Ya tenemos el nuevo anuncio de la Lotería de Navidad

Lo reconozco, para mí los anuncios de la lotería de navidad son importantes. Tanto o más que la lotería misma, porque ya puestos a que te toquen, a mí me gusta que me toquen de verdad, sieneh y sieneh de minolles de leuros. Así que todos los años por estas fechas me agrada ver en lo que se gastan nuestros dineros los gobernantes. Porque recordemos que esto de la lotería es estatal y es un producto que se paga con nuestro dinero, nos guste o no.

Pero vamos al meollo del asunto: después de la maravilla del 2013, con la Caballé desatada, Muerta Sánchez haciendo que cantaba, el Busta on fire y los dientes de Raphael deslumbrando por los rincones, y después de 2015 con Justino y la animación ñoña pero emocionante, la agencia Leo Burnett vuelve a liarla parda. A las pruebas me remito:

¡Chica, qué sinvivir! ¡Que panzada a llorar! ¡Pero llorar de mocos y aspavientos!

Ahora bien, cuando se te pasa el sofocón, te has secado las lágrimas con la manga del jersey y puedes volver a pensar con claridad, te das cuenta de un par de cosas que no te gustan nada.

Primero, que a la abuela la tratan de gilipollas perdida. Coño, te pasas todo el anuncio pensando que en algún momento se enterará, o que lo sabía de antes, pero no. Imaginaos el disgusto que se va a coger la buena mujer cuando se entere que no le ha tocado. Pues de llevársela a la tumba. ¡Que los viejos son viejos y a veces chochean, pero no son idiotas!

Segundo: que los familiares son unos hijos de puta de marca mayor. A mí me hacen eso delante de todo el pueblo y los corro a bastonazos hasta que lleguen a Gibraltar, mínimo. El cabrón del nieto que no despega la mirada del móvil para decirle a su pobre abuela que la lotería es al día siguiente. Yo no lo desheredaba, agarraba el smartphone y se lo hacía comer sin patatas ni nada.

Tercero: que el guionista se vio “Goodbye Lenin” hace bien poquito.

Y por último, cuarto: que Asturias, donde está grabado el anuncio, es un sitio precioso. Yo ya lo sabía, pero me lo ha recordado y en cuanto pueda me voy a escapar un finde para allá.

Así que, señores de la Lotería: lo siento, no me ha gustado el anuncio. Se han aprovechado ustedes de mis sentimientos, pero no han dado oportunidad de redención a su protagonista, que queda como lerda, y con las señoras mayores no se juega. Y con mis sentimientos tampoco.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.