Ryan Tedder, el silencio, y “No Vacancy” de OneRepublic

“Because of Streaming services we can finally do what I’ve wanted to do for years. Some songs you will love, some you may loathe, but guess what?? Wait another couple weeks and you’ll have something new that may just be your favorite thing ever. We will tour when it makes sense, put out artwork when it’s good, and we are making merch WE wanna wear… for you. We will go to radio with songs when it feels like we should, not before. And we will tour… but not so much we end up hating life.”

¿Qué tienen en común Cry me a Riverde Justin Timberlake, “XO” de Beyoncé, “Rumour has It” de Adele y “Wings” de Birdy además de haber reventado las listas de ventas y reproducción? Que están compuestas y escritas por Ryan Tedder, frontman de la banda OneRepublic, que anoche se sinceraba y daba un puñetazo sobre la mesa, a través de un post visceral en Facebook. Un post generoso en extensión y verdad en el que hablaba de agotamiento, y de nueva forma de hacer música sin perder conciencia de quién era él y, por delante la banda que lidera. Siempre con amor hacia la profesión, a los fans, y a lo más importante: a su familia y seres queridos.

OneRepublic world tour
OneRepublic llena estadios, acumula premios, apoyo de medios y Forbes le ha dedicado más de un artículo, llegándole a considerar el Business Role de referencia. Y eso, para una figura ligada al pop para masas, no es ninguna tontería. Talentoso e implicado hasta la médula, conocedor y runner en paralelo a las nuevas tecnologías, Ryan Tedder puede presumir de ser autor de la mayoría de hits que lo petan en las radiofórmulas, y aún y estando en el front row de la industria musical actual, sigue sin tener el reconocimiento que merece en parte del planeta (España, por supuesto, está en esa parte ignorante, obviamente pese a “Apologize” o a “I lived”).

El post en el que anoche el cantante y compositor se abría en canal, hablaba, además del hiato en la promoción de “Oh My My”, el notabilísimo último disco de la banda. Una promoción truncada por la decisión de no sacrificar las cosas realmente valiosas hasta auto-traicionarse. No es un tirar la toalla aunque pueda parecerlo. Es un reformular o mejor, reescribir la lista de prioridades.
No deja de ser una re-invención de su propio modelo de negocio. Algo que él/ellos puede/n hacer y que no es la primera vez que ocurre. Por ejemplo, en el pop nacional, Amaral rompió recorrido comercial tras “Gato Negro Dragón Rojo” para volver a -según las propias palabras de Eva y Juan- hacer la música que quería hacer, cómo quería hacerlo y con quién quería. El grupo tomaba esa decisión valiente y radical justo cuando su posición en la industria era más que acomodada y privilegiada.

Lo que plantea Ryan, tampoco es parar. Es cambiar el ritmo. Sacar solo camisetas que él querría ponerse, no las que marque el departamento de marketing.
Dice que no habrá más primeros singles de disco. Solamente temas nuevos cuando tengas que haberlos y nazcan de forma orgánica. Como “NO VACANCY”, un tema inédito, que se antoja como grito de liberación a Ryan, sin presión, y como divertimento. Y lo edita un día después de sincerarse.

Como fan, a uno le entristece saber que el goteo de contenido por parte de la banda va a ser menor, pero, a su vez, más humano. Sin embargo es, en realidad, un texto inspirador. Porque, sí, si uno se detiene y da un paso atrás, acaba cuestionándonos si alguna vez has acabado odiando, detestando, algo que te apasionaba porque te presionabas mucho o ¿cuántas veces aprender y mejorar se convirtió en una pesadilla? ¿Tiraste por el retrete tu talento, a base de quemarlo? ¿Qué perdió el mundo entonces?

 


Sobre el autor

Bellísima Persona

Catalán rojuno y apátrida.