El remake que me parió: Misery

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Por increíble que parezca, Misery ya tiene 25 años. Enésima adaptación al cine (El resplandor, Cristine, Carrie, Cadena perpétua, 1408, Eclipse total…) de una novela de Stephen King. Aunque, en esta ocasión, el resultado es brillante. Le valió a Kathy Bates su primer (y único, hasta la fecha) Oscar por su retrato de Annie Wilkes, una fan de las novelas de Misery Chestain, la heroína creada por el autor Paul Sheldon, interpretado por James Caan. La casualidad (o el infortunio, que viene a ser lo mismo) hacen que Sheldon, justo después de haber “asesinado” a la protagonista de sus libros, llegue a manos (sí, la expresión no es casual) de Annie. Y el resultado es estremecedor. ¿Hay alguien que no recuerde a Kathy Bates con esa espeluznante maza en la mano?

Vale, podríamos ir de postureo y decir que es mejor el libro. Sí, claro, nos ha jodido mayo. Es muy complicado llevar al cine todos y cada uno de los matices que King incluye en sus novelas. Siempre suele ser mejor el libro. Pero la adaptación en esta ocasión está realmente conseguida. Gracias a la solvente dirección de Rob Reiner y al sólido guión de William Goldman (ojo, guionista de títulos como Todos los hombres del presidente, La princesa prometida, La hija del general, Dos hombres y un destino o Corazones en Atlántida, otra adaptación de una novela de Stephen King) Y también, sin duda, por la fuerza interpretativa de los dos actores sobre los que recaen los mejores minutos de metraje (y, eso seguro, los más intensos) de la película.

¿Hace falta un remake? No, claro que no. Pero aun así no estaría mal que hubiera un remake.

¿Por qué? Porque es una historia (argumentalmente hablando) que soporta muy bien el paso del tiempo. Y porque nunca nos cansamos de locas del coño.

Hoy en día se podría hacer una adaptación y convertir al protagonista en guionista de series de televisión. Sería lo suyo, ¿no?


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo