“Homeland” mantiene (muy bien) el tipo

A veces parecemos tan necesitados de novedades que nos olvidamos de los que hacen lo más difícil; mantener una trama durante más de cinco temporadas com dignidad. Homeland lo está haciendo. Y de qué manera.

Tras la muerte de Brody en la tercera temporada, yo también me enfadé mucho con los creadores de “Homeland”. No sólo porque era el personaje que más me gustaba, sino también porque la tercera temporada fue un puto desastre sin orden ni concierto que dejaba un sabor de boca horrezno si comparábamos con las dos primeras temporadas. Así que pasé al menos dos años sin plantearme continuar con los capítulos. Pero entonces me llegaron cantos de sirena  insinuando  que la cosa iba muy bien tras el reseteo y como la curiosidad me puede, ahí que me lancé. La cuarta y quinta temporada repetían un mismo esquema que les funcionó de maravilla;  arquitecturas de guión tan complejas e inteligentes, tan drogadictas que si pestañeas, te pierdes de la misa la mitad y te hacen quedar a ti, espectador, como un tontarra que va siempre tres pasos por detrás. Además, tuvieron el acierto (y el susto) de adelantarse al futuro de una manera que asustaba. A eso súmale las virtudes de siempre como el que pese a poseer una visión muuuy norteamericana, son capaces de mostrarse ultracriticos con su modelo de estado y siempre dan varios puntos de vista. Como única critica, esa puta manía de poner el climax en el penúltimo episodio y dejar el último un poco descafeinado.

homeland-quinnn-picY entonces ha llegado la sexta temporada, que vamos a llamarlo temporadón. Situada en Nueva York, se equivocaron al creer y vaticinar que ganaría Hillary y tiene gracia que en la serie la presidenta pase a ocupar un papel muy importante en la trama. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que han conseguido depurar el estilo y los guiones a unas alturas a las que pocas series llegan. Tensión sin límites y sorpresas en cada episodio que te dejan con necesidad de verla de un tirón por no aguantar la intriga. Los dos últimos episodios son, directamente, de infarto. Y destaca lo que más grande hace a esta serie; está acabando y piensas “Bueno, pero al final hay un tufillo de loa a su sistema” (¡Al final funciona y ganan los buenos!)  Y van los creadores, y acaban con una imagen de tres segundos que es el mayor hostión a la política antiterrorista  de USA que han visto estos ojos en la vida. Y solo necesitan de una escena.

peterCarrie sigue con sus pucheros, Saul ya se puede considerar coprotagonista y hay que pararse para reconocer lo grande, lo enorme, lo imprescindible que se ha convertido el personaje de Peter Quinn. El pobre ha cogido el relevo de Carry en lo de pasarlas canutas y no le falta de nada  en lo que se refiere a sufrir. Pero una sere de este tipo no sería enorme si no tuviera a un malo a la altura; el malvadsimo perverso y maquiavélico personaje intrerpretado por F Murray Abraham que es cosa fina. Él demuestra que los peores no están en Siria. Está entre nosotros.

murrayCon todo esto intento decirte que, si te desenganchaste en su momento, no pierdas la oportunidad de volverlo a pasar pipa, porquje el entretenimiento de altura está asegurado.

 

 


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.