Deconstruimos a los principales ‘One Hit Wonders’ de la década de los 80

 

Antes de abordar con seriedad y un mínimo de rigor una cuestión tan manoseada y recurrente como los ONE HIT WONDER, habría que definir bien los elementos delimitadores de este fenómeno musical, para incluir a aquellos artistas que tuvieron un éxito fulgurante y arrollador y una inmensa repercusión mediática (por obra y gracia de la radio y la televisión) con una sola canción en una época determinada, y cuya trayectoria musical posterior bien es inexistente (porque no llegaron a publicar segundo o tercer disco), o, en caso de existir, ha pasado absolutamente desapercibida para el gran público por la ausencia de nuevos hits en las listas de éxitos. Ostracismo musical que la mayoría de las veces se ha debido a alguno de estos factores:

-  A la falta de talento compositivo del artista, incapaz de repetir la fórmula del éxito en nuevos trabajos.

- Al oportunismo de las discográficas encumbrando a un artista mediocre logrando poner de moda un single para luego condenarle al olvido retirándole la maquinaria promocional una vez recogidos los beneficios.

- O simplemente por la falta de interés del público, saturado con un artista o estilo concreto como consecuencia de su sobreexposición mediática (Algo que, sin embargo, no le ocurrió a Belén esteban, que aún vive de los royalties de su único pelotazo “Me quedé embarazada de Jesulín”, un superéxito comercial y mediático cuyos beneficios le duran ya más de 18 años).

Por lo expuesto, queremos hacer especial hincapié en que entre los One Hit Wonder (OHW), especialmente de la emblemática década de los 80, no pueden ni deben incluirse aquellos singles memorables por los que muchos grupos o artistas son especialmente recordados por el gran público, pero que sin embargo continuaron con una trayectoria posterior de éxitos muy considerables al margen de aquéllos que les hicieron archifamosos y conservaron una base sólida de seguidores. Así, no cometeremos el error de incluir en estas listas a artistas como Alphaville, Rick Astley, Nena, Bros, Jason Donovan, Frankie Goes to Hollywood, Fine Young Cannibals, Transvission Vamp, Culture Club o Eurythmics (#por citar sólo a algunos) por mucho que megahits como “Big in Japan”, “Never gonna give you up”, “99 Luftballons”, “When will I be famous?”, “Too many broken hearts”, “Relax”, “She drives me crazy”, “Baby I don’t care”, “Kharma Chameleon” o “Sweet Dreams”, que en buena medida han conformado la quintaesencia del sonido ochentero, hayan llegado a fagocitar (injustamente) al resto de sus logros discográficos para el común de los oyentes. Cualquier seguidor medio de la música de los 80 sabe que no es así, y que estos artistas y grupos que ponemos como ejemplo siguieron facturando en buena medida muchos otros hits aunque de menor repercusión. Además, si los considerásemos OHW, los talifanes (especialmente de Alphaville, Culture Club, Nena o Eurythmics) no tardarían en echársenos a la yugular virtual en las redes reivindicando, y con razón, la meritoria trayectoria de muchos de ellos. (Sería tan injusto como afirmar que Ana Obregón saltó a la fama únicamente por su romance con el Conde Lequio, cuando previamente ya había tonteado con el ‘ecléctico’ Miguel Bosé y el tristemente fallecido Fernando Martín, y posteriormente al conde, habría copulado con el futbolista Davor Suker, el vividor Darek, o el (¿) Jorge Juste… entre otros muchos. Así que, decididamente, en el ámbito del famoseo sentimental, la Obregón no fue una one hit wonder de las revistas del corazón, ya que ha tenido grandes conquistas muchos éxitos comerciales en el Hola al margen de Lequio, de su carrerón como actriz y de su reconocimiento internacional como bióloga).

Bajo estas premisas, el fenómeno One Hit Wonder de la década de los 80 quedaría delimitado a aquellos artistas que tuvieron un gran pelotazo comercial con un supersingle, y de los que (casi) nunca más se supo. Canciones inmortales de distintos géneros que han pervivido en nuestra memoria por el recuerdo de aquellos años vividos intensamente bailando en la disco, escuchando la radio y viendo los programas musicales de televisión, canciones que muchos recopilatorios han rememorado hasta la saciedad y a las que la ola revival también ha contribuido a mantener vivas. Y las comentaremos por orden cronológico, para tomar perspectiva de la abrumadora progresión de hits que inundaron y resplandecieron en la década más extraordinaria de la música pop, con una especial virulencia en el año 88… (Aviso a navegantes: “Video Killed The Radio Star” de The Buggles es de 1979. Tampoco esperéis encontrar las tetas de Sabrina, porque hemos querido asegurar una mínima calidad musical en nuestra selección). Seguro que hay muchos más, podrás estar más o menos de acuerdo con la lista, querrás añadir otros (sección comentarios) pero hemos intentado hilar muy fino, haciendo una lista exhaustiva pero no interminable, y estos son los 25 elegidos.

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Men at work – “Down under” (1981)

Empezamos el recorrido con una extraña curiosidad en torno al logradísimo “Down under” de los australianos Men at Work, un memorable tema de aires reggae que fue originariamente la cara B de su primer single “Keypunch Operator”. La versión mundialmente conocida de “Down under” fue la publicada en octubre de 1981 como tercer single de su primer álbum, ya en la discográfica Columbia. Pero no fue hasta enero de 1983 cuando alcanzó el nº 1 tanto en Billboard como en UK, llegando a vender nada menos que 2 millones de copias solo en USA. Recapitulando, de cara B a tercer single, triunfando en listas dos años después… todo un pelotazo en diferido, vamos.

 

Falco – “Der Kommissar” (1982)

Al austriaco Falco le vino algo grande este éxito de “Der Kommissar” en Centroeuropa, que no trascendió demasiado a las listas de UK y Estados Unidos por estar cantada en alemán. Ahora ya sabemos en quién se inspiró MC Hammer.

 

The Weather Girls – “It’s raining men” (1982)

No sé en qué estarían pensando los agentes de Diana Ross, Donna Summer, Cher y Barbara Streisand, a quienes se les ofreció este clasicazo, que finalmente fue grabado por el dúo americano The Weather Girls en 1982, vendiendo 6 millones de copias, y convirtiéndose en uno de los principales (si no el principal) himno de baile de los 80. Destacan las versiones de RuPaul con Martha Walsh (miembro de The Weather Girls) en 1997, y la de Geri Halliwell en 2001.

 

The S.O.S. Band – “Just Be Good to Me” (1983)

Aunque esta banda americana de R&B tuvo un gran éxito comercial desde sus inicios, fue este temazo “Just Be Good to Me”, con un sonido Motown en su versión original, el hit por el que se les recordará, sobre todo por la extraordinaria repercusión posterior que tuvo. No es de extrañar que una canción tan espléndida fuese objeto de infinidad de revisiones a cargo de muchos artistas, desde Deborah Cox a Mariah Carey, alcanzando gran popularidad posteriores versiones más bailables como la de Beats International “Dub be good to me”, o “Just be good to green” de Professor Green y Lilly Allen.

 

Katrina & The Waves – “Walking on sunshine” (1983)

Este tema trepidante y empalagoso con un espíritu optimista ideal para bailar en el auge del desmadre en una despedida de soltera, ha envejecido fatal, convertido en una especie de desbordante himno a la alegría moderno. No volvieron a sorprender con otro hit de esta envergadura, sencillamente porque no lo tuvieron en sus discos posteriores.

  

Murray Head – “One Night in Bangkok” (1984)

Puede no sonar mucho el nombre del artista, que la interpretó en 1984 para el musical “Chess”, y que además fue el protatonista de la película “Sunday bloody Sunday” allá por 1972. Estrofas rapeadas para terminar en un delicioso estribillo en falsete que más bien parece firmado por los mismísimos Modern Talking  (que por supuesto no están en este post, ya que los alemanes facturaron infinidad de hits).

  

Harold Faltermeyer – “Axel F” (1984)

Fue el tema principal de la película “Superdetective en Holywood”, con una atractiva y magnética línea de sintetizadores que lanzó a la fama al compositor alemán Harold Faltermeyer, responsable de multitud de bandas sonoras para varias películas entre las que destacan “Top Gun” o “Tango y Cash”.

  

Limalh – “The Neverending Story” (1984)

Compuesto por Giorgio Moroder como tema principal de la banda sonora de la película del mismo título. Un tema cargado de épica con una de las melodías más evocadoras y gloriosas de la década de los 80.

  

Opus – “Live is life” (1985)

Este tema fue grabado en vivo por el grupo austriaco Opus, con la audiencia coreando el estribillo, y alcanzó las primeras posiciones de las listas europeas. A pesar de sus más de 25 años de carrera, no volvieron a saborear ni de lejos ningún éxito similar a nivel internacional.

  

Baltimora “Tarzan Boy” (1985)

El italodisco fue un terreno muy propicio para la aparición de one hit wonders. Los riffs de guitarra y esos coros emulando el grito de Tarzán como línea melódica alegre y épica son los principales logros de los italianos Baltimora, con un extravagante videoclip con estética de comic rivalizando en simpleza con la letra del tema.

  

Estefanía de Mónaco – “Irresistible” (1986)

La princesa de Mónaco arrasó con este “Ouragán” (“Irresistible” en la versión en inglés), convertida en cantante prefabricada de la mano del compositor Romano Musumarra y del productor Yves Roze, que le hicieron un vestido a medida con este gran tema de corte italodisco que vendió más de 5 millones de copias, y nunca más volvió a dar la campanada fuera de las revistas del corazón.

  

Wax – “Right between the eyes” (1986)

Otro de esos temas alegres y vibrantes de los 80 con un grandioso puente y un estribillo algo cargante, con el que no puedes dejar de mover los pies y el cuello en cuanto lo escuchas, pura carne de radiofórmula… antes y ahora.

  

Swing Out Sister – “Breakout” (1987)

Otro de los temas más celebrados de los 80, luminoso y radiante, con su inclasificable estilo electropop con tintes de jazz y funk, grandes coros y un omnipresente saxofón, un exitazo que no volvieron a repetir en su extensa discografía posterior.

 

Midnight Oil – “Beds are burning” (1987)

Aunque todos sus álbumes alcanzaron el top ten australiano y siguieron gozando de cierto prestigio, “Beds are burning”, su potente megahit de baterías simples y estribillo arrebatador, fue el monstruo que ha condicionado para el gran público internacional el resto de los logros de este interesante grupo de rock caracterizado por su activismo y su compromiso politico y social.

  

The Blow Monkeys – “It Doesn’t Have to Be This Way” (1987)

Aunque ya tuvieron éxito en 1986 con su single “Digging Your Scene”, no fue hasta su tercer álbum cuando los británicos alcanzaron una gran repercusión comercial con “It Doesn’t Have to Be This Way” (1987) con ese acentuado protagonismo del saxo y los coros que lo convirtieron en uno de los temas más festivos y reconocibles de los 80.

 

Starship – “Nothing’s Gonna Stop Us Now” (1987)

Esta banda de rock americana facturó sin ningún género de dudas una de las baladas más arrebatadoras y esplendorosas de los 80, que formó parte de la banda sonora de la película “Mannequin”. Ahí lo dejo… ten el cleenex a mano.

  

Prefab Sprout – “Cars and girls” (1988)

Sus pegajosos coros “pah, pah, pah, shururururu pah, pah, pah… shururururu ah, ah, ah….” y su melancólico estribillo fueron suficientes para que este agradable aunque algo repelente tema de pop rock de estos dos hermanos británicos se grabara a fuego en el radioyente medio de los ochenta, hasta convertirse en carne de recopilatorio de la década, así como de Kiss FM. Aunque sólo llegó a un discreto puesto 44 en la lista de singles británica, que todo hay que decirlo.

  

Bobby McFerrin – “Don’t worry be happy” (1988)

Esta canción a capella se hizo archifamosa por su melodía alegre y ultrapegadiza, así como por su original técnica vocal con ese despliegue de efectos polifónicos que la caracteriza. Casi 30 años después, si la escuchas por la radio nada más levantarte, estás perdido para el resto del día. Indisolublemente asociada al buenrrollismo, aún en la actualidad sirve como gancho musical en campañas de operadoras de telecomunicaciones, en un desvergonzado intento marketiniano de aplacar los ánimos de los sufridores usuarios de sus servicios… “no te preocupues si te falla el wifi o si los 30 megas que te prometimos ni los vas a oler… be happy (y llama al 902) para agravar tu incidencia”.

  

Martika – “Toy soldiers” (1988)

A pesar de sus aceptables singles posteriores como “More than you know”, “I feel the earth move” (versión de Carole King) o “Martika’s kitchen”, la sombra de esta épica balada sepultó la prometedora carrera de esta sexy cantante y actriz californiana de origen cubano, que parecía que iba a convertirse en la Madonna Latina de los 90. Nada de nada.

 

Fairground Attraction – “Perfect” (1988)

Aún guardo en mi memoria mi profunda irritación cuando, atraído por el alegre magnetismo y la insultante sencillez de “Perfect” (nº 1 en UK y galardonado como mejor single en los Brit Awards de 1989), me lancé sin pensar (en qué mala hora) a por el cassette de estos escoceses y la decepcionante sensación al escuchar esta sobredosis de temas folk, un estilo para el que ni yo ni muchos de mis coetáneos, inmersos de lleno en la new age, estábamos preparados. Un single impecable que supo enganchar las ventas de un disco más que discreto. Ay, si hubiera existido Spotify en aquella época…

  

The Proclaimers – “I’m Gonna Be (500 Miles)” (1988)

Este dúo de mellizos escoceses lograron inmortalizar un tema de folk alegre y vivaracho con ritmo machacón, estribillo repetitivo rayando en lo irritante y curiosos gallos sin complejos. Craig Reid asegura que la compuso en 45 minutos, para que luego digan que el éxito viene por el trabajo y el esfuerzo. Parece que la inspiración le llegó igual de rápido que le abandonaron las musas para el resto de su carrera.

  

B.V.S.M.P. – “I need you” (1988)

Estos raperos yanquis con cara de niños buenos lo petaron en el verano del 88 con este tema tan bailable, sensiblero y empalagoso, de estribillo ultrapegadizo que te acompañaba todo el día, desde la ducha al trabajo, en el metro y en los sueños de por la noche. ¿Qué fue de ellos? Llegaron, vencieron paseando su baile molón de chico sensible de barrio por los platós de las televisiones de medio mundo, y desaparecieron del panorama tan rápido como los saldos de las tarjetas black un viernes por la tarde.

 

Glenn Medeiros – “Nothing’s gonna change my love for you” (1988)

No me ruborizo si reconozco que adoré esta edulcoradísima balada. ¿Quién no se acuerda de ese saxo apuntalando el corazón que se derrumbaba ante semejante estribillo? ¿Esa cara de niño bueno, y esa recia mata de pelo de Glenn, que recorrió todos los programas musicales habidos y por haber con su playback? Una superbalada de pretensiones atemporales que creo que ha envejecido con una respetable dignidad, impropia de muchos temas coetáneos. El chico rompió el molde de los one hit wonder, porque para colmo, el tema en realidad era una versión de George Benson. Ole sus huevos.

  

Alannah Myles – “Black Velvet” (1989)

Alannah Myles atesoraba una voz sexy y guerrera, ideal para entonar aquel estribillo arrebatador adornado por punteos de guitarra de aires heavies a lo Bonnie Tayler, que llegó a vender 5 millones de copias en todo el mundo. Casi nada. De hecho, fue la artista canadiense femenina más exitosa en ventas hasta la irrupción de Alanis Morrisette en 1995, y fue telonera de Robert Plant, Tina Turner y Simple Minds.

  

Nick Kamen – “I promised myself” (1990)

Y nos permitimos una pequeña licencia al incluir un tema de 1990, ya finalizando la década, pero que es sin duda la madre de todos los One Hit Wonders… apadrinado por Madonna, este modelo publicitario y sex symbol británico dio el pelotazo con “I promised myself”. Con ese riff de guitarra tan característico, que se inspira directamente en “A Little Respect” de Erasure, da paso a esa voz limpia y amplificada que domina un tema de baile intenso, grandilocuente y extraordinariamente melódico, en el que el estribillo es tan memorable y sensiblero como la estrofa. El que no la haya bailado extasiado, que tire la primera piedra.

   

 

E P Í L O G O

Al confeccionar esta lista de One Hit Wonders de los 80 nos viene a la mente una nueva categoría relacionada, la de los “One Album Wonder”, que podría definir a algunos artistas que, si bien tuvieron un gran éxito con un single determinado, sus álbumes de debut fueron auténticos tratados de pop ochentero que aún enorgullecen mis estanterías y siguen resonando de vez en cuando en mi reproductor. Grupos que no sería justo recordar por un solo hit, pero sí por un álbum grandioso al que no supieron o pudieron dar continuidad en una carrera más sólida.

Climie Fisher petaron las radiofórmulas y el corazón de l@s adolescentes con su edulcorado baladón “Rise to the occasion”, pero en su primer álbum “Everything” (1987) encontramos temazos como “Love changes (Everything)”, “I won’t bleed for you” o “This is me”, sin perder de vista el posterior single exclusivo “Love like a river”, una auténtica joya de los 80.

Creo que la sex symbol británica Patsy Kensit aún no se cree que Pet Shop Boys le regalara a su efímera banda Eight Wonder uno de los medios tiempos más bellos y elegantes que se han escrito, y que la rubia supo agradecer con su interpretación, convirtiéndolo en un hit terriblemente sensual y arrebatador. Pero no es menos cierto que en su único álbum “Fearless” (1988) podemos encontrar joyas como “Cross my heart”, “When the phone stops ringing”, “Baby, Baby”, “Will you remember” o “My Baby’s Heartbeat”  que son un compendio de pop bailable, luminoso y sin pretensiones al que es bueno acudir de vez en cuando.

O también los británicos Johnny Hates Jazz con un espléndido primer álbum “Turn Back The Clock” (1988) que hizo las delicias de los más exigentes con singles tan redondos y elegantes como “Shattered Dreams”, “Heart Of Gold”, “I don’t want to be a hero”, “Don’t say it’s love” o “Turn Back The Clock”. Tan cierto como que el nivel de sus dos álbumes posteriores estuvo muy por debajo de la exquisitez alcanzada con su debut.

 

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Mención especial, altar y capítulo aparte dentro de los “One Album Wonder”, merece el artista neoyorkino Terence Trent Darby, la gran esperanza soul de finales de los 80, tras un grandioso e impactante debut con el aclamado “Introducing the hardline according to Terence Trent Darby” (1987), que vendió 12 millones de copias, y que atesoraba temazos como “If You Let Me Stay”, “Wishing Well”, “Dance Little Sister” oSign Your Name“. Pero a consecuencia de su extravagante personalidad y sus cambios de estilo hacia el rock alternativo y experimental, envolvió sus posteriores trabajos en una espiral de misticismo, oscuridad y eclecticismo, no volviendo a facturar ningún tema del nivelazo de los mencionados en sus tres posteriores álbumes como Terence Trent Darby, ni tampoco con su posterior cambio de nombre artístico a Sananda Maitreya a partir del año 2001, convirtiéndose en un artista de culto sólo apto para los muy enganchados a sus delirios experimentales.

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Y hasta aquí los OHW más destacables de los 80. En nuestra humilde opinión.


Sobre el autor

DJ Farrow

Electropop. Fútbol. Cerveza fría. Todo en buena compañía.