Manual del perfecto dejado

Te han dejado. Tenías novio y, de repente, tu novio te dice eso de “quiero dejarlo”.  “¿Por qué?”, preguntas tú, inocente. “Porque ya no te quiero”, te responden. Hachazo, dolor, puñalada por la espalda. Tu mundo, de repente, se queda completamente en shock. El tiempo se para y cada segundo estás en un bucle en el que todo vuelve a ese lugar.

A ti, amiga, que seguro que te han dejado alguna vez, te propongo este listado de cosas que hacer para que esta ruptura dolorosa y terrible no se convierta en algo que no puedas superar. Vamos, tía, tú puedes.

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1. No se te ocurra decírselo a nadie: Te ha dejado tu novio (no dejes de llamarle novio, porque para ti sigue siendo tu novio), así que lo mejor que puedes hacer es no decírselo a nadie. Si lo dices, será real. Así que túmbate en el sofá, que se pare el mundo que para eso a ti se te ha parado. Y punto.

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2. Piensa una y otra vez en lo que podrías haber hecho: Da lo mismo que tu novio te haya dejado por, por ejemplo, un amigo tuyo con el que llevaba chorrocientos meses poniéndote los cuernos: tú cúlpate y dale vueltas constantemente a lo que podrías haber hecho para que la cosa no hubiera acabado así. Piensa que igual inventan la máquina del tiempo y puede que puedas hablar con tu yo del pasado algún día y decirle cómo evitar que te deje tu novio (no, no es ex, no es real, si no te queda claro, vuelve al punto uno, leche).

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3. Deja que tu cabeza le dé vueltas a todo: ¿Hay alguna posibilidad de volver? ¿Es una conspiración de todos aquellos que conoces? ¿Va a volver? Sí, seguro que va a volver. Es imposible que una persona a la que quieres te haya puesto los cuernos. Te haya dejado y te haya hecho ese daño. Es una prueba de amor. Es todo mentira. Tu cabeza lo ve superlógico. ¿Cómo no va a ser así? Da lo mismo que tu novio ponga fotos con su novio nuevo de viaje por ahí. O de fiesta. Es mentira, ya verás como vuelve. Tu cabeza no te va a decir nada para perjudicarte, seguro. ¿Cómo vas a hacerte tú eso a ti mismo? Es todo coña, verás como vuelve en seguida.

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4. Ábrete perfiles de zorreo al día siguiente de la ruptura: Estás soltero, ¿no? Pues que lo sepa todo el mundo. Da igual que no te apetezca una mierda salir de casa. Da igual que lleves cuatro días sin ducharte y que cualquier persona te parezca mucho más feo que tu novio. Aunque tu novio sea en realidad una rana con orejas. Nadie se acerca a parecerse a él. Quieres a tu rana con orejas. Pero estás soltero y tienes que convencerte a ti mismo. A los demás no, porque claro, será real. Pero a ti sí.

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5. Queda con gente y habla sólo de la ruptura: Cuanta más gente mejor. Amigos tuyos, amigos de él, amigos comunes… Sé monotemático. Que todo lo que ocupe tu tiempo sea él y que les quede claro a todos. Da lo mismo que esteis hablando del tiempo que hace en Seúl o de la situación política en Zimbawe. Tú lo puedes enlazar con que tu novio te dejó por otro y que madre mía lo que estás sufriendo.

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6. Apresúrate a quitarte la rabia y volver a verle y perdonarle rapidito: Sí, es lo mejor. Él está feliz con su nuevo novio que va por la vida diciendo que no tiene que sentirse culpable de nada. No hay problema. Queda con tu novio (a él dile que sabes que es tu ex, que si no pensará que estás como una cabra) y perdónale. O dile que le perdonas. Total, lo importante es el futuro y en el futuro querréis tener algo parecido a una relación. Que te pida perdón y créele. Haz el esfuerzo. Al fin y al cabo, en unos meses (o años) la historia se arreglará y querréis ser amigos o algo similar. ¿Por qué esperar? Lo que sea por no pasar por el dolor que te produce no verle y querer asesinarle unas doscientas veces cada día. Y luego besarle y que vuelva contigo.

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7. Desvía esa rabia hacia otra persona: Por ejemplo, el nuevo novio. Era tu amigo. Y se folló a tu novio. Él es el culpable real. A fin de cuentas, era tu amigo. Da lo mismo que lo conocieras desde hacía pocos meses y que de esos, tu novio le estuviera poniendo el culo casi la mitad. ¿Cómo se le ocurre? ¿Cómo ha sido capaz esa miserable rata de entrometerse en tu relación? Victimiza a tu novio. Pobrecito, cayó en las garras de esa alimaña. Sigue diciéndotelo hasta que al final te creas que tu novio se cayó encima del rabo de ese cabrón. Las 348 veces. Es por pura coincidencia. El malo es el otro. Tu novio es una víctima. Bueno, tu ex. Bueno, eso, ya me entiendes, tía.

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8. Busca formas para encontrarte con él casualmente: Pasa constantemente por casa de su nuevo novio para encontrártelo como sin querer por ahí. Da lo mismo que tengas que pasar doce veces por allí y que ese desvío te suponga un kilómetro más en tu destino. Tú no lo estás haciendo adrede, es que es el mejor camino porque da más el sol y hace mucho frío. No estás haciendo nada malo, chico. No estás acosando. Es casual todo. Las doce veces. Al día.

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9. Te ha dicho que quedaréis, así que te va a escribir mañana mismo: ¿Cómo va a mentirte tu novio? ¿Cómo va a engañarte y decirte “tranqui, quedaremos” cuando no tiene intención de quedar? Hombre, el que le haya puesto el culo a otro durante meses ha sido casualidad, eso ya lo sabes. Y excepto ese pequeñito detalle de que tienes más cuernos que el padre de Bambi, él siempre ha sido sincero y no te va a mentir ahora. Aunque hayas hablado con 20 amigos y los 20 te hayan dado versiones diferentes a todo lo que te ha contado él hasta ahora. Créele, hombre. Haz ese esfuerzo.

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10. Mantente en este mismo pensamiento todo el tiempo que puedas: Da lo mismo que pase un mes. Dos. Tres. Cinco. Dieciocho. Tú sigue igual. Piensa que tu ex -porque ya sabes que es ex, porque lo has hablado con amigos y es real y porque, básicamente, vive en casa de su nuevo novio, pero seguro que es algo temporal y cortan en seguida- seguro que volverá pidiéndote perdón y te dirá que todo ha sido una mentira y tú le creerás porque ¿cómo va a mentirte, hombre? Si siempre te ha sido sincero en todo…

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Piensa en esta y otras mil cosas. El listado es orientativo. Piensa todo el tiempo que quieras. Hasta que veas que es todo inútil y que tus amigos igual tenían razón. Tu novio te ha dejado. Es cierto. Tu exnovio te ha sido infiel. Es cierto. Y lo que necesitas es cuidarte. Que te quede una cosa clara: tu ex es un cabrón con pintas al que le importas una mierda. Y no te va a dar lo que tú quieres, porque hace tiempo que se bajó de ese tren.

Estar triste es normal. Y también lo es odiarle. Fuerte. Con ganas. Puedes sentirte como quieras. Que para eso te han dejado y te han hecho un daño innecesario. El duelo lo vas a pasar. Tú decides cuándo. Estar meses dándole vueltas a lo mismo lo único que te va a suponer es posponer ese dolor al siguiente trimestre. O semestre. O año.

Quiérete un poco y cuídate. Te mereces salir de ahí y que el tiempo haga su faena. Pero, por supuesto, eres tú quien tiene que ponerle al tiempo las pilas y hacer que pasen las cosas. Porque, querida amiga, tu ex estará pasando lo que esté pasando, pero te ha dejado, ya no te quiere y, por más que duela, te mereces que te quieran.

Así que sal a que te dé el aire (a ser posible, tras una ducha larga y reparadora). Borra su teléfono de tu vida. Bloquéalo hasta del correo postal. Bueno, no te voy a engañar: haz lo que te dé la gana. Y si en el futuro sois amigos, seréis amigos. Y si el futuro dice que te importará lo mismo que la situación geopolítica de las Maldivas, pues así será. No pretendas que el futuro sea hoy, porque así no va el tiempo, cari. Hoy es hoy y mañana será otro día.

Me Te lo digo como amiga, tía. Y me te lo digo porque me te quiero.

**Nota del autor: esta es una obre de ficción y con carácter humorístico. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Que parece mentira, pero hay que decirlo todo**


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.