El autobús de HazteOír: “Me hicieron arrollar a la chica”

En las últimas semanas hemos visto como la polémica llenabas las portadas de diarios y portales de internet, y a su vez abría los principales informativos. La polémica llegaba sobre ruedas, silenciosa pero arrolladora, vistiendo en su carrocería una capa de transfobia, odio e intolerancia contra la libertad de ser. Hazte Oír, la formación ultracatólica abanderada de la postverdad, defensora de vete tú a saber qué, lanzaba a las calles madrileñas su dañino mensaje. El portador de semejantes ideas no era el presidente del grupo amante de Dios y de la ley de las cavernas, si no un autobús. Un pobre autobús que tuvo que pasar por chapa y pintura para tal campaña. Los medios han entrevistado a asociaciones LGTBI, a Ignacio Arsuaga, a políticos y sociólogos, pero nadie ha pensado en el autobús. Hemos hablado con él, y esto es lo que nos cuenta.

Redacción: Buenos días, autobús.

Autobús: Buenos días.

R: Antes de nada, nos gustaría que nos explicaras cómo conseguiste este trabajo.

A: Hoy en día cualquier trabajo es agradecido. Mira, yo he sido autónomo durante mucho tiempo, he trabajado también en grandes empresas como un asalariado más, en Alsa empecé hace años, e incluso e impartido cursos. La crisis nos ha dejado a todos los que pertenecemos a la clase media tirando a baja muy jodidos, ya el mercado no es lo que era. En la última empresa en la que estuve se redujeron frecuencias de algunas rutas, afectando a las que yo hacía. Ya sabes, menos dinero, la gente viaja menos, salen menos autobuses. Me tocó, me iban a mantener para hacer ciertos trabajos pero finalmente dedicieron prescindir de mí. Tras un tiempo en el paro empecé a hacer trabajillos de lo que salía: que si ahora una excursión al zoo de unos colegiales, que si mañana te llaman para hacer un grupillo de japoneses que van de Barcelona a Sevilla… Me ofrecieron participar en esta campaña, sin decirme bien bien de qué iba, me pagaban medio decente y me lancé. No tenía ni idea de lo que iba a significar.

R: ¿Ellos no te dijeron qué es lo que ibas a publicitar?

A: En ningún momento. Sí que sabía que me iban a pintar de naranja y eso, pero no sabía que el mensaje que querían lanzar era de ser tan hijoputa, con perdón. Fue todo tan rápido que cuando quise asimilarlo ya estaba en todos los medios y la gente hablaba de mí. Un poco chic para ti chic para mí pero en tránsfobo y sin el twerking.

R: Pero una vez sabiéndolo…

A: Ya, ya, una vez lo sabía podría haber parado pero no pude. Y ojo, he sufrido amenazas. Yo quiero decirle a toda esa gente que me ha amenazado que yo soy un asalariado. ¿Amenazabais también al conductor del coche oficial de Gallardón cuando se lió a vueltas con la ley del aborto? No. Yo soy solo un trabajador.

El sustituto del autobús en ciertas rutas

El sustituto del autobús en ciertas rutas

R: Bueno. Cuéntanos qué es lo que has visto.

A: Fíjate, he visto a mucha gente en las rutas que he hecho y lo que me sorprende es que realmente exista una parte de la sociedad española que comulga con el mensaje que me plantaron ahí en el lomo. Yo pensaba que vivía en un país avanzado, que presumía de ser moderno, pero he visto que hay mucha gente que no conoce lo que es la libertad, mucha gente que necesita vivir, salir de sus guetos de derechas y abrir los ojos a un mundo que avanza a una velocidad mucho más rápida que la que ellos son capaces de asimilar. En el barrio de Salamanca lo flipaba, jovencitas haciéndose fotos conmigo detrás, crucifijo en una mano y Tinder en la otra, ya sabes, la doble moral. Señoras mayores besando sus collares de perlas buenas. Brazos en alto. Yo me pregunto, ¿esa gente no podría dedicarse a sus negocios, a sus estudios, a su vida, y dejar que las personas que no son ellos hagan con su vida lo que les de la real gana? ¿Se van a meter los transexuales en sus casas para obligarles a transicionar? Es que me imagino a los señores de Hazte Oír corriendo por las calles, despavoridos, delante de una multitud de gente al grito de “CAMBIAOS DE SEXO, ZORRAS”, y me da un no sé qué de que a esta gente les falta un hervor. Como a las Flos Mariae. ¿Te acuerdas de ellas? Pobres chicas. Una polla bien grande necesitan todas.

R: Hace nada fuiste portada por atropellar a una chica en Pamplona.

A: Lo sé, ya está en manos de mis abogados. Yo quería gritarle a la chica que se quitara de ahí, que el conductor lo habían sacado de la caverna. Me hicieron arrollar a la chica. Ha sido el punto de inflexión. Ya estoy harto.

R: ¿Hasta cuándo tienes contrato?

A: Dentro de poco se termina la obra. Van a estrenar en Estados Unidos pero no voy a ir, ya hicieron casting allí y ya tienen a mi sustituto. No quiero continuar con propagandas con las que no estoy de acuerdo. De hecho estoy a la espera de que me llamen para hacer una rotación diaria Madrid-Barcelona, a ver si sale.

R: Hablando de Barcelona, ¿qué tal vuestra experiencia allí?

A: Mira, yo siempre he amado Catalunya. Barcelona me parece una ciudad preciosa y siempre me ha encantado ir allí, pero no he disfrutado esto. Ada Colau es una alcaldesa coherente y me hubiera gustado conocerla de otro modo. Cualquier persona mentiría si dijera que los catalanes son como el resto de españoles, porque no lo son. No sé, tienen una situación muy complicada ahora surgida de la mente de unos políticos que solo piensan en ser incluidos en los libros de historia como aquellos que consiguieron la separación del territorio catalán del resto de España. A mí me gustaría lanzar un mensaje al Gobierno de España: señores, pregunten a la sociedad catalana de manera oficial, igual se llevan una sorpresa. O no, quizá se llevan una hostia, pero es bueno saber lo que la gente opina. Si tienen miedos, afróntelos. El independentismo no es un capricho de unos pocos, y tampoco es un tsunami que vaya a arrasar si la gente dice lo que piensa. Y un mensaje para la población extremista, tanto de un lado como de otro: la independencia de Catalunya no sería buena ni para los catalanes ni para el resto de España. Welcome to the early 80’s!

R: Aham.

A: Sé que no te interesa, lo he notado. Pero me ha salido rodado.

R: Badum tssss.

A: Lo siento.

R: En fin. Muchas gracias por atendernos, esperamos que tus próximos trabajos sean más dignos.

A: Gracias a vosotros, espero que todo os vaya sobre ruedas.

R: ¬_¬

Dibujo que niños que realmente valen la pena hicieron de nuestro protagonista

Dibujo que niños que realmente valen la pena hicieron de nuestro protagonista

El autobús nos ha prometido que volvería a responder vuestras preguntas. Por tanto, abrimos nuestro espacio en comentarios para que propongáis las cuestiones que queráis plantearle. Quién sabe si, en algún momento, volveremos a encontrarnos y quién sabe si, en ese momento, será un autobús feliz.


Sobre el autor

Mr. Fluffer

Tengo las rodillas peladas desde la post-adolescencia.