Felicidad, qué bonito nombre tienes

Sí, aunque no lo creáis, yo también leo libros de “autoayuda”. Bueno, no es que lea muchos. El de dejar de fumar (y fumo un paquete al día, si no más) y pocos más. Pero este libro me venía recomendadísimo (es una cita cinematográfica, no soy así de repelente de normal). Así que, tras ser “retado” por el propio autor, lo leí. El título, “¿Existe la felicidad?”. Que, o sea, así, de buenas a primeras, pues parece que sí. Pero ¿cómo conseguirla?

9788401015427 He de decir que Toño Fraguas me parece un tío guay. Me gusta cómo escribe en Twitter (@antoniofraguas, la verdad es que no se comió muchísimo la cabeza con el nick) y las poquísimas veces que he interactuado con él me ha parecido inteligente y divertido. Y eso, unido a que me retó, pues me dio muy difícil eso de no comprarme su libro y leérmelo. No os voy a engañar.

“¿Existe la felicidad?” debe leerse o, al menos, es mi recomendación personal, no como un libro e autoayuda. De hecho, es lo contrario a un libro de autoayuda. Creo que es un libro que le sirve al autor un poco como diario de su búsqueda de la felicidad personal. Y, a partir de esa búsqueda, va trazando un camino (sé que esta descripción no le va a gustar nada) de lo que no es la felicidad. O, al menos, que lo que nos quieren vender como que es la felicidad no es la felicidad. O sí, pero no es la felicidad que debería ser para que la felicidad sea algo que “merezca la pena”.

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Bueno, este último párrafo me ha quedado un poco lioso. Pero, al final, es un poco lo que es este libro: un lío que se va desliando poco a poco y que va deshaciendo los nudos para facilitar un camino que es más importante que el destino al que lleva.

¿Me ha gustado? Pues nada más cerrar el libro, no mucho. Yo ya sabía la mayoría de cosas que explica en el libro. Y yo no soy muy listo, como ya sabréis. Pero me ha hecho pensar y darle vueltas al concepto de felicidad y, por tanto, creo que, más que un libro, es un ejercicio mental. Un “léetelo y luego me cuentas”. Y cuando vas a contarlo es cuando ocurre… Entonces te das cuenta de que sí te ha servido. De que sabías muchas de esas cosas, pero no las sabías sabías. Las tenías ahí, pero no las ponías en funcionamiento.

Así que, tras decidirme a destripar este libro en una crítica, he de decir que sí, que me ha gustado. Que me ha servido. Ya sólo por cómo y cuándo pone el poema de (paro, abro el libro, busco el nombre, copio) Konstantino Kavafis, “Ítaca”, vale la pena todo el texto. Pero además es muy divertido y no es, para nada, un libro de autoayuda. Porque es Antonio el que lo hace (ayudarte), no tú solo. Sí que ayuda. Al menos, a ponerte a pensar.

Y eso, en tiempos de Telecirco, es decir mucho.


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.