SALVADOR TÓXICO pone en órbita su ‘Catálogo de Planetas’

 

La paciente expectación y las inmensas ganas de degustar en directo los temas que componen el flamante “Catálogo de planetas” de Salvador Tóxico congregaron en la sala Republik de Madrid a muchas caras conocidas que se han ido sumando desde la gira de “Animalismo” hasta convertirse en algo parecido a una familia arropando a la figura de Javier Castellanos.

Grupo Sala Republik

En su papel de telonero, no defraudó en absoluto Teenage (el responsable de redescubrir la grandeza de “La fiebre” en el remezclón que ha hecho del nuevo single de ST) en su intento de agradar con su technopop luminoso, melódico y sentimental, abriendo con la inédita “Ahora o nunca”, presentando también en primicia su experiencia japonesa de “Akihabara” y  demostrando su facilidad para componer grandes temas bailables (“Batallas navales”, “Frases que duelen“, “Lo que pudo haber sido”) o preciosas y emotivas baladas (“El astronauta”, “Fuego camina conmigo”).

Teenage

Acompañado por Santi Diego a los coros, Rafael Casquel con el bajo y Javier León a los teclados, la primera parte del concierto de Salvador Tóxico estuvo marcada por el intimismo y la sensibilidad, con un equilibrado repertorio que repasaba ampliamente el nuevo álbum, así como los momentos más brillantes y emotivos de “Animalismo”. A la esperada apertura con “Micromundo” y esa memorable instrumentación con coros del final, siguió la mágica progresión rítmica de “Aunque sea de lejos”, para continuar con ese tono sentimental que inevitablemente se desprende al entonar la bella letra de su “Equipaje de arena”. Las deficiencias en el sonido se fueron disipando a medida que avanzaba la noche, del mismo modo que la emotividad de los temas, los testimonios inconfesables de este humilde artista y las bellas palabras dedicatorias iban derribando las defensas del respetable.

Grupo actuando

El repaso a su anterior álbum comenzó con temas tan delicados y conmovedores como “Magnífico” o “Me tengo que acostumbrar”, para enlazar con la amabilidad melódica de “Radiografía de una vida mínima”, que dio paso a una versión de “Oh my love” de John Lennon, con una extrema desnudez que parecía querer evocar la fragilidad de la vida humana ante la cruel masacre de Orlando, a cuyas víctimas homenajeaba. “El agua y la sed” seguía poniendo esa nota de frágil intimidad, con los impecables coros de Santi Diego y esa magnífica instrumentación final, que sirvió para sorprendernos con una inteligente transición al technopop bailable de “Dentro de tu pijama”, que supuso un auténtico punto de inflexión. El ánimo de los asistentes se tornaba más festivo cuando llegó el turno de  “La fiebre”, con Noelia Cabezas de Capitán Sunrise subiendo al escenario para bordar los coros de este apreciado tema, que se convirtió en uno de los momentos más aplaudidos de la noche. Tampoco podía faltar “No”, ampliamente coreada por los asistentes, ni el pop aterciopelado de “Si soplas”, una acertada apuesta final que acabó creando un ambiente místico y trascendente.

Y como bises, “La vida y la muerte”, cuya convincente interpretación en directo parecía querer desafiar el tono apacible y conmovedor que atesora este emblemático tema, para poner el punto final con la soberbia y bailable “Me voy a París”, capaz de fundir al público en una nostálgica despedida.

Muñeco ST


Sobre el autor

DJ Farrow

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