Yo ya no…

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Los que me conocéis un poco sabréis que soy pasivo bastante activo en redes sociales. Especialmente en Twitter. Llevo varios años tuiteando casi a diario y son ya muchas las cosas que he vivido virtualmente. Algunas muy agradables, como encontrar a gente estupenda y tener la oportunidad de participar en Atroz Con Leche. Y otras no tan agradables.

Aunque yo estoy en Twitter por las risas, algunos se lo toman muy en serio. Yo no. O, por lo menos, no siempre. Hay algunas causas con las que me siento comprometido de mayor o menor manera. Algunas me hacen saltar automáticamente, como si tuviera un resorte. Pero siempre intento arrimar el hombro y prestar mi voz en favor de aquellas que siento que valen la pena. Pero, como os he dicho, algunos se toman Twitter muy en serio. Demasiado.

Así que yo ya no. Porque empiezo a estar harto de arrimar el hombro y recibir hostias a cambio. Porque, al parecer, no puedes apoyar la lucha feminista si tienes un pene entre las piernas. Y, al parecer, no puedes ser animalista si no te has convertido al veganismo más radical. Y, al parecer, prestar tu voz a favor de los derechos de los negros es apropiación cultural. Y, al parecer, no puedes apoyar los derechos de las personas transexuales porque, por lo visto, y me quedé tó picueto cuando lo leí, los hombres homosexuales monopolizamos la lucha LGBT y oprimimos por igual a las personas transexuales, a las mujeres homosexuales y, cágate lorito, a las personas asexuales.

En fin, que es muy cansado todo, María Teresa. Así que yo ya no.

Yo ya no apoyo a las mujeres, ni a los negros, ni a las personas transexuales, ni a los estudiantes, ni a los parados, ni a los animalistas…

¿Y qué voy a conseguir con todo esto? Pues que me llamen egoísta.

Porque algunos son el puto perro del hortelano.

 

(Foto CC0: Matt Popovich)


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo