ANOHNI – Hopelessness

Yo no soy crítico musical. No se quién son esta gente que colabora en el nuevo disco de ANOHNI (he leído que a ella le gusta que se escriba así, en mayúsculas) pero en el momento que salió “drone bomb me” me lo compré en preventa, y aquí os expongo mis razones:

1. ANOHNI tiene los huevos como el caballo de Espartero.

¿Cuántas artistas actuales conocéis que se pongan a criticar a Obama desde un punto de vista de izquierdas? De izquierdas estadounidenses, quicir. Recordemos que Estados Unidos es como ese amigo de mi abuelo que luchó en la división azul y que decía que él no tenía mano izquierda y derecha, sino derecha y ultraderecha. Pues USA igual. Y viene la paya de ANOHNI y le dice que no, que es un vendemotos. Que está matando gente. Y para decir eso hay que tener valor y coraje, como Constantino Romero, pero en trans.

2. ANOHNI tiene muy claros sus objetivos:

Hay algunos medios del ambiente que están poniendo a parir el disco porque se queda en la mitad de la pista de baile. En Pitchfork, que es un referente de bien para estas cosas según mi marido, le dan un nueve sobre diez. Señores, pensad ahora en los que nos gusta bailar tranquilitos en el salón de nuestra casa, o de la vuestra si algún día os decidís a hacer esa cena/sarao que lleváis prometiendo tanto tiempo, guarras. Pues nos mola que sea una cosita así como para bailar y pensar. Que te apetece mover el culete, sube el volumen. Que no, escucha la letra.

3. ANOHNI ha hecho amiguis nuevas, y se nota.

Aparte de los que no conozco pero que ahora le voy a dar al play para darles cera, se nota que ha pasado por Hércules & Love Affair y que ha cantado en el último de la china mongola gundrunmonsdöttir. Y el cambio, el puntito electrónico, pues es de agradecer.

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4. Con Hopelessness se demuestra que se puede cantar sobre temas controvertidos sin ser un peñazo.

Te lo resumo en dos palabras: Ismael Serrano.

5. Por “drone bomb me”

Que probablemente sea la mejor canción que escuches en todo 2016, por mucho disco que saque nosequién.

Conclusión: el disco es desigual, sí. Lo han intentado vender como un revulsivo para las pistas de baile y para nada. Pero es un disco grande, no enorme, pero grande de pelotas. Con sus varias cancionazas y un par de ellas que son para echar a llorar de lo malas que son. Pero merece mucho la pena.

Podéis escucharlo aquí

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Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.