“Sé quién eres” lo tiene todo

Te quedan apenas unos días (y un puente) para intentar conectarte a la terrible app de Mitele.tv de Mediaset, y tragarte los 15 episodios idas y venidas del guilty pleasure – y por ello necesario – del momento antes que la finiquiten el próximo lunes tras haber superado, anoche, el 15% de share. Porque eso es lo que es “Sé quién eres”, LA SERIE a la que deberías estar enganchado. Padeciéndola por culpa de no estar en una plataforma que te ofrece todos los capítulos del tirón. Emitiéndose con periodicidad clásica. Semanal. Y cruzando los dedos para que la final no coincida con un partido de fútbol que cambie la parrilla televisiva.

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De factura exquisita, una dirección firme e inspiradísima de Pau Freixas, unos actores a veces certeros, a veces sobreactuados (y que se aplaude ),a cargo de un repartazo de la talla de Blanca Portillo, Àlex Monner, Aída Folch, Pepón Nieto, Eva Santolaria, Carles Francino <3, una enorme Nausicaa Bonnin, Marcel Borràs, Nancho Novo, Francesc Garrido, un siempre magnético Pere Arquillué y una Susana Abaitua a la que deberían abrírsele muchas puertas tras sostener un personajazo con mil aristas.

“Sé quién eres” es un veneno adictivo que tiene un poco de Laura Palmer, algo de “House of Cards”, la capacidad de “How to get away with murder” de desencajarte la mandíbula, y mucha locurona con sus triple mortales y final twist de cada episodio.

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Otro de grandes aciertos de la serie, además de que algunas sub-tramas muy pasadas de vueltas te acaben importando muy poco, es que la serie muta en importancia de personajes, con nuevos peones que cambian el escenario, y que dibujan un tablero que adivina un desenlace É-PI-CO.

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Llegados a este punto, aviso que aún no te he contado de qué va. Es algo tan sencillo y manido como la investigación de la desaparición de una chica. Ya está. Pero obviamente, eso acaba importando muy poco, créeme.

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Sí. “Sé quién eres” es muy pero que muy pérfida y retorcida. Todos y cada uno de los personajes. Todos y cada uno de los motivos que empujan y conducen la historia. Así que sí, hay sexo, muerte, mucha mentira y exceso en este circo donde toca ser un voyeur sádico que se deja llevar, emocionar, estresar y tuitear como si no hubiera mañana mientras visiona cada episodio…

Insistimos, os queda una semana para el último episodio. Saca el diazepam.

 


Sobre el autor

Bellísima Persona

Catalán rojuno y apátrida.