Elena (Anaya) de mi corazón

Que alguien le diga a Elena que:

Escribo esta entrada para confensarle mi admiración de fan empedernido y contumaz. Lo hago desde la pizca de culpabilidad que me da  que la primera vez que te vi en una película pensaba que eras un bluff que no duraría. Por no hacer sangre no hablaré de la voz de pito chillona, que daban ganas de amordazarla. Era en la maravillosa “Familia” de Fernando León (película que hay que reivindicar siempre)  y puede que por tu novatez o porque estabas rodeada de estrellonas consagradas, tu presencia no destacaba especialmente.

elenaVinieron otras películas de las que casi nadie se acuerda y no sería hasta cinco años después cuando en un papel pequeñito me quede petrificado en la butaca. Era en “Lucía y el sexo” (el último estertor de maestría de Julio Medem antes de convertirse en lo que se ha convertido ahora) y aunque su actuación no duraba más de quince minutos, lo tuve clarísimo; está tía lo tiene, tiene ese algo especial.  La quiere la cámara y sabe como actuar para que su interpretación sea una carga de profundidad que al espectador le explota dentro cuando sale del cine. En dicha película mostraba ya un total control de la voz y eras capaz de ser tan eroticamente sensual como turbadora y oscura.

elenaVinieron más papeles de reparto en otras tantas películas de las que nadie se acuerda hasta el salto al mercado internacional que supuso “Van Helsing”, priimero de los  hostiones en la taquilla que ha  protagonizado Hugh Jackman y que hace que uno se plantee qué clase de ojo cínico ha tenido el australiano para elegir proyectos ¿ Cómo es posible que le sigan dando pelis de protagonista? Porque menudo desastre de carrera. La gente puso del color de los pistachos a Van Helsing  (a mí me divirtió mucho) y Elena demostró que también era capaz de funcionar  en el inglés de una gran superproducción, haciendo valer otra de sus virtudes; ser una actriz todoterreno. Eso le ha permitido hacer una carrera de lo más variopinta en papeles y países donde rueda.
elenaTambién ocurre que seguirle la pista se hace casi imposible y algunas de sus pelis rodadas fuera no se estrenan  en pantalla grande aquí ni de coña, así que hay que tirar de internet ¿Alguien ha visto la rareza argentina “Pensé que iba a ver fiesta”? Qué mira que es rara esa peli…¿ Y la escocesa “Swum”?

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En el cine español me encantó verla con lo merjorcito de las mujeres que actuan en este país en “Sólo quiero caminar” y era de lo poco que se salvaba en el plomazo lésbico de Medem llamado “Habitación en Roma” Ella aparecía tan deslumbrante que casi había que ponerse gafas de sol para poder disfrutarla como se merece.

elenaY entonces ocurrió lo que debía ocurrir. Llegó Almodóvar y le dio uno de los papeles más difíciles de toda la carrera del manchego. Si “La piel que habito” bordeaba todo el tiempo el umbral de credibilidad y no se hundía  en el ridículo más absoluto, era, evidentemente, por ella. Imagina que otra actriz podría haber salido airosa de semejante papel, porque a mí no se me ocurre ninguna, si soy sincero. Y porque como tuviéramos que esperar de Banderas una grandísima actuación a estas alturas de su regresión en el talento, íbamos apañados. Se llevó un Goya  merecidísimo y eso pocos lo podrán discutir.  Se intuye al acabar un rodaje cuando Almodóvar ha tenido química con sus actores y cuando no. Desde Penélope, parece que con nadie ha ocurrido el chispazo y desde luego, ni por las palabras de Elena ni por las de Pedro, parece que hubiera un enamoramiento artístico, lo que me hace suponer que no volverá a su cine y me da mucha pena, porque son nacidos creativamente el uno para el otro.

También  me gustó en “Todos están muertos“, otra película pequeñísima y uno de los homenajes más armargos y descreídos a lo que fue la movida madrileña. El personaje, una tía fuera de su época pelín fatal de las neuronas, es de los que Elena sabe bordar y hace del largometraje, sin ser gran cosa, merezca la pena. Por ella, solo por ella. A veces da la sensación de que buscando papeles bonitos y chulos, olvida también juzgar un largometraje por el todo y hay películas que no están a la altura de su talento.

elenaSin embargo si hoy escribo una declaración de amor es para hablar de la última película que he visto tuya, llamada “La memoria del agua“, que ha pasado por las pantallas como un suspiro y que a mí me dejó temblando. Hablamos de un argumento que es droga durísima porque describe el proceso de duelo y luto de unos padres tras perder a su hijo, es decir, que para ponerse a verla hay que tener ganas y fuerzas. Casi parece una peli hecha con la intención de usarla en grupos de terapia

la-memoria-del-agua-c_6721gr¿Y por qué habría que verla si es tan dura?, me preguntarás. Pues es fácil suponerlo. El festival con el que se despacha Elena Anaya es, de verdad, una de las actuaciones más bestias, gigantes, salvajes y brutales que he visto en mi vida. Esta vez tiene suerte porque el director chileno Matías Bize sabe hacer una película hermosa  desde la derrota . Hay  escenas  de una belleza arrebatadora donde el tiempo se para que tú, como espectador, te tomes un respiro.  Además su compañero de  metraje es todo un descubrimiento (al menos para mí) y sabe poner el contrapunto perfecto; Benjamín Vicuña.

elenaPero, insisto. Lo de Elena en “La memoria del agua” no es de este mundo. Tiene primeros planos de minutos y minutos donde es capaz de mostrar hasta cinco maneras distintas de llorar a cada cual más desgarrada. Tiene momentos donde su dolor es tan palpable que uno querría no estar siendo testigo por puro pudor. Tiene tanta tragedia en la mirada y tantas cadenas arrastradas que sale de la pantalla y se sienta al lado del que  contempla para quitarte un poco de peso y un poco de las heridas que nadie, nunca, podrá borrar. Sin embargo,  ella es capaz de llevarlas todas en su actuación y en su mirada

elenaLa pena es que es posible que sea una película que hayamos visto cuatro gatos en este país. Apenas ha tenido repercursión y supongo que aleja a la película de cualquier Goya o de otros premios, pero lo tengo claro; dudo mucho que vaya a ver una actuación femenina igual en todo el año 2016. No es un film que recomendaría a todo el mundo, pero si eres de los que admites retos, de los que de vez en cuando le pides a una película que sea algo más que palomitas, si aprecias una actuación con todo lo que significa de dejarse la piel, si necesitas una buena llorera o hace tiempo que te recomiendan que te pases a una terapia, si te gustan los actores que ponen la vida en ello ni te lo pienses. Ya estás tardando.

Díganle a Elena, que desde la distancia, la quiero. Que la llevo en un rinconcito del corazón porque me parece auténtica en un oficio consistente en hacer de la mentira, una verdad. Que se toma su trabajo como si fuese una cuestión de vida, que acepta los grandes retos. Que me impresiona profundamente su capacidad de parecer frágil siendo dura, de trasmitir con su mirada bicolor cientos de vidas. Yo, a ver con qué derecho, espero grandes cosas de ella en una típica sobrada de fan. Y por pedir, echo de menos que pruebe con la comedia. Y me pirra que esté en la película Wonder Woman,  haciendo de villana, demostrando de nuevo que nadie te podrá encasillar. Nos queda mucho por verte, Elena. Disfruten de la pinta que llevará en la peli de superhérores…

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Un ferviente admirador


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.