Y llegó Calvin Klein

Los discursos de identidad están de moda. Y es que, aunque hay mucho que trabajar aún, es indudable que en el último año ciertos colectivos minoritarios como el feminista, el LGBT o el negro han ganado presencia y repercusión en los medios.

Beyoncé y su disco “Lemonade” han traído la cultura negra americana al plano más comercial, haciendo de sus símbolos identitarios un signo de tendencia y moda.

 

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“Figuras Ocultas”, a pesar de no recibir finalmente ninguna mención, consiguió 3 nominaciones en los Oscars. Aunque sin lugar a dudas fue Moonlight la verdadera protagonista del 2017, al arrebatar de las manos de la heteronormativa La La Land el galardón a Mejor Película.

 

giphyPero entonces llegó Calvin Klein.

La marca de ropa interior lanzó una campaña a modo de homenaje a Moonlight, en la que sus protagonistas posaban desnudos ante la cámara. Una campaña más de las muchas a las que nos tiene acostumbrados Calvin Klein, con sus modelos de cuerpos perfectos en un preciosista blanco y negro. Pero yo me pregunto, ¿hubiéramos visto a Ryan Gosling y Emma Stone en bóxer y culot respectivamente si hubiera sido La La Land la ganadora de los Oscars?

Yo creo que no.

 

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moonlight_calvin_kleinLo que se presenta como un homenaje a una película que transciende e impacta por su discurso reivindicativo y por ofrecer una mirada más poliédrica del estereotipo gay y del personaje negro, se materializa en una campaña que nos devuelve a la anestesia del discurso dominante (heteropatriarcal blanco).

La marca de Raf Simons nos ofrece una mirada que cosifica sexualmente, una vez más, al colectivo negro. Un contra-homenaje que arrebata a los discursos minoritarios su minuto de gloria, devolviéndonos a golpe de calzoncillo al pensamiento alineado.


Sobre el autor

Álex Jorge

Me gustaría ser como Oscar Wilde.