Padre, ¡he picado!

Dentro de este mundo de locura, una de las cosas que siempre me han chocado mucho es la de los curas que tienen novio. Sí, señores, no hay uno, ni dos, ni tres ¡Son muchos! Yo pienso que el celibato es una aberración, que es una tortura psicológica y física para los interfectos; pero de ahí a ser abiertamente homosexual (con la tendencia tan homófoba de ese club llamado Iglesia Católica) y además, tener pareja ya me parece la incongruencia más grande de la galaxia. Si te metes en un club misógino, machista y homófobo es tu decisión, nadie te ha puesto una pistola en la sien y mira chica, ¡te jodes por masoca!

image56106ca8c532a9.84850495Y ahora viene la pregunta:

¿Quién no ha tenido un cura en su vida?

 

Yo tengo que decir que tuve el mío, aunque no me enteré hasta un poco después. Corría el año 2004, me fui fiesta un fin de semana a Madrid donde hicimos migas con unos chicos de Valencia. Entre esos “chicos” había un osarranco de 1.80, un poquito entrado en carnes y con una barba de muerte. Pues bien, tras dos días saliendo y tonteando os podéis imaginar qué pudo a pasar. Eso sí, tengo que decir que había un par de detalles que me escamaban: El primero, que era muy reacio a hablar del trabajo (que si era profesor, todo muy vago) y el segundo, que a veces usaba un tono paternalista de voz que me ponía de los nervios; pero chica, cuando pica…

Y nada, el sábado por la noche, tras unas cuantas copas… (CENSURA, CENSURA, CENSURA). El domingo por la mañana, nos levantamos y seguimos charlando a lo cual, el pobre “se liberó” y yo me dije “¿Dónde coño te has metido?” Me empezó a contar que si era profesor de filosofía en un instituto y yo “ajá” (sin pensar en nada más) hasta que me suelta “Y tengo dos parroquias”. Yo, muy estoico, dije que ejem, claro que era como un trabajo más (¡Y una mierda!) y para colmo, empezó a contarme que había roto con su ex, que lo estaba pasando mal, y yo entre la incredulidad y el shock. Al final la cosa no fue a más, yo me volví a Murcia, él a Valencia y no supe nada más de él. Fin de mi historia de “El pájaro espino”.

El-pajaro-espino

Que conste que yo tengo mejor tipo (y gusto)

Posteriormente, hablando con más amigos he visto que el número de seminaristas/curas con relaciones (y no puntuales) gays no es desdeñable. Dos amigos míos tuvieron novios (de años) curas; uno de ellos iba a recogerlo a la parroquia cuando terminaba de dar misa (como el que sale del trabajo). Un amigo mío salió del seminario cuando rompió con su novio seminarista; sin contar con las noticias/escándalos de uso de Grindr en un seminario, la fama del seminario de mi ciudad (como la de muchos), etc, etc. Es decir, la lista no es pequeña, y yo me pregunto: ¿Para qué quieres entrar en un club que te ve como una aberración de la naturaleza y que azuza a las masas para que te odie y discrimine? Pues nada, ¡que entran a raudales!. ¿Es esta la razón por la gran animadversión de la Iglesia a los homosexuales? ¿Nos odian por su propia no aceptación? Eso sí, la anécdota siempre me ha servido para escandalizar a los más mojigatos y mira, yo cada vez me espanto de menos cosas. Y yo ahora os pregunto “¿Habéis picado?”


Sobre el autor

MuTarr

Me encanta bañarme en la sangre de mis victimas.