“Spirit” de Depeche Mode: canciones sin fe ni devoción

Los Depeche Mode actuales son a la música lo que la marca blanca del Mercadona a la alimentación: un mero producto de consumo barato para clientes de toda la vida poco exigentes. Ni su cacareada revolución, ni la esperanzadora producción de  James Ford (Foals, Arctic Monkeys, Florence) han obrado el milagro. Y es que no hay ganas ya de Depeche Mode, son demasiados discos esperando algo de chispa; demasiadas decepciones, demasiadas canciones calcadas. Un negocio, una marca que cada cuatro años (siempre exactos desde “Songs of Faith and Devotion” debe hacer caja vía discos soporíferos que sirvan de excusa para volver a llenar estadios con las canciones de toda la vida, porque defender “Spirit” en directo es un suicidio ante los fans que nutren sus arcas durante las interminables giras. Últimamente los singles de presentación de sus elepés los elige su peor enemigo: “Heaven” de Delta Machine (2013) o la infumable “Where´s the Revolution del nuevo disco. ¿No había mejores canciones en “Spirit” para ponerlo en marcha? Sí, solo una. “So Much Love” es, de lejos, lo más destacado de este álbum tan intenso y porque nos recuerda a tiempos pasados.

El tufo político de sus letras (que nunca han sido su fuerte) es casi infantil. El estribillo del single es como si la familia Ingalls, vestida de negro, llamara a la rebeldía. Demasiado obvio todo, pretencioso y como poco cocido. Otra pieza destacada es “Cover Me” quizás más que por la melodía y las voces de Dave y Martin por esas partes instrumentales y etéreas del final de uno de los pocos temas que me he puesto repetidamente. Ojo a la versión de la edición Deluxe.

La apertura de “Spirit” es “Going Backwards” y en su proclama la banda destaca la falta de evolución de nuestra sociedad actual, como un ataúd  que abrimos para enterrarnos en una tumba cualquiera ¿Mensaje subliminal a sí mismos? Parece que no es el único ya que “No More (This is the Last Time)” avanza sobre un posible final del proyecto, vaya un “El uno, el dos y el tres” de Mecano, aunque éstos últimos sí se lo tomaron al pie de la letra.

Y poco más, señores. Hace cuatros discos que no escucho las canciones enteras, salvo algunas excepciones: Precious, Dream On, Home y poco más, que yo recuerde. Es el cuento de Pedro y el lobo, uno se cansa de esperar algo digno, y cuando hablo de dignidad no preciso que vuelvan a hacer un “Violator”, eso sería imposible, no quedarse estancados en el pasado, por supuesto, pero sí evolucionar con la cabeza bien alta haciendo buenas canciones como es el caso de sus coetáneos Pet Shop Boys, que siguen haciendo discazos, a pesar de no facturar nuevos himnos, u OMD (History of modern me fascinó) cuya vuelta fue muy emocionante e incluso acabamos de escuchar el single de regreso de unos Erasure que sin hacer nada nuevo siguen emocionando al personal.

Parece que el pasado de DM se quedó adscrito a “Ultra”, su último disco potable, porque desde entonces sí que han repetido la formula, sin acierto alguno. “Spirit” suena oscuro, intenso, frío y poco inspirado. Un refrito de ideas que no llevan a ningún sitio y que desagrada. Recuerdo escuchar todos sus discos con auriculares (de los buenos) porque me sumergía tanto en sus matices y en cada detalle que me podía pasar horas y horas rodando el mismo elepé. Ahora, simplemente, paso las canciones y a otra cosa.

Al principio hablábamos de la defensa del disco en directo. Pues aquí la prueba fehaciente de que sus fans solo le gritan a las canciones de toda la vida.

Pero una cosa sí que hay que reconocerles: su capacidad de convocatoria. Sus fans más acérrimos y los que, como yo, estamos hasta el coño de ellos seguiremos yendo a sus conciertos…


Sobre el autor

Mocico Viejo Official

Amante y amigo. A punto de abrazar la fe, pero a punto a punto. Viajero incansable y buscador de tesoros. Mocico andaluz y rabioso.