Cuando “Vacaciones en el mar” estuvo en Barcelona

En el conflicto España-Cataluña, nosotros somos más de buscar puntos en común, que del odio ya se encargan otros. Y es que todo lo que está ocurriendo en España y Calalunya es tan atroz que tendríamos que cambiar la temática entera de este blog para dar cabida a tanto despropósito, en un lado y en otro. Y aunque la tentación es mucha, vamos a hablar del tema catalán a nuestra manera, en un homenaje a Barcelona como pocas veces se ha visto. Y es que antes de que se convirtiera en uno de los principales destinos del turismo, antes de las Olimpiadas y antes de que las series fueran algo más que capítulos entretenidos, a mediados de los ochenta había series como “Vacaciones en el mar” (The Loveboat).  La serie tenía de protagonista a la tripulación de un barco de cruceros y todos los episodios repetían estructura; gente que subía al barco, problemas amorosos en un destino exótico y gente bajando del barco pero enamorados…¿Se entiende ahora lo de The Loveboat, no?

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Nos parece que no hay nada que reconcilie más a las gentes y a las nacionalidades que lo kitsch  y como ejemplo, este tronchante y atroz episodio de tan mítica serie. Un monumento a lo hortera (español y catalán) que te deja sin palabras, en una papilla indigesta y sin excesivo acierto. Empezando por la música de fondo, una especie de rumba aflamencada y mexicaneada. Luego hay un repaso superficialote y pobre a los monumentos mas importantes de la ciudad cuando aún no estaba en la ruta de los touroperadores…¡¡Y  apenas se ven marabuntas de turistas!! Por supuesto, también hay una buena dosis de flamenco (pero el flamenco que les vendemos a los guiris) y dos de los protas jovenes masculinos de lo que luego sería el bombazo de Falcon Crest, con Lorenzo Lamas y papá incluidos. Y ahora, si están preparados…


Sobre el autor

Atroz Con Leche

Podríamos empezar diciendo “Bienvenidos a este blog” pero mentiríamos cual bellacos. También podríamos comenzar con las palabras “Esta es una nuevo modelo de red social” pero ni de coña y tampoco hay ganas. Esto es… Atroz…No hay palabra que mejor lo defina. Bueno sí que hay otras, pero si las escribimos no podrían leerlo niños y además ustedes se van a asustar.