Lo del Míster que era gay

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Ya habíamos tenido una Miss (Miss España y Miss Universo) que resultó ser lesbiana. Y ahora tenemos un Míster España que ha resultado ser gay. Se llama Daniel Rodríguez, tiene 23 años y acaba de ser coronado elegido como el hombre más guapo de entre los guapos. O algo.

Y ahí saltó la polémica: el chico “sale del armario” (en el que, por otro lado, no creo que estuviese) y se declara abiertamente gay. Pero, ay, el subconsciente, cómo nos traiciona. Las declaraciones de Daniel, lejos de normalizar la situación, están poniendo el acento precisamente en su condición sexual. ¿Eso está mal? No, claro que no. Pero no parece que esa sea justamente su intención.

Me explico. Ya dije en Twitter que me parecía muy siglo XX que esto fuese noticia:

 

Sin embargo, como he comentado, creo que las declaraciones del chico no están arreglándolo (clica en la imagen para ir al artículo de El Mundo):

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Hombre, Daniel, lo suyo es que hubieses dicho que eres un chico como cualquier otro. Sin más. Porque decir que eres (o pretendes ser) otro homosexual del montón implica, en cierta manera, que todos los homosexuales somos iguales. Y eso, para desgracia nuestra, contribuye a perpetuar el tópico del maricón de toda la vida.

Porque, además, sus declaraciones para ABC son todavía peores (clica en la imagen para ir al artículo):

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Ahí ya me has matao, Daniel. Si hay algo que pueda perpetuar el tópico del mariquita son precisamente esas palabras. Que a estas alturas tengas que decir que un gay puede ser tan viril como un heterosexual… Nos viene a la cabeza el típico tópico del gay mariquita. El afeminado. El de la pluma. El que pierde aceite. Mira, Dani, no. Que ya me imagino que los medios habrán cogido el titular que más les convenía. Pero, al final, excusatio non petita, acusatio manifesta. Somos esclavos (sí, quizás demasiado) de nuestras palabras y que en pleno siglo XXI tengas que venir precisamente a decir esto (¿recuerdas lo que te dije antes del subconsciente?) nos hace viajar en el tiempo. Unos 30 años. Al pasado, concretamente.

Una fantástica ocasión perdida. Una magnífica oportunidad para normalizar -sí, caris, todavía estamos así- la homosexualidad. Para dejar claro que no eres solo un gay más que está haciendo cosas de heterosexuales.


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo