SI HUBIERA TENIDO UNA HIJA LA HUBIERA LLAMADO HILDEGARDA

En este blog se habla muy poco de mujeres. Y es una pena, porque seguro que tenemos un montón de lectoras por ahí que quieren escuchar cosas de si mismas, o de sus amigas o que nos interesan aparte de los hombres. Que nos interesan, a todas las edades. Eso también.

Últimamente me ha dado por leer biografías de mujeres, muy interesantes. Y la verdad es que aunque hemos hecho mucho para ser valoradas queda muchísimo por hacer. Ya hablaremos de este tema en otros posts, que da para largo. Lo que me ha sorprendido es la coincidencia de varias que he leído con el mismo nombre: Hildegard. Que mira que es feo de narices el nombre, es nombre de mujer securria, estirada, de poca chicha. Un nombre de señorona delgada y amargada. Pero mira, no. A las pruebas me remito.

HILDEGARD DE BINGEN.

Esta mujer nació allá por el siglo once, unos años después de que los países cristianos pensaran que se iba a acabar el mundo con el fin del primer milenio. Justo lo que pasó también en el año dos mil, pero con los ordenadores. Fue una señora estupenda, abadesa, monja, que tenía unas visiones que la hicieron favorita de la realeza por los buenos consejos que daba. Yo lo que he dicho siempre de esta y de Santa Teresa es que a ver, eres monja, estás obligada a hacer ayunos, a vestir siempre la misma ropa, ni un descansito para el cuerpo, ni un metesaca ni una triste media onza de chocolate que llevarse a la boca ¡Pues bastantes pocas visiones tenían estas pobres! Vamos, soy yo y no duraba ni dos semanas.

El caso es que además de tener visiones Hildegarda de Bingen era escritora, médico y compositora de música religiosa, como no podía ser de otra manera. No iba a componer la macarena, digo yo. Fundó el monasterio de Rupertsberg y se escribía con los poderes de la época, el papa, el emperador y más.

Pero lo que más me gusta de Hildegarda de Bingen es que, agárrate, ¡se inventó una lengua! La lengua ignota, cuyo alfabeto podéis ver en esta foto

Hildegard_von_bingen_-_litterae_ignotae

Así que por narices tenía que ser la patrona de los esperantistas. A mi me parece, que para lo dura que tenía que ser la vida en la edad media, una mujer con las narices de llevarle la contraria a la mitad de los curas de la época y que no la quemaran viva, tenía que ser muy inteligente. Y buena, muy buena en lo suyo.

HILDEGART RODRIGUEZ

Lo de esta chica da para que quiten el secreto de puente viejo y pongan una telenovela de su vida. La cosa empieza así: una madre muy influenciada por las teorías políticas de la época, decide convertir a su hija en supermujer, y la niña, que da la casualidad que es superdotada de narices, pero superdotada de que el seso no le cabía en la cabeza, empieza a escribir a los tres años y a los ocho ya habla seis idiomas. Se puso a estudiar derecho y terminó la carrera ¡Con diecisiete años! ¡Diecisiete! Casi lo que he tardado yo en leerme el Quijote, que lo iba cogiendo y dejando por pura pereza.

La niña empieza a interesarse por la revolución sexual (como todas y todos, y la que diga que no miente) bien pronto, y se afilia al PSOE y a la UGT, pero a los de antes, no a estos de ahora, no os confundáis. Y en el 32 la expulsan por revolucionaria. Ahora la hubieran condenado, en esta época que no se puede decir una palabra más alta que otra, la hubieran condenado a prisión perpetua o algo así.

La chica, que no nos olvidemos que es una chica de diecinueve años, se escribe con gente tan importante de la época como Gregorio Marañon o H.G. Wellls, el de la guerra de los mundos. Tan interesante debía de ser que los dos se la quisieron llevar de secretaria. Que hay que joderse, perdón por la expresión, con el señor Marañon o el señor Wells, que ya podían haberla ofrecido un puesto un poco más atrayente.

El caso es que la buena de Hildegart publicó algunas obras importantísimas en su época como “La rebeldía sexual de la juventud” y “Profilaxis anticoncepcional” que las lees ahora y te caes de espaldas de lo atrasadas que estamos. Porque me duele mucho decirlo, pero estamos MUY ATRASADAS. Vamos para atrás como los cangrejos. Me da una pena horrible ver a las nietas de mis amigas que de vez en cuando me cuentan unas cosas que te preguntas que demonios hemos hecho mal las mujeres para que ahora una niña de dieciocho años se crea que la marcha atrás es un anticonceptivo cien por cien fiable. Esto no me lo estoy inventando, que me lo dijo el otro día una chica en la asociación. Casi la cruzo la cara por boba. Más que nada porque se lo había dicho su noviete y la otra ni se molestó en mirarlo en internet, que tiempo para el Facebook si que tienen pero para informarse no.

Pues Hildegart era brillantísima, maravillosa y quería llegar muy alto, pero claro, alejándose del proyecto que tenía la madre para ella. Pensaba marcharse a Inglaterra con el señor H.G. Wells.

¿Y qué hizo la madre?

Se plantó en su dormitorio y le pegó tres tiros con una escopeta de caza. Si no eres como yo quiero que seas no vas a ser de otra manera. Como muchas madres hacen con sus hijos. No con la escopeta, pero con muchas otras cosas. Si no estudias derecho no te pago la carrera, aunque seas un actor maravilloso. ¿Eres lesbiana? En esta casa no entras nunca más. Escopetazo en el corazón.

Pobre Hildegart. Si la hubieran dejado vivir, seguro que ahora este país que tenemos sería de otra manera. Yo me la imagino hablando con Clara Campoamor, cenando con la Pasionaria, y arreglando el mundo. Pobrecita. En fin.

HILDEGARDA PEPLAU

¿Has ido últimamente al hospital? ¿Te has encontrado con alguna enfermera que te ha tratado maravillosamente? De las que se sientan contigo, te cuentan lo que tienes, te preguntan cómo estás y te ayudan no solo con la enfermedad sino con lo que tú piensas que es la enfermedad, con los sentimientos que te provoca, con la forma de afrontarla. Pues que sepas que están aplicando contigo, y gracias a dios que es así, las teorías de Hildegard Peplau, una enfermera estadounidense que insistió en que la relación enfermera – paciente es casi tan importante como la medicación. Una esta señora con todas las letras.

med-peplau

Y ya me despido por hoy. Un beso enorme a todas. Y todos. Como compensación por el rollo que os he soltado os dejo un video de otra Hildegard, cantante de ópera maravillosa.

Un beso muy grande a todos.

Mariasun.


Sobre el autor

Mariasun

Saludos a todos mis mariquitas maravillosos. Os quiero mucho.