Pues a mí Doctor Strange no me ha gustado

doctor1Muchos no habrán empezado a leer este post porque se habrán arrancado los ojos al leer el título o porque habrán pensado que el autor es un gilipollas. Que algo de razón no les falta, pero no es ese el tema ahora mismo.

El caso es que a mí Doctor Strange no me gustó. No me gustó la película y no me ha gustado el concepto. ¿Por qué? Ay, mira, cari, no sé: misterios que tiene la vida. Supongo que empieza uno a estar muy saturado de películas de superhéroes y lo de andar expandiendo el universo cinemático de Marvel (o el de los otros, que no soy fanático de ninguna de las dos franquicias) me da bastante pereza.

Lo cierto es que Deadpool ha dejado el listón muy alto y, claro, ahora todo me parece poco. Stephen (¿por qué insisten en llamarle Steven?) Strange no me pareció gracioso. Un graciosete, quizás. Un graciosillo, eso seguro. Pero no creo que fuese mordaz, sarcástico, irónico ni nada por el estilo. Deadpool again, caris. Lo siento, Stephen, pero no.

Para ser totalmente sincero, tengo que decir que, salvo algunas excepciones (sí, las de Harry Potter, por ejemplo, o algunas de los 80 como El señor de las bestias), no suelen gustarme las historias sobre hechiceros, magos, artes místicas y cuartos milenios por el estilo. Y esta, queridos, es un película sobre hechiceros y cuartos milenios por el estilo. Y, mira, cari, eso a mí me tira p’atrás.

El universo cinemático de Marvel podía ser ficticio, pero era bastante coherente. Y de repente llega el Doctor Extraño y a tomar por saco la coherencia: un superhéroe con un poder supremo e infinito, capaz de cargarse a cualquiera sólo mirándolo medio mal, deja muy comprometidas las posibilidades de contar una historia medianamente interesante con un mínimo de sentido. Para que me entendáis, es como esa paradoja del universo cinemático de El señor de los anillos: si tenían águilas, ¿para qué cojones mandaron a la comunidad del anillo caminando hasta Mordor? Pues aquí lo mismo: si tenemos al Doctor Extraño, que con un golpe de su nabo supremo derrota a quien quiera, ¿para qué necesitamos a Hulk o a Tony Stark?

Así que lo que hacemos es cambiar las reglas. Hacer trampas al solitario. Cuando nos interesa, es un mago muy poderoso, capaz de hacer retroceder el tiempo (eso lo hizo Superman, ¿os acordáis?) y cuando nos interese estará limitado en sus poderes y necesitará al resto de la banda. En fin, que vamos a tener la sensación de que los guionistas (esa sensación que he tenido siempre con los creadores de cómics) nos toman el pelo. Y mira, no. Ya bastante nos ha tomado el pelo Michael Giacchino con esa banda sonora espantosa, autoplagiándose la de Star Trek.


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo