Guía atroz para poner el culo como un campeón

tumblr_nwfslcCOUk1t3yc74o1_500Recientemente he tenido varios replies (contestaciones, pero en inglés, que todo tengo que explicarlo) en Twitter al respecto de un tema que a todos los homosexuales nos interesa: sexo anal: cómo recibirlo como un campeón y disfrutar. Uno no es que sea una eminencia mundial en el tema, pero sí que es cierto que con el paso de los años he pasado del típico “en mi culo no entra ni el pelo de una gamba” a disfrutar, pero además mucho, del sexo anal en modo receptivo.

*Nota del autor: en este texto voy a intentar no hablar de activo y pasivo por dos motivos: uno, porque existen muchos “activos” que son lo que denominamos “estrellitas de mar” y también muchos “pasivos” que superarían a cualquier cowboy sobre un toro bravo. Así que intentaré usar otros términos, como “dador” y “receptor” “pitcher” y “catcher” o perífrasis así, claras. Lo iréis entendiendo, que sé que los lectores de este blog sois, además de guapísimos, de lo más inteligente que hay.

En primer lugar, para recibir hay que querer. Hay gente que quiere más a menudo, hay gente que quiere menos a menudo y hay gente que no quiere nunca -ya os adelanto que no sabéis lo que os perdéis, chicas, pero vosotras mismas-. Pero el sexo anal es (y nunca mejor dicho) como un pedo: si lo fuerzas, puede acabar en mierda.

Una vez queda claro que lo importante es que te apetezca, puede que te haya pasado como me ha pasado a mí durante un tiempo, que la vergüenza, el miedo al dolor, el miedo a manchar (SÍ, ¿QUÉ PASA? A MÍ ME MOLESTA EL CHOCOLATE EN EL CHURRO), la inexperiencia por parte del participante introductor,… Para todos los que no tengáis la experiencia placentera del popular “poner el culo” y que os apetezca que os follen como perras en celo, aquí os pongo una pequeña guía que a mí me vino bien aprender. Y realmente espero que a vosotras también, amigas, porque “no hay nada más lindo que la versatilidad unida”, como decían los payasos de la tele (Ah, ¿que no era así? Pues así me lo aprendí yo).

1. Mentalízate y decide si quieres probarlo o no. Que esto parece una tontería, pero estáis en la discoteca (o en el Starbucks, o en el Mercadona de Ribera de Curtidores, no nos pongamos ahora finas), veis a un chulo de estos que dices “madre mía, es que este me coge y me destroza” pero ¡AY! Sólo de pensar en que os va a meter su presumiblemente extintor industrial por la parte de detrás os entran los sudores fríos. Y ni os acercáis.

Empotrador

¿Por qué? ¿Es por miedo o es por falta de ganas? Quede claro que hay gente que NO le gusta. Y sí, lo han probado. Y sí, se lo han hecho muy bien. Y no, no les gusta. Mira, déjame mi orificio de salida como sólo de salida, que eso es antifontanería.

Si te apetece que te empotre, acércate. Quedad para otro día, mejor, que las primeras veces hay que hacer cosas antes, y prepárate a disfrutar. Seguramente ese chico lo haga bien, porque cuando tiene esta pinta, seguramente sepa lo que está haciendo.

tamaño grande

2. Higiene y limpieza. Normas básicas. Límpiate, tía. No, en serio. Límpiate el culo. Si tu miedo es manchar el pene del otro, existen muchas cosas que puedes hacer. Yo, cuando follaba poco, era amigo del Micralax de los microenemas. Pero eso, usado a diario, no es bueno para la flora (y la fauna, en algunos) intestinal, así que hubo que buscar otras opciones.

limpieza

Hay muchas formas: los citados microenemas (o una pera para lavativas, que es lo mismo pero mucho menos invasivo, recomendado para catchers habituales), meterse dos dedos por el culo con jabón en la ducha y luego aclarar, enchufarte el chorro de la ducha e ir tirándolo -que es una guarrada a menos que tengas el váter cerca, te lo digo como amiga-,… Lo mejor es comer bien y tener un flujo intestinal bueno y correcto, pero ahí ya no me voy a meter.

Enema

Lo importante es que estés seguro y cómodo. Luego ya decides si perfumarte (existen colonias en pastilla que no tienen alcohol y que puedes usarlas), si dejarlo al aire o lo que te apetezca. Porque ahí van a pasar cosas. Y lo importante es que estés cómodo y dejes de preocuparte por si vas a dejarle el pene como un Mikado gordo.

3. Tema pelos o “es que tengo la raja del culo como el sobaco de Chewbacca”. En primer lugar, eso no es molesto para muchos. Es hasta bonito para muchos. Pero si tú quieres tener el culo como el de un bebé, allá tú. Aquí no te puedo ayudar porque nunca jamás lo he hecho. Ni lo he intentado. Pero… Lo he sufrido. Y de aquí mi FlannyConsejo: Si te depilas el ano, ten la precaución de hacerlo a menudo. Si no, cuando empiezan a salir, raspan y además del riesgo de que se rompa el preservativo con la fricción, parece que te estés follando un estropajo para ollas. Y hombre, molar no mola mucho.

culopeludo

4. Empieza la acción: Tu chulazo está en casa. Ya os habéis quitado la ropa y habéis hecho todo lo que podíais haber hecho con las manos, la boca, los dientes, los pies (a quien le guste) y, si me apuras, hasta con las pestañas. Llega el momento de la penetración. Y él quiere penetrarte a ti. Y tú quieres que te penetre. Y estás tranquilo porque te has limpiado y sabes que ahí no va a salir Nutella.

Esto empieza

Pero te da ese no-sé-qué-que-qué-sé-yo y no terminas de convencerte… Pasa. Es normal. La sociedad ha dejado claro que no se es “pasivo” si no “pasiva” o “pasivorra”. O peor, “perra pasiva”. Incluso muchos tíos que introducen pene tienen la genial idea de llamarle al culo “chochito” o “coñito” (o sus hermanos mayores chocho y coño). Y te sientes… Inferior.

Señor con extintor

Mira, tía, esto es así: maricones sois los dos. Y sin uno que ponga el culo y otro que ponga el rabo no hay penetración. Así que déjate de chorradas y dile a tu compañero que de chochito nada, que lo que tú tienes es un culo como un melón de grande y deja claro que poner el culo no te hace “menos hombre”. Y si sigue por esas lides… Mándalo a la mierda, que pollas como brazos de abrigo de Monsterrat Caballé hay a miles.

[Momento Lolita o “ANÉCDOTA, ANÉCDOTA”] En mi caso particular he tenido dos parejas sexuales que me han puesto a 20 uñas. Uno de ellos tenía ese rollito del que hablaba antes. Pero estaba buenísimo y tenía un rabazo. En un primer momento intenté no escuchar eso. Bastante tenía ya con controlar el dolor (del que hablaremos luego) y disfrutar del hecho. Pero, sinceramente, el tema “chulazo que es más hombre porque te mete el rabo” acabó por quitarme muchas de las ganas de follar con él. Sin embargo, el otro, un niño de 23 años con unos ojos para morirse de bonitos, era todo lo contrario: un amor, un encanto que me preguntaba y se preocupaba por mi comodidad, que estuviera relajado y disfrutando. Y creedme, el niño de 23 años luego era una máquina sexual impresionante que me daba la vuelta a los ojos. Vamos, que no era un romanticón sieso ni nada que se le pareciera. ¿Resultado? Hasta que empecé con mi pareja (que se ha beneficiado de este movimiento mío hacia la versatilidad y que me tiene contentísimo en todos los roles y movimientos, gracias por preguntar) estaba deseando que volviera a Valencia para que me diera la vuelta como un calcetín a base de polla. [FIN DEL MOMENTO]

5. Con paciencia y vaselina, un elefante se la metió a una hormiga. Lubricación, lubricación, lubricación, chica. Ese es el secreto. Bueno, el secreto es que el tío que te coma el culo como si estuviera comiéndose un pirulo tropical y un helado de Ben & Jerry’s al mismo tiempo. Practicad con ello.

Helado

Para mí, es el momento en el que todo se relaja y se abre. Si no lo has probado, pruébalo. Pero ya mismo. Eso sí, para eso el punto 2 (la higiene) es importante. MUY importante. No querrás que te estén comiendo el culo como fruición y le aparezca en la lengua una lenteja. Que se tome el tiempo que sea necesario. 50 minutos no es mucho. Y si le parece mucho, que pare y beba un poco de agua. Pero que siga.

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6. Un dedo, dos dedos, tres dedos. Tu culo está abierto. Cada vez tienes más ganas de que el chulazo te enchufe esa tercera pierna entre nalga y nalga. Pero recuerdas lo mal que lo pasaste la última vez que estuviste estreñido y… Ay, eso no te va a caber.

Pues hombre, claro. Hay hay que ir preparándolo. Si tu compañero es experto, lo sabrá. Si no, se lo dices; “empieza por un dedito, majo“. Se empieza con uno, jugando alrededor, entrando un poco y saliendo… Mira, no te voy a contar cómo hay que hacerlo porque estamos en horario infantil. Pero después del uno, el dos, después del dos, el tres,… A mí con dos ya me vale. Pero hay gente que quiere 5. Va a gustos. Y a fistings, a veces.

7. Practicar con dildos: cómo ser tu propio pitcher. Otra opción (que no es excluyente con los dedos y el anilingus) es el uso de dildos. Quien dice dildos, dice vibradores, pepinos gordos o una berenjena pasada unos segundos por el micro. No te vamos a juzgar. Pero, sinceramente, llevar tú el control es un primer paso que igual con el chulo en la cama no es el mejor momento, pero igual sí, oye. Que puede ser muy sexy y divertido. Y empiezas tú, ve el ritmo y la forma, sigue él y luego te lo cambia por el de carne. Por darte una idea.

dildo

8. Duele, sí, pero no duele. Vamos a ver, seamos claros: que te enchufen el pene por el culo, duele. No es “dolor” per se (a veces, sí, mucho, de “SACA ESO DE AHÍ AHORA MISMO SI NO QUIERES QUE TE LO ARRANQUE” y suele significar que te ha comido poco el culo; que vuelva a darle a la lengua), si no una sensación rarísima. Molesta, pero al mismo tiempo hay gustito por ahí. Lo notas, pero la molestia, la sensación de que no sabes qué pasa (que sí sabes qué pasa: que te estás cagando, o eso crees), el miedo a si te va a doler más o se va a quedar así,… Respira, dile al otro que la meta con calma, que no empiece a moverse como si estuviera inflando una colchoneta y céntrate en ese placer que notas. Lo hay. Lo sientes. Es guay. Mola. Ay, pero me cagCÉNTRATE EN EL PLACER, CORCHO.

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Creedme, es una sensación fantástica. Necesitas tiempo, necesitas relajación, necesitas sentirte cómodo, necesitas… Lo que necesites. Pero cuando llegas ahí, la sensación es maravillosa. Y sólo quieres que siga y que no se acabe.

despacito

9. Busca la postura mejor. La mía es de lado o encima. Estuve con un chico que era tumbado boca arriba y con una pierna rodeándome la cintura (sí, era alto y sí, yo estaba más delgado, pérfidas, que sois unas pérfidas). Hay otros que quieren a cuatro patas y que les tiren del pelo. Probad posturas, probadlas todas y veréis la que os gusta más. Hay una para ti y estoy convencido de que la vas a encontrar.

De laditocabalgando

10. Cantidad no es sinónimo de calidad. Vale, señores que introducen el pene en anos ajenos. Este punto es más para vosotros. No, dos horas de empujar no es molar más. No, follar como si taladrárais asfalto durante 70 minutos no es mejor. El sexo es para disfrutarlo entre dos personas. Preguntad, comunicaos y ved qué es lo que está yendo bien y lo que está yendo mal. Y si no, flip-flop y recibid lo que dais e igual así os dais cuenta de qué falla…

taladrando

[BONUS TRACK, como en lo buenos discos]

11. La práctica hace el maestro. Nadie nace enseñado. Y en recibir, mucho menos. Bueno, sí, hay gente que desde el primer momento en que le introducen un rabo ven que eso es lo suyo y se abren como una flor. Pero este texto no es para ellos. Es para ti, que quieres probar a recibir pero te da miedo. Prueba. Con tu pareja o con muchas parejas temporales. Cambia posturas, cambia fórmulas, haz un “mitad y mitad” (yo te doy, tú me das),… Cuando os queráis dar cuenta, tendréis la cabeza pidiendo follar los lunes y ser follados los jueves. Y, si no, pues tampoco pasa nada, SÓLO ACTIVO en el Grindr hay más de uno y más de dos. Y digo yo que lo llevarán bien…

Pero a lo que importa. ¿a vosotros qué os va bien? Ayudémonos a versatilizarnos todos y ser más felices, follar más y poner más de los nervios a los homófobos.


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.