Carta abierta a Lucía Etxebarria

LUCIA EN EFE (Foto de archivo de EFE cogida del propio Diario Público)

Estimada Lucía Etxebarria:

Después de tus últimas tonterías declaraciones en tu blog con el título “soy superdotada, mi hija lo es, y tú me odias por ello“, me gustaría escribirte una “carta abierta” de esas que tantísimo te gustan, para responder, de manera personal e intransferible, lo que vas criticando por ahí al respecto del tratamiento de los tuiteros que te responden en tu cuenta, pública y abierta.

En primer lugar, Me gustaría decirte que no, no nos metemos contigo por ser MENSA. Ser Mensa es una estupidez decisión personal y, si quieres pagar para pertenecer a un “club de listos” pues oye, cada uno con su dinero hace lo que quiere. Hay gente que se lo gasta en coca, hay gente que se lo gasta en birras y hay gente que se mete en una secta y le da todo su dinero al “líder”. Mientras sea su dinero, como si lo quiere quemar en la chimenea.

Lo que hemos criticado en Twitter, que para que te hagas una idea, es un foro ABIERTO en el que todo el mundo puede participar, si le apetece; lo que hemos criticado, insisto, es que el carnet de Mensa no te da derecho a hablar de todo. Ser inteligente y saber de todo no es lo mismo. Y por eso, porque publicaste un tuit respondiendo a una persona que tenías el carnet de Mensa y que si le parecían “suficientes credenciales”, nos descojonamos un pelín de ti. Que luego has dicho que el tuit “pretendía ser irónico”. Pero ya te digo que si fuera irónico, no te habrías puesto de la manera que te has puesto, chica. Que te ha faltado decir “pues ahora me enfado y no respiro”.

MENSA

Huelga decir que burros, trolls y subnormales hay en todas partes. Siento que te hayan llamado gorda, tonta, roja, feminista, guarra o lo que sea. No te lo mereces, de verdad. Y sí, son unos gilipollas y unos chulos que seguramente vivan aún con sus padres y se la pelen con el catálogo de lencería del Venca. Esto que vaya por delante.

Eso sí, de ahí a criticar a todo el mundo que te dice que lo que has sido es una “bocachancla”, sencillamente porque es que lo has sido, pues tampoco. Y, ya que estamos, te dejo una frase de esas de la sabiduría popular para que te la leas un par de veces, que como eres de Mensa seguro que lo pillas: “Rectificar es de sabios”.

Pero no, ¿para qué rectificar? Es mucho mejor tener una pataleta como una niña de 5 años y, además, ponerse conspiranoica con partidos políticos y diarios (El Diario Público, que además publicó íntegramente tu carta abierta, gesto que considero ya como última mofa, dicho sea de paso). Claro, mujer, mucho, mucho, mucho más lógico. Por cierto, ¿sabes que yo, @FlanaganMcPhee, he hecho un TT también? Era #PseudomencionaaunTuitero. Fue muy gracioso. Y no tengo a un medio de comunicación ni a un partido político detrás. Simplemente gustó a los tuiteros y lo conseguimos. Así, como comentario

Y de ahí la segunda parte de la mofa, querida Lucía. ¿Que Podemos y el Diario Público han hecho una campaña para desprestigiarte? Una cosa, Lucía, corazón, ¿de verdad te crees tan importante en este mundo? Fuiste una escritora de éxito que escribió sobre sexo y el lado femenino estupendamente. A mí no me ha gustado nada de lo que has escrito, pero bueno, este es un tema personal. Gustaste mucho, tuviste mucho éxito… Hace 15 años o así. Ya está. No pasa nada. Escribe algo nuevo, decide mejor quién te asesora y fíate menos de tus Etxebarrilibers, que no te hacen ningún bien. Pero no te pongas conspiranoica y menos en Twitter, porque la conspiranoia en Twitter nunca sale bien. Aunque los conspiranoicos nos llaméis “ingenuos”.

Lucía en su blog

Me parece ideal que opines en programas como Julia en la Onda o en periódicos y blogs, que pongas en tu cuenta de Twitter lo que te apetezca y que despotriques contra todo y contra todos. Como también me parece estupendo que haya gente que considere que no eres una voz “de nivel” para hablar de ciertos temas (como la homeopatía, que además tienes mucha pinta de ser usuaria habitual). Que por eso viene todo, Lucy, darling. Lo único que te dijeron es que no eras una voz “de peso” (va sin segundas, lo juro) para hablar de homeopatía. Nada más. Y, sinceramente, no, no lo eres. Ni tú ni ninguna de las personas que compartieron Gabinete contigo ese día. Pero vamos, de nuevo, opinión personal.

Homeopatía

Así que no te victimices, tía, porque no te queda nada bien. Sobre todo cuando esto lo has montado solita, querida. Y si lo haces por estar en el candelero, chica, pues quéjate de una manera menos idiota, porque, de verdad, quedas un tanto ridícula. A mi parecer, insisto.

“Mi cuenta es mía y me la follo cuando quiero” es mi motto. Y tú, que eres tan personalista y tan “de la piel para dentro decido yo” -algo en lo que coincido- pues chica, recuerda que Twitter no lo tienes dentro de tu piel y, por tanto, podemos opinar. Insultar no, repito. Insultar está fatal. Pero decirte “te has metido en un jardín” o “has metido la pata hasta las cejas” no está de más.

Por lo menos, haz un poco de autocrítica y recapacita sobre por qué la gente te dice las cosas. No es por Mensa. No es por superdotada. No es por gorda. Ni por malfollada. No es por nada de eso. Es porque te has subido a una parra muy alta cuando no tenías razón. Y por más que ahora te pongas a puntualizar y a tergiversar tus palabras (“lo de Mensa era irónico”, “me critican porque soy gorda”…

¿Qué problema tienes con tu talla, querida? Porque, palabra de oso, estar gordo no significa no ser sexy; te lo digo yo, que estoy tirando a redondo y bastante follable (esto no lo digo yo, esto lo dicen mi novio y algún que otro chaser de la red de redes). Si no quieres estar gorda, haz dieta. Y si quieres estar gorda, búscate a alguien que te quiera así. Verás cómo tu autoestima mejora una barbaridad.

Lo que has dicho es lo que has dicho y el resto tenemos derecho a opinar. Aunque no te guste lo que opinamos. Y, si no te gusta la mofa y que se le dé la vuelta a todo, pues no entres a Twitter, hija. Allí todo es una broma y estamos a la que salta para reírnos. De y con. Llámanos tristes, llámanos bullies, llámanos como quieras. Pero si no te gusta, no entres. No “hay que estar” en ningún sitio. Haz un Calamaro y ya está. Twitter va a seguir estando ahí cuando se te pase la pataleta.


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.