El Amor está en el Aire (y la Voz en los Goya)

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                                                          Ay, Manuel, Manuel…

Félix Sabroso y Dunia Ayaso siempre han sido una buena apuesta para pasar un rato divertido y petardo. Con una de sus últimas obras teatrales, “La Gran Depresión”, pude disfrutar de un guión lleno de divismo, conversaciones y situaciones delirantes y lo más importante: Pude desconectar del mundo real y entretenerme sin mayor pretensión y sin caer en lo chabacano, y así conseguir salir del teatro con una sonrisa de oreja a oreja. Han pasado los años y Dunia Ayaso ya no está entre nosotros, pero Félix Sabroso continúa la labor que ya inició con su compañera hace muchos años, tanto en el mundo del celuloide como en los escenarios: Escribir sobre el humor y sobre las relaciones humanas, escribir por y para actores, personajes hechos a medida para entretener al máximo posible y así exprimir al máximo la emoción y las sensaciones que el guión y guionista exigen y quieren transimitir, una mezcla entre el humor más soft y chochi del Almodóvar de los ochenta y el desparpajo de la cotidianeidad y la exageración que podemos vivir nosotros en nuestro día a día. En este caso, se nos presenta “El Amor está en el Aire (y Aquí no hay quien Respire)” en el Teatro Infanta Isabel, en la calle Barquillo, en Madrid. Protagonizada por Manuel Bandera y Bibiana Fernández, pude disfrutarla en primerísima fila. Esto fue lo que me (y nos) pareció.

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Comienza la representación y, oh, suena música al piano. La obra tiene a primera vista tintes musicales y yo no lo sabía, y es que últimamente me dejo sorprender por todo y no quiero anticipos en sinopsis o críticas (vaya, hombre, ahora el 80% de vosotros puede que deje de leer esto). Y Sorpresa. Bibiana Fernández, Bibi en la obra, sobreactúa como suele hacer y tan solo ha aparecido fumando un cigarro echando humo a lo Bette Davis. Manuel Bandera, Manuel, le espeta que iba a dejar de fumar, ella que iba a dejar de engañarle. Comienza una escena de matrimonio al piano de hora y media y ahora llega lo bueno, porque Bibi ha empezado a cantar y ha soltado tal gallo que no ha tenido más remedio que saltarse el guión y decir “ay, los Goya de anoche”, así que Manuel, amigo, te toca salvar la obra, que Bibi viene en plan “Sálvame” y no parece que se vaya a marcar un numerazo de baile como el del patio de la cárcel de “Tacones Lejanos”. Manuel hace lo que puede, “La Bella y la Bestia” fue hace muchos años, y “Las Cosas del Querer” ni te digo, pero se desenvuelve bien en lo interpretativo y en lo estrictamente musical, como siempre ha hecho. Llora, ríe, se pone nervioso, pone los cuernos y se bebe una cervecita, y todo esto mientras canta con Bibi temazos como “Vivo Cantando”, “Miro la Vida Pasar”, “Muera el Amor”, “Te Estoy Amando Locamenti”, “No Puedo Vivir sin Ti” y un sinfín de boleros bonitos, pero solo trozos, o excerpts, que dirían los horteras, ahora llamados modernos.

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El planteamiento de la obra es sencillo: La Vida en Pareja desde la primera vez que se queda, y todo a base de tonadillas cantadas en directo (para desgracia de Bibi, que en una de ellas hasta pidió parar la música y reclamó al señor pianista “ponme la de siempre que hoy a esta no llego ni aunque quiera”) y mucho iPhone y mucho Instagram. Hasta aquí podemos leer, porque queremos que la vean si les apetece y que no nos despedacen por destripársela a Ustedes. No llega ni de lejos a los niveles de humor y autoparodia de “La Gran Depresión”, sino que durante toda la obra hay una cierta sensación de desazón, un punto agridulce que sobrevuelan el teatro y la función de principio a fin, puede que por caer en los clichés más manidos de las matrimoniadas de José Luis Moreno demasiadas veces, tal vez porque hay momentos en los que el interés en la obra decae un poco y lo más interesante es el cambio contínuo de vestuario de Bibi, (espectacular, tipazo, diva, y guapa y Loewe y todo, todo y todo, que eso ella lo hace como nadie), o puede que por identificarnos con los momentos más tristes o amargos de la historia… Y sin embargo consigue hacerte sonreír como decía antes acerca de lo que espero de las comedias de Sabroso: Exagerar detalles cotidianos, expresiones divertidas, stuaciones petardas y hacer humor del día a día… Todo el conjunto de lo visto ha merecido la pena: Bibi canta horrorosamente mal, y qué: La obra no tiene mayor pretensión que entretener y encima no hemos hablado de otra cosa después entre risas y copas y es más: Para musicales apoteósicos ya están Les Miserables y Lubna. Me he reído, he tarareado canciones, alguna lagrimilla ha caído y encima lo he visto en fila 1 con una abuelilla a mi lado roncando de lo lindo y en THX. Qué más se puede pedir. Ah, sí, que Bibiana al final nos pidió perdón a todos por el vocinglerío que se ha marcado esta tarde. Así ya está, ya hemos apañado la tarde del domingo en el teatro con una vuelta de tuerca más sencilla y elegante que “El Otro Lado de la Cama”, ahora unos cubatas y a casa. Tan ricamente, pero la próxima vez consultaré antes la agenda de Premios, Ferias y Fiestas de los actores de una obra antes de sacar las entradas.

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 Y AHORA, DERECHITA A COMPRAR LIZIPAÍNA Y ALKA SELTZER


Sobre el autor

Ay Manuel Manuel

Pajarraquista Absoluto.