Lo mejor del 2016

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Como el tema listas siempre se me ha atragantado un poco y elegir un sólo disco como lo mejor del año me parece no hacer demasiada justicia a la música que de una manera u otra me ha acompañado a lo largo de este 2016, creo que es mejor soltar todo así a lo bruto sin ningún tipo de orden ni concierto y que luego cada uno se haga su composición de lugar.

Lo que si tengo claro es que de una manera u otra cada uno de los discos que aparecen aquí representados merecen una, o dos, buenas escuchas y desde luego en ningún caso supondrán una perdida de tiempo al paciente lector e incansable melómano.

Hay algo en lo que seguro que todos coincidimos y es que, de una manera más o menos directa, todos aquellos que nos consideramos amantes de la música hemos sufrido con las pérdidas irremplazables que nos ha dejado este 2016. Arrancamos el año con la ausencia del gran duque blanco. Bowie nos dejó huérfanos de una manera súbita, dolorosa y con cierto sabor agridulce acompañado por un Blackstar que hacía las veces de testamento sonoro y premonición de lo que estaba a punto de acontecer. La pérdida de Bowie nos ha dejado un vacío irremplazable, lo mismo que ha ocurrido con Prince, Leonard Cohen o Sharon Jones entre otros. Nos quedamos sin iconos, sin referencias fundamentales, y eso duele, porque de una manera u otra no hemos sabido entender que detrás de estos mitos sólo había personas; genios, pero gente de carne y hueso que al fin y cabo han compartido el mismo destino que el resto de los mortales. Es lo que tiene la mitificación, que pretendemos elevar y otorgar cualidades sobrehumanas a simples individuos que han destacado en una disciplina artística como es la música.

Y ya sin más preámbulos, y para no aburrir al personal, entramos de lleno en mi lista de lo mejor del año 2016. Un año repleto de buenos discos, grandes canciones y lleno de descubrimientos. Tu lista será más larga, más corta, más rock, más pop pero será la tuya, esta es la mía y desde luego la sección de comentarios está para aportar todas aquellas referencias que no han sido incluidas y complementar todo aquello que quieras aportar. Empezamos:

Nick Cave: Skeleton Tree

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Probablemente uno de los discos más sinceros, dolorosos y con mejores canciones que encontraremos este año. Supuestamente escrito antes de la muerte de su hijo, Skeleton Tree no deja de tener ciertos paralelismos que nos hacen encontrarnos de cara con el terrible acontecimiento. Cave, acompañado en esta ocasión de Warren Ellis y los Bad Seeds, canta desgarrado y suena más honesto que nunca.

Canciones desnudas, a veces esqueléticas, otras veces opresivas, llenas de ternura y tristeza, pero siempre necesarias para recomponer una vida destrozada por la ausencia. Un disco al que es imposible asomarse sin que a uno le embargue la emoción y que merece un puesto destacado en lo más importante de este año.

Radiohead: A Moon Shaped Pool

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Vaya por delante que nunca he sido fan de la banda de Thom Yorke. Siempre me han parecido uno de los grupos más sobrevalorados del mundo y el miserere emocional de Yorke me crispa los nervios más que otra cosa. Pero he de reconocer que su último disco merece un par de escuchas detenidas. No está entre lo mejor de su catálogo, pero sí es cierto que tiene momentos de preciosa orquestación y donde canciones como “Daydreaming”, con ese intenso piano, o “Decks Dark” hacen que sea un disco que destaque por encima de la media.

P.J. Harvey: The Hope Six Demolition Project

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No es su mejor disco, pero sí una más que digna continuación a su “Let England Shake”. Las razones para seguir venerando a nuestra querida Polly ya las expusimos aquí, así que pasen y vean (o mejor dicho lean).

 Against Me!: Shape Shift With Me

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Laura Jane Grace es y debe ser un icono, y no sólo para la comunidad transexual, sino para todo aquel que de alguna manera u otra haya sufrido el rechazo, la incomprensión y el sentirse fuera del sistema.

Si en “Transgender Dysphoria Blues” nos planteaba un testimonio absolutamente descarnado, lleno de miedo y rabia ahora parece que “Shape Shift With Me” nos trae un ambiente mucho más distendido y más positivo. Un disco disfrutable, coreable y con ciertos momentos que recuerdan a los Manic Street Preachers del Generation Terrorists.

Shearwater: Jet Plane and Oxbow

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El disco de Shearwater es sin duda alguna de lo mejor que vas a poder escuchar este año. Poderosas canciones con ecos a Talk Talk, The Church o The Alarm y del que ya dimos buena cuenta en este post.

Sam Beam & Jesca Hoop: Love Letter For Fire

5fff5e3eCon Iron & Wine aparcados de manera temporal Sam Beam ha decido unir fuerzas con Jesca Hoop para crear un catálogo de canciones folk absolutamente exquisitas y devastadoras. No, no son la alegría de la huerta, pero desde luego estas once canciones se me antojan absolutamente necesarias para cualquier amante del género. “ Midas Tongue”, “Kiss Me Quick” o “One Way to Pray” son pura delicadeza dentro de una colaboración que espero que no sea de manera puntual y tenga más continuidad.

Car Seat Headrest: Teens Of Denial

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Will Toledo (no confundir con el desnortado actor español) es un post adolescente imberbe norteamericano de 24 años que trae muy bien aprendidas las lecciones del Lo-Fi de principios de los 90, léase Pavement, el Beck de “One Foot In The Grave”, Sebadoh o Guided By Voices.

Con más de 12 discos publicados en su bandcamp (sí, has leído bien, doce) acaba de publicar para Matador este arrebatado Teens Of Denial donde en su hora y diez minutos (la concreción no está dentro de sus virtudes) plantea con altas dosis de humor y mala hostia temas tan dispares como la amistad, el consumo de drogas y hasta es capaz de dedicarle una canción al capitán del Costa Concordia. “Fill in the Blank”, “Destroyed By Hippie Powers”, “Joe Gets Kicked out of School for Using Drugs with Friends (But Says This Isn’t a Problem)” donde parece que Beck esté al otro lado del micro o “Drunk Drivers / Killer Whales” son solo algunas de las canciones a destacar dentro de un disco inabarcable que está de lejos entre lo mejor del año. Absolutamente recomendable.

The Julie Ruin: Hit Reset

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Kathleen Hanna (Bikini Kill y Le Tigre) vuelve en plena forma con The Julie Ruin y esta nueva entrega que lleva por nombre “Hit Rest”. Pop punk festivo y reivindicativo que hace que nos olvidemos de un prescindible “Run Fast” (su anterior disco) y volvamos a creer en un discurso necesario y completamente actual.

Consignas con origen en las riot grrrls de principios de los 90 donde la madurez de Kathleen Hanna no ha hecho que haya perdido ni un ápice de lucidez o fiereza como bien demuestran canciones como “Be Nice”, “Planet You” o “I´m Done”. En definitiva un caramelo pop que hace que podamos volver a disfrutar lo mejor de Bikini Kill y de Le Tigre.

Cavern Of Anti-Matter: “Void Beats / Invocation Trex”

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Cavern Of Anti-Matter es el proyecto de los Sterolabicos  Tim Gane y Joe Dilworth, que han decidido dar un paso al frente y fundar desde Berlín esta preciosidad de proyecto junto a Holger Zapf donde dar rienda suelta a la matemática Krautrock y la electrónica más sugerente. Para ello se han acompañado de Bradfor Cox (Deerhunter) en la psicodélica “Liquid Gate”, Sonic Boom (Spacemen 3, Experimental Audio Research…) en Planetary Folklore o Jan St. Werner (Mouse on Mars) a los mandos de “Black Glass Action”.

Un disco experimental y dispuesto para ser escuchado por todo aquel que añore los sonidos de Neu!, Suicide o Silver Apples y necesite ampliar horizontes musicales.

