Las grandes editoriales de cómics están a la gresca. Y es por tu culpa

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No lo sabéis (bueno, alguno lo sabrá) pero Marvel y DC, las dos grandes editoriales de cómic están en guerra, una guerra muy concreta, y vengo a daros el parte.

¿Qué les pasa a esas dos empresas que se dedican al noble arte de los dibujitos de señores y señoras en mallas? Que quieren vender más, claro, que para eso vivimos en una sociedad capitalista.

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Desde que hace un tiempo llevaran sus personajes a películas y televisiones de medio mundo, Marvel y Dc han visto su público aumentar exponencialmente. Pero para llegar a un público cada vez mayor y más diverso las cosas no podían seguir como estaban desde hacía décadas, con superhéroes predominantemente blancos y heterosexuales, mujeres cosificadas y muy poca diversidad racial.

Reconozcámoslo: el mundo de los cómics es machista y blanco, como los señores blancos y machistas que lo crearon (Stan Lee: ahora caes muy bien pero tus descripciones de la Chica Invisible de los primeros diez años eran para lanzarte a un foso de leonas). Además existía el mito de que el lector de cómics era mayoritariamente blanco, joven y heterosexual, lo que, gracias a estudios recientes, sabemos que es falso.

Ahora mismo leer un cómic de superhéroes de hace cinco años produce cierto sonrojo. En una revisión reciente de Supergirl me rechinaban los dientes al ver a esa chica de 16 años con las tetas en el cuello y una falda minúscula enseñando cacha todo el rato.

Pero las cosas han cambiado, por razones de mercado, ideológicas y… porque las cosas cambian y evolucionan, gracias a Diosa.

La cosa venía fraguándose desde hacía diez años con Dan DiDio, jefazo de DC, haciendo esfuerzos enormes en esta dirección, no siempre en los títulos más importantes, pero sí en las series más pequeñas, o en la línea de cómics para adultos Vértigo, donde las barreras se empujaban con mayor fuerza. Gracias a este señor descubrimos la sexualidad de las amazonas de Wonder Woman, tuvimos a un Starman alienígena gay de color azul, una detective de homicidios de Gotham lesbiana, una transexual con superpoderes, superhéroes negros, asiáticos, latinos, etc. Todo esto se iba colando poco a poco en las grandes cabeceras.
Por su lado, en estos últimos años, Marvel, que contaba con un mayor éxito en ventas y con una expansión al mundo del cine notable, parece que ha decidido enfocarse en la diversidad racial. Es verdad que han habido nobles excepciones: hemos tenido a los mutantes, que ya son una metáfora de la homosexualidad en sí mismos, entre los que destacan Northstar (que ya no es un elfo, ahora vuelve a ser un mutante gay, protagonista de la primera boda entre dos hombres de un cómic mainstream), Rictor y Shatterstar. Pero sobre todo se han hecho fuertes al dotar a su catálogo de unos orígenes más diversos. Apreciemos entre todos a Ms. Marvel, nuevo buque insignia de la compañía americana de origen pakistaní y musulmana practicante.

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Y vuelvo a lo primero, el parte: ¿quién va ganando?

DC, chicos, gana DC, que lleva años siendo el escondite de los personajes descarriados, extraños, mágicos y absurdos. Ese DC que lleva tiempo cometiendo tremendos errores editoriales, que ha maltratado a autores y personajes, que ha recosido y remendado su universo veinte veces en los últimos veinte años.
Pero también ese DC que nos está dando a Batwoman, la prima lesbiana de Batman, que no puede molar más. Detective Comics es ahora mismo de lo mejor que se está publicando, y ella reina en ese cómic sin rival. Ese DC en el que tenemos a dos Linternas Verdes nuevos en la Justice League, una hispana y un musulmán; el mismo que nos está dando a Apollo y a Midnighter, pareja gay hiperpoderosa, con especial mención al segundo, una especie de Batman con moralidad dudosa, asesino a veces, tierno otras y que ha se ha convertido en el primer superhéroe gay en desvelar su preferencia sexual: es pasivo, amigos.
Ese DC que, a modo de resumen, nos ha dado cómics como Secret Six, de Gail Simone, donde tuvimos a parejas poliamorosas, géneros fluidos, bisexualidad y asexualidad (gracias Gail) y por lo que parece va a seguir por esa misma línea.
Además, en DC trabajan autores queer reconocidos como Greg Rucka, Steve Orlando, Gail Simone o James Tynion IV.

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Marvel, por su parte, tiene a Angela, hermana de Thor, lesbiana y casada con una transexual. Tiene a Loki que a veces es chico, a veces es chica y a veces es un niño pequeño; tiene a unos cuantos mutantes gays, entre ellos Iceman, que va a tener su propia cabecera en breve. Pero queda muy lejos de su principal competidor. Si en este post habláramos únicamente de diversidad racial ganaría Marvel, eso seguro.

De todas formas, y para acabar, os voy a decir que es un momento maravilloso para leer cómics mainstream de una y otra editorial. Es apasionante ver cómo está cambiando y evolucionando delante de nuestros ojos, y se están convirtiendo en algo más diverso, bonito y parecido a nosotros.

Porque pocas cosas hay más bonitas que un lector sintiéndose reconocido en una ficción.

Un besito, gente diversa.


Sobre el autor

Carles Cuevas

Vive en Madrid, es actor y friki de los cómics, ambas cosas se le dan muy bien.