My Dream” de Silver Pozzoli, “Tarzan Boy” de Baltimora o “Boys Boys Boys” de una destetada Sabrina, por citar solo unos pocos.

     Al margen del ejercicio nostálgico, hay que reconocer que el género italo disco nos dejó unas cuantas horteradas, pero también algunos temas sublimes cuyo único fin, alejándose de la trascendencia que la new wave o el post-punk británico pretendían, brillaban por su hedonismo, su simpleza compositiva y melódica, o su uso básico del sintetizador y las baterías enlatadas. Así lo han entendido todos aquellos que últimamente lo han reivindicado, como el sueco Johan Agebjörn, tanto en solitario como con el desgraciadamente desaparecido proyecto Sally Shapiro, New Order con el “Tutti Frutti” de su último álbum, “Music Complete” (2015), los Pet Shop Boys de “Pazzo!”, incluido en “Super” (2016), e incluso los Daft Punk de “Random Access Memories” (2013) rescatando a Giorgio Moroder en “Giorgio by Moroder”, si bien a este habría que enmarcarle más bien en la música disco y solo reconocerlo como pionero del género que nos ocupa.

     No pretendo realizar una exhaustiva recopilación de temas asociado al spaghetti-dance, como también se le llamaba, ¡es imposible!, ya que es uno de los estilos más prolíficos de la década de los 80, pero si dejaros unos cuantos de mis favoritos y que a día de hoy todavía me gusta escuchar de vez en cuando. Eso sí, preparaos a echar una risa con los vídeos, que los estilismos son lo más y reflejo de una época que en cuanto a moda es casi mejor enterrar.

     Empezamos con uno de los pioneros, Kano, grupo que como la mayoría era un producto de estudio formado por varios productores. Consiguió traspasar fronteras e incluso dejar la semilla italo en los Estados Unidos, por no hablar de sus números uno en Suiza o Alemania. La intro de esta canción nos sirve, además, para citar la influencia ejercida por el italo en otro de los movimientos de moda en la actualidad, el synthwave o retrowave, que recupera la parte más sintética y planeadora de la música electrónica de los ochenta y que se reconoce en el trabajo de artistas como el francés College y su colectivo Valerie, incluido en la B.S.O. de la película “Drive” (Nicolas Winding Refn, 2011), las publicaciones del sello neoyorquino NewRetroWave, o la B.S.O de la serie “Stranger Things” (The Duffer Brothers, 2016).

     Los chicos y chicas guapas, mayoritariamente rubios, eran las caras visibles de estos proyectos de producción musical, aunque la mayoría de las veces ni siquiera cantaban, hacían playback y lucían palmito. Es el caso de estos dos que siguen a continuación, el modelo Stefano Zandri, alias Den Harrow, que tuvo la voz de hasta cuatro cantantes diferentes, o de Monica Stucci, aka Valerie Dore, que contó con al menos las voces de otras dos.

     También los había algo más feos pero talentosos, como estos dos que consiguieron colocar sus temas propios en lo más alto de las listas europeas. RAF incluso llegó a ser número uno en Estados Unidos con la versión que Laura Branigan hizo de su composición.

     No todos eran solistas también había grupos, tras los que se escondían igualmente productores. Los había de chicos, como My Mine, que facturaron uno de los mejores temas del género; de chicas, como Fun Fun que con este tema introdujeron en Europa el “scratch”, que estaba en pleno auge en los Estados Unidos; o mixtos, como Baby’s Gang, que llegaron a reeditar uno de sus éxitos con los mismísimos Boney M.

     Aunque la mayoría de los temas estaban dedicados a la pista de baile, alguno se atrevía con medios tiempos, lo que se denominaría italo emocional.

     El éxito del movimiento haría que el italo pronto traspasase las fronteras de su país de origen, haciendo que por toda Europa Continental se imitasen sus coordenadas musicales.

En Alemania:

Francia:

Bélgica:

Holanda:

     E incluso en España, donde el rompecorazones de Iván nos dejaría uno de los temas más bailados en la historia de las discos de nuestro país:

     El italo saltó también el océano y se instaló en América del Norte, aunque allí mutó y se convirtió en otro estilo muy influenciado también por la música disco y el synthpop, el Hi-NRG, Tanto en Estados Unidos como en Canadá se desenvolvió fundamentalmente en las discos gays e influiría más tarde en otros géneros dance como el house.

     Hoy en día, y a pesar de la repulsa de los críticos, posee legiones de seguidores que organizan convenciones y festivales, publican compilaciones y opinan en foros muy activos. Su legado es inmenso, esto es solo una pequeña muestra de lo que dio de si, y su influencia en la historia de la música es innegable. ¡Os invito a que recordéis en comentarios vuestro tema favorito y os dejo una lista de reproducción en nuestro canal de Spotify a la que añadiremos aquellos temas que creáis que deben estar!


Sobre el autor

C. del Palote

Maduro insolvente busca jovencito que le mantenga.