Lugares de película (en los que querría vivir)

El Madrid de La ley del deseo.

leyPero también de Átame y Mujeres al borde de un ataque de nervios. Siempre que voy a la capital lo hago con el regusto de volver a una ciudad que no existe y es posible que nunca existiera más allá de los fotogramas de Almodóvar. Fotogramas que ni el mismo ha sido capaz de  repetir, al menos el espíritu y en la atmósfera, eso tan difícil de hacer en una película y tan difícil de explicar. Una ciudad de verano medio vacía, más acogedora de lo que seguramente es, llena de casas como museos y pisos que son una fiesta, donde es fácil encontrar sexo, drogas y diversión sin fin, donde siempre puede pasar lo imposible y hay fiestas, inaguraciones y estrenos donde tú estás invitado  Era una ciudad mucho más libre, abierta y desprejuiciada de lo que es hoy sin duda. Siempre que regreso trato de husmear si queda algún rastro, intento tomarme un café en el Manila pero sin resultado.

Nueva York en Desayuno con diamantes

Desayuno-con-diamantes (3)A riesgo de que varios dejen de leer aquí, diré que no soy muy fan de esta película, pero la ciudad de Nueva York que retrata es tan ciudad ideal que solo puede ser mentira. De tan amable sus esquinas parecen romas y redondeadas. Huele fresca y allá donde mires, ves una imagen que podría encajar perfectamente en la definición de buen gusto . Las grandes avenidas, las calles numeradas te susurran que salgas, que pasees, que en Nueva York quedarse en casa es desperdiciar los días. Un lugar donde siempre parece que reina el buen tiempo y donde tener estilo no es una opción; es una necesidad. No hay polución que estropee las vistas, ni colores pardos ni cemento gris. No hay atascos, ni bocinas que rompàn la ilusión, ni barrios peligrosos, ni hay problemas raciales ni inseguridad que te cohiba paa salir a la calle. Las fiestas en los pisos del vecindario tienen un toque de distinción y  hasta la  feorra escalera de incendios puede convertirse en el rincón con más encanto .

Zihuatanejo en Cadena Perpetua

ziguatanejoTiene gracia que de Zihuatanejo sólo conozca esta imagen y ni siquiera sé si se acerca a la realidad o es una invención de su director, el gran Frank Darabont. En cualquier caso, es el sitio que si me dieran a elegir, escogería sin duda para escaparme. Pero escaparme para siempre. Zihuatanejo es un estado mental donde el amor ya no duele y sólo hay hueco para la amistad. Zihuatanejo es no esperar nada, es la calma mental, es el disfrute de ver pasar las horas, es la mentira de que un día tendremos premio a nuestro sufrimiento. Con solo pronunciarlo ya suenan murmullo de olas y una brisa cálida te acaricia la cara; Zi-hua-ta-ne-jo. También es el sitio que no importa, porque por fin lo importante no es el dónde sino con quién. Zihuatanejo será un sitio maravilloso sólo si tienes un amigo con quién poderlo disfrutar y una vida a la que poder mirar de frente sin sentir vergüenza..

Una mansión victoriana en la campiña inglesa en Maurice, Expiación, Retorno a Brideshide, Sentido y sensibilidad, Regreso a Howards End,  etc.

Brideshead RevisitedSeamos sinceros; cuando uno se imagina viviendo en la típica mansión inglesa donde se toma té, hay conciertos después de cenar y las pasiones se desbocan bajo la aparente frialdad, no se imagina como mayordomo. Ni cómo cocinera. Ni como encargado de los caballos. Uno se imagina estudiando en Oxford una interesantísima carrera llena de los clásicos, de música y de compañeros buenorros con equivoca amistad. Sin la presión de tener que labrarte un futuro porque tu futuro de alta sociedad ya está marcado. Y cuando llegan las vacaciones, te imaginas regresando a la mansión familiar, donde te espèra tu futura vida de dueño y señor sin conciencia de clase. En invierno, la hoguera calentará tu cama mullida que habrá preparado la sirvienta. En verano, las largas noches de reuniones sociales permitirán encuentros fugaces de sexo culpable que sabe a hierba fresca y techos de luna.

La puerta de Tannhäuser en Alien, Blade Runner, Interestellar, etc.

puerta-gate-tannhauserEn  la puerta de Tannhäuser no se podría vivir, pero el viaje seguro que merece la pena sólo por ser testigo de los rayos C brillando en la oscuridad. Un viaje que ocuparía toda una vida y que debería ser en una nave espacial en la que montaría solo  si me aseguran  una tripulación como la del  Serenity . Entonces, con  ojos cerrados y sin mirar atras echando de menos.  No será espacio-tiempo perdido. Porque habrás sido testigo de lo prodigiosa que puede ser una constelación, lo inexplicable hecho de polvo de estrellas, lo infinitamente pequeña que es nuestra vida al lado del milagro de atravesar galaxias haciendo de la ley de la relatividad, una poesía de Kavafis. Ante tanta inmensidad estelar, ya no importan ni las lagrimas, ni la lluvia.

Pleasentville

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Los años cincuenta en el cine tienen el color de los sueños y son esa época  dorada que los norteamericanos han sabido vender tan bien porque aún no habían perdido la inocencia como país. Directamente me quedaría a vivir en los fotogramas de colores de Niagara, Vértigo o Esplendor en la hierba.  Pero si tengo que elegir precisamente eligiría una ciudad hecha de blanco y negro que sólo a base de inconformismo y emociones, recuperará el color.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.