Texto típico para después de las Navidades: La vida con una dieta

Medir tripa

¿Qué pasa cuando te gusta comer -y cuando me refiero a comer, me refiero a comer guarradas y muchas guarradas- y no te gusta hacer ejercicio? Pues que engordas. Esto es un principio básico: si te tomas 12 canelones para comer y luego te pegas una siesta de dos horas y media en el sofá (porque lo has regado con dos tercios y una copita de vino, porque claro, si no, por más que tenga bechamel, eso no pasa), has ingerido un montón de calorías que no has usado y, por tanto, se te acumulan en el cuerpo en forma de lorzas.

Canelones

¿Qué pasa si después de las salidas de Fallas (o cualquier fiesta local de inicio de primavera) llegan los panquemados, las monas y las longanizas de Pascua (o el hornazo si estás en Castilla), luego llega mayo con sus flores -y sus terracitas abiertas, con sus bravas y sus cañas-, eso se junta con el veranito y el terraceo playero, luego las comidas “para animar la vuelta al curro, que siempre es deprimente”, los guisos de otoño y luego Noviembre, que “para lo que queda para Navidades, ya me pongo en Enero”; y, cuando te quieres dar cuenta, las copiosas comidas de Navidad? (vaya pregunta más larga, creo que es la pregunta más larga que he escrito nunca)

Te lo resumo, amiga: te has puesto morlaco así, como sin darte cuenta.

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Ahora está de moda el rollo de comer sano y comer bien -unido a hacer un poco de ejercicio moderado- y no hacer dieta porque si comes bien y haces ejercicio, no lo necesitas. Que sí, que está muy bien, que es muy bonito y bucólico. Pero hay gente que no servimos para eso. ¿Qué hacemos, pues, para no tener que ir a comprar la ropa a una tienda de carpas de circo? Pues en enero llega el terrible momento de “ponerse a dieta”.

A mí la que mejor me funciona es la dieta hipocalórica. El principio es básico: si gastas 1.500 kcal al día (porque te mueves menos que los ojos de Espinete), comes 1.000 kcal y esas 500 kcal que faltan tu cuerpo las gasta de las lorzas. Parece sencillo, vamos.

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Bueno, lo primero que hay que decir de esta dieta es que hay que hacerla con el visto bueno y el control de un médico. Me da igual que sea el médico de familia que un estomatólogo. Pero un médico. MÉ-DI-CO. Que luego me decís que intento fomentar la anorexia. Es él quien te va a decir qué es lo que gastas (aproximadamente) y qué es lo que necesitas ingerir.

Pongamos un ejemplo (doble):

El sujeto A (llamémosle Flanny) tiene un trabajo sedentario, en el que el camino más largo es hacia la máquina de café de la oficina. Va conduciendo al trabajo, llega a casa y pasea un rato (corto), principalmente si tiene que ir a comprar algo al súper y luego pasa la noche viendo la tele. Ahora hace como unos 20 minutos en la elíptica, y no todos los días. Flanny, por tanto, consume aproximadamente (y tirando por lo alto) 1.500 kcal al día. Por tanto, con un tercio menos de lo que consume, adelgazará. Lentamente, sí, pero así no le salen estrías, que eso queda horrorosísimo en verano.

El sujeto B (llamémosle Genaro) tiene un trabajo más activo: trabaja buscando noticias por toda la ciudad. Se mueve en metro, bus y andando (la verdad es que cuando va en bus suele ser corriendo, porque siempre llega 30 segundos antes a la parada de lo que lo hace el transporte). Cuando sale de trabajar, se va al gimnsaio y se tira una hora haciendo cardio y pesas. Y luego vuelve caminando a casa, a disfrutar del calor del hogar. José consume unas cuantas kcal más al día que Flanny. Por tanto, si come 1.000 kcal diarias, lo más probable es que le dé un vahído el día menos pensado enfrente de alguna personalidad pública. ¿Cuántas kcal debería ingerir Genaro? PARA ESO ESTÁ EL MÉDICO, PARA ESO ES IMPORTANTE.

Total, que os busquéis un médico, que los hay en la Seguridad Social buenísimos. No hagáis tonterías.

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Esta dieta está muy bien… Si no fuera por dos cosas:

1. Tienes que pesarlo todo. A mí me pesan hasta la lechuga. Bueno, los vegetales. Así que la báscula de cocina se convierte en tu amiga y, por primera vez, no la vas a usar para medir los ingredientes de las magdalenas.

2. Tienes alimentos “prohibidos”. Básicamente los fritos y la grasaza. Con lo que hasta que llevas 15 días, matarías a tu hermano pequeño inválido por un bocadillo de chorizo (donde pone chorizo léase fuet, morcilla, filete ruso o lo que más te apetezca en ese momento.

Chorizo

Total, que te pones a dieta y los primeros 15 días te comerías el monitor de la pantalla. No quieres estar en casa porque estar en casa significa estar constantemente enfrentándote a no abrir la nevera. Pero bueno, así sales más y paseas, con lo que un pelín de ejercicio más haces. Y los fines de semana se te hacen laaaaaaaaaaaaaaaaaaaargos como un día sin pan. Pero a mí me funciona. Y luego veo los resultados en formato “una talla menos” de pantalones y me pongo muy contento.

Pero me gusta comer. Mucho. Y me gusta cocinar. Y cocinar mucho. Y para muchos. Y me gusta cocinar al horno, frito, pasta,… No conquistas nada con una ensalada, chicos. Así que siempre estoy pensando en el “fin” de la dieta. Que supongo que será lo peor que puede hacer uno. Pero a mí me va bien. Porque en breve llegará Marzo y con él, las Fallas. Y con ellas, un poquito de liberación de esta esclavitud…

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No sabéis lo que tenéis aquellos que coméis y no engordáis. Bueno, sí, sabed que lo que tenéis es mi odio más absoluto y mi desprecio cuando os dais la vuelta. Pero con cara de asco de esas que duelen y todo. No os lo voy a negar porque aquí no hemos venido a mentir.

Y hasta aquí mi experiencia personal con la dieta. Que siempre me queda el consuelo de hacerme bear y olvidarme de la tripa. Pero es que ya voy a las tiendas y no encuentro talla de pantalones baratos y, como soy pobre, tengo que adelgazar porque no me da el sueldo para cambiarme de armario. O rezar para que los fofisanos se pongan de moda de verdad y no 4 días como pasó con las revistas de moda. Falsas, que sois unas falsas todas las revistas.

 

[A ver, yo he de reconocer que es la dieta que mejor me va. Me deja las analíticas como si fuera un atleta olímpico, me depura el organismo -porque no tomo alcohol ni para cocinar-, adelgazo progresivamente, con lo que no tengo estrías ni nada que se le parezca,… Vamos, que son todo ventajas. Pero habrá a otros a los que otras dietas les funcionen mejor. No lo dudo. No me critiquéis. Recordad que soy cuqui. Y tal.]

 


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.