David Bowie: Blackstar

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Poco más que añadir a lo que previamente hayas leído o escuchado sobre este disco. Su muerte llegó absolutamente por sorpresa y nos dejó huérfanos. Blackstar es uno de los mejores epitafios que cabía esperar a una carrera como poco sorprendente, y que nos ha dejado melodías y canciones absolutamente inolvidables y que de una forma u otra tendremos siempre asociadas a partes fundamentales de nuestra vida.

En su último disco encontramos esa continua reinvención y ganas de investigar nuevos territorios como en la preciosa “Blackstar”, declaraciones a flor de piel como la crepuscular “Lazarus” o miradas a su pasado como “Girl Loves Me”.

Un álbum que es un auténtico regalo para los que de una manera u otra siempre hemos admirado a David Bowie.

Flume: Skin

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Otro disco con innumerables colaboraciones y que para mí está dentro de lo mejor del año sin discusión alguna. En Skin nos vamos a encontrar electrónica, R&B, Hip Hop y Folk futurista, mezclado, agitado y servido en una suerte de cocktail sólo apto para los paladares más refinados y exquisitos.

Beck, Aluna George, Little Dragon, Kai…y un sinfín de colaboradores orquestan el pop del futuro diseñado por el joven australiano Harley Edward Streten a quien sólo le deseamos que no le llame Madonna para colaborar en su nuevo disco porque ya sabemos lo que pasa.

Iggy Pop: Post Pop Depression

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Para su ultimo disco la iguana se ha rodeado de Josh Homme, Dean Fertita (Queens of The Stone Age) y Matt Helders (Artic Monkeys) de cara a cohesionar un formato de banda con el que claramente ha salido ganando.

Un disco que bebe directamente de su etapa berlinesa junto a Bowie y te retrotrae a tiempos pretéritos. Es un disco accesible pero que tiene una atmosfera un tanto oscura y deprimente. Lamentablemente, y según ha confesado a distintos medios, este va a ser su ultimo álbum de estudio así que no se me ocurre mejor despedida que este Post Pop Depression de un Iggy Pop en estado de gracia.

Kate Tempest: Let Them Eat Chaos

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La primera referencia que a uno se le viene a la cabeza cuando escucha a Kate Tempest es Mike Skinner de The Streets. La escritora y rapera inglesa nos ha regalado un disco donde desgrana toda suerte de proclamas a una sociedad enferma y testimonial. “Ketamine for Breakfast”, “Europe Is Lost” o “Don´t Fall In” son ejemplos de uno de los talentos más fulgurantes venidos desde Inglaterra.

Un disco abrasivo, desnudo y donde las rimas cabalgan sobre unas bases esqueléticas que dan protagonismo a la voz y las letras.

Cass McCombs: Mangy Love

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Mangy Love es sobre todo un disco de canciones, y diréis “pues menuda obviedad”. Pues sí, claro que es una obviedad pero es que cada canción es un ente completamente diferenciado sin perder al final del disco la sensación de haber escuchado un todo. Transita entre el pop folk, el soul y el disco sin apenas despeinarse firmando el que para mi es su mejor trabajo.

Un disco maduro, adulto, y que avanza de manera suave y elegante por nuestra memoria sin que uno quiera despegarse de el. Colaboraciones como la de Angel Olsen en “Opposite House” no hacen más que corroborar el buen momento creativo por el que está pasando el artista. Una autentica delicia de principio a fin.

Kristin Kontrol: X- Communicate

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La líder de las Dum Dum Girls ha decidido montárselo por su cuenta y ha dado a luz un disco de lo más sugerente e interesante que podrás escuchar este año. Ya te lo avanzamos en este post y yo no dejaría pasar la oportunidad de escuchar un disco como este.

Bob Mould: Patch the Sky

10_700_700_580_bobmould_patchthesky_900px Nuestro silver daddy bear favorito ha vuelto este año a regalarnos otro disco magnifico (y van ya…). El que fuera líder de bandas tan emblemáticas como Hüsker Dü o Sugar ha vuelto a un sonido un poco más áspero devolviéndonos de inmediato a su etapa en Sugar o al reciente “Silver Age”. Cortes como “The End of Things” (que suponemos dedica a la reciente pérdida de su madre y su padre) pone de manifiesto a un Bob Mould en plena forma. Medios tiempos como “Loosing Sleep” son casi anecdóticos en un álbum absolutamente energético. Una gozada y una estupenda excusa para poder volver a disfrutar del mejor Bob Mould.

Teenage Fanclub: Here

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Seis años hemos tenido que esperar para que los escoceses Teenage Fanclub nos devuelvan al mundo soleado de Big Star, The Byrds o los Beach Boys. “Here” es un disco estupendo, de hecho, una de las mejores propuestas que nos han lanzado y nosotros estamos encantados de poder recoger su testigo. La inicial “I´m in love” directamente te desarma y se instala en tu cabeza como uno de los mejores estribillos de pop que uno recuerda. Y así, hasta doce cortes donde no sobra absolutamente nada y deja una sensación reconfortante como tiene que hacer un buen disco de pop.

Salvador Tóxico: Catálogo de planetas

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Poco más que añadir de lo que ya hayan comentado mis compañeros de redacción aquí, aquí o en este otro también. Y es que si nos ponemos tan pesados con estas cosas es por algo y es que “Catálogo de planetas” es uno de los mejores discos que se ha editado en nuestro país este año, y para el que sólo deseamos que pueda regalarnos canciones tan maravillosas como “La fiebre”, “Equipaje de arena” o “No”. ¡Larga vida a Salvador Tóxico!.

Angel Olsen: My Woman

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Comienzan los primeros acordes de “Intern” y ya directamente te desarman. La preciosa voz de Angel Olsen ha creado un excelente disco que transita entre el folk rock y el soul de grupos como The Ronettes o Martha Reeves & The Vandellas. Si tuviésemos que referirnos a cantantes contemporáneos quizás veríamos ciertos paralelismos entre la solidez de Courtney Barnett (“Shut Up Kiss Me”, “Give It Up”) o el intimismo de Sharon Van Etten (“Heart Shaped Face”)

Moderat: III

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Un disco electrónico sumamente elegante y adictivo. Con referencias a la electrónica más clásica, probablemente el más interesante de toda su carrera. La banda sonora perfecta para tus reuniones alrededor de un gin tonic, si los gin tonics siguieran estando de moda. La combinación de Apparat y Modeselektor además tienen un directo potentísimo, visual y musicalmente hablando.

Savages: Adore Life

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El problema de tener un disco de debut absolutamente redondo es que luego tienes que darle continuidad. La carambola te puede salir bien o rematadamente mal, afortunadamente nos encontramos en el segundo caso. La continuación del redondo “Silence Yourself” es un disco tan rotundo como su portada; Savages han venido para quedarse y están en pie de guerra.

Comienzan sin dar tregua con “The Answer”, “Evil” y “Sad Person” son tres trallazos de post punk absolutamente memorables. En “Adore” y “Slowing Down The World” bajan el pistón y firman un medio tiempo perfecto para tomar aire y volver a la carga con “I Need Something New” y de ahí hasta el final del disco. Un trabajo muy recomendable para todos aquellos amantes del genero.

Christine and the Queens: Chaleur Humaine

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Lo de este disco es un sin dios importante, publicado en Francia en el 2014 no llegó a nuestro país hasta el 2015, pero ahora se ha vuelto a reeditar en Inglaterra con más canciones y colaboraciones (Perfume Genius entre otros). La cuestión es que no podía dejar de pasar la oportunidad de recomendarlo de forma encarecida, ya que es un disco redondo de principio a fin.

Lesbianismo a flor de piel, electrónica pop para bailar sin moverse de la baldosa y agarrar a tu churri por la cintura. Grandes estrellas del pop sin recursos por favor manteneros alejados de esta chiquilla porque lo tiene todo y no queremos que terminéis por joderla.

The Jayhawks: Paging Mr. Proust

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Son un clásico irreductible, The Jayhawks llevan sacando grandes discos desde el año 86 por lo que son más de treinta años de carrera musical a sus espaldas. Apenas han modificado un ápice de una formula que les ha llevado a firmar una carrera sin apenas altibajos y discos maravillosos como “Rainy Day Music”, “Sound Of Lies” o “Hollywood Town Hall”.

Para este nuevo trabajo apenas hay riesgo pero si excelentes canciones como “Quiet Corners & Empty Spaces”, “Lover of the Sun” o “Pretty Roses in Your Hair” entre otras.

 Minor Victories: Minor Victories

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Esto de los supergrupos tiene un peligro impresionante, y es que son pocos los que salen victoriosos de la confluencia de egos, sensibilidades y creatividades consiguiendo aterrizar todo ese canal de ideas y materializarlo en un disco. La verdad es que no estamos ante ese caso porque Minor Victories han conseguido esa “pequeña victoria” (valga la redundancia) y hacer un disco totalmente disfrutable de principio a fin.

Miembros de Mogwai, Editors y Slowdive son quienes han conseguido trasladar todas esas canciones y plasmarlas en su disco de debut homónimo. Colaboraciones como Mark Kozelek (Red House Painters, Sun Kil Moon…) o James Grahan de The Twilight Sad han conseguido aterrizar esta suerte de post rock y elegante Shoegaze en un disco que se me antoja imprescindible y que ha de estar por méritos propios entre lo mejor del año.

Pixies: Head Carrier

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Incapaz de valorar el nuevo trabajo de mi grupo favorito no me queda más remedio que incluirlo entre lo mejor de este año. ¿Realmente lo merece? Bueno, hay motivos para alegrarse por este regreso y “Head Carrier” es una excusa perfecta, además ¡qué coño, siguen siendo uno de los grupos más interesantes e influyentes que ha dado el mundo del rock!

La ausencia de Kim Deal hace que este regreso, Indie Cindy prefiero ni mencionarlo, no sea lo que tuvo que ser pero hay que reconocer que Paz Lenchantin no lo hace naaaaada mal. Siguen teniendo grandes destellos y excelentes canciones como “Might as Well Be Gone”, “Tenement Song” ,“All I Think About Now” o “Classic Masher”. Esperemos y confiemos que sigan engrasando la maquinaria y entregando grandes discos.

Solange: A Seat at the Table

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La hermanísima de Beyoncé se ha marcado un disco tremendamente bueno. Referencias clásicas del Soul y el R´N´B son las bazas que ha mostrado en su nuevo trabajo. Si a esto le añadimos que las canciones son excelentes tenemos un clásico inmediato entre nuestras manos y una artista por derecho propio que nunca más debería estar bajo la sombra de Beyoncé.

 Nothing: Tired of Tomorrow

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Con el Dream Pop y el Shoegaze como referencia Nothing han firmado un segundo disco absolutamente devastador y no apto para escuchar cuando tengas un mal día. Muros de ruido y voces etéreas donde la épica se entrelaza con la sensibilidad pop hace que este Tired of Tomorrow sea uno de esos discos a los que cuesta acercarse pero luego enganchan escucha tras escucha.

Mitski: Puberty 2

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¿Echabas de menos a St.Vincent? pues no te preocupes porque Mitski está aquí para mitigar tu tristeza y ha venido para quedarse. Un disco cuanto menos sorprendente y lleno de referencias fascinantes que oscila entre el pop juguetón, la inmediatez punk y un espectro sonoro de los más amplio y desacomplejado.

Medios tiempos  como “Once More to See You” o “FireWorks” dan paso a canciones desgarradas como “Your Best Amercian Girl”. Con discos como este se me antoja dificil echar de menos a St. Vincent.

Y esto, queridos lectores, es lo que ha dado de sí mi año musical, podría incluir muchos más y quizás notéis grandes ausencias (no, el de Bon Iver con ese vocoder omnipresente e irritante no hay por donde pillarlo) pero para eso está la sección de comentarios que desde este preciso instante es toda vuestra.


Sobre el autor

Sr. Dondon

Ilustrador y gay a tiempo completo.