Maggie no es “una de zombies”

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Aunque el brillante guión de Maggie, obra de John Scott III, ganó el primer premio en la categoría de Thriller/Terror en los PAGE International Screenwriting Awards de 2010, la película ni es un thriller ni es de terror. La infección vírica que convierte a los humanos en zombies, el terror y el thriller son solamente un recurso narrativo más: el destino trágico, esa cuenta atrás que, como en cualquier obra clásica, lleva al héroe/antihéroe hasta la situación climática final.

Sí, se vende mejor diciendo que es una película de zombies. Pero no lo es. Los zombies son solo un elemento más. Un elemento que podría ser sustituído por cualquier otro. Como lo es el Medio Oeste. Dramáticamente interesantes, sí. Pero en ningún caso protagonistas de la historia.

En cualquier caso, el guión es el que soporta el peso de una historia que no tiene demasiado que decir y, precisamente por eso, podría haberse convertido en un traje de Agatha Ruiz de la Prada. Afortunadamente, no ha acabado siendo así. Todo está medido y comedido. Hay fallos, por supuesto. Recursos narrativos de principiante que sonrojarían a más de un estudiante de cine. Pero lo mejor de Maggie es que, por increíble que parezca, Schwarzenegger está magnífico: más que contenido en su papel de padre de familia (él es el héroe/antihéroe), a pesar de que Abigail Breslin y Joely Richardson estén bastante desdibujadas.

Schwarzenegger, que también produce, renunció a cobrar por su actuación en la película para evitar que se disparara el presupuesto. Maggie es una película pequeña. Y ese es precisamente su acierto.

 


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